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Category: Arquitectura

  • Construcción con tierra en la ciudad: una experiencia viva desde Guadalajara

    Construcción con tierra en la ciudad: una experiencia viva desde Guadalajara

    ¿Puede la construcción con tierra habitar la ciudad?

    Frente al concreto y el acero, la tierra aparece como una alternativa cálida, regenerativa y humana. Sin embargo, integrarla en entornos urbanos implica superar retos técnicos, normativos y culturales que pocas veces se abordan de forma integral.

    Este artículo documenta una experiencia poco común: un conjunto habitacional construido en Guadalajara que, sin proponérselo como manifiesto, abre caminos para pensar la tierra como material, sistema y posibilidad dentro del paisaje urbano.

    Brasilia Sustentable – Eliseo Van Aartsen Palomera

    Arquitectura que escucha al lugar

    El proyecto es obra del arquitecto Eliseo Van Aartsen Palomera y Ricardo Castillo Lozano. Su proceso de diseño fue concebido como trabajo final de licenciatura, bajo la tutoría de la maestra Elena Ochoa, y posteriormente construido en 2015.

    Brasilia Sustentable parte de una premisa clara: habitar de forma consciente también es posible en contextos urbanos.

    En un terreno de 1,610 m² se desarrollaron 3,200 m² de construcción distribuidos en tres niveles, incluyendo terraza y techo verde en un cuarto nivel. Cada unidad habitacional tiene 72 m² de desplante y aproximadamente 245 m² de construcción total.

    Sin embargo, más allá de sus dimensiones o programa, el proyecto destaca por haberse desarrollado como un ejercicio de aprendizaje colectivo, ensayo técnico y exploración crítica sobre el habitar contemporáneo. No es un modelo a replicar, sino una referencia viva que muestra que es posible construir distinto dentro de la ciudad.

    Programa arquitectónico y estrategias pasivas

    El conjunto integra ocho unidades habitacionales organizadas a partir de un pasillo peatonal que separa la circulación vehicular y genera un microclima mediante vegetación.

    Las viviendas se escalonan siguiendo el declive natural del terreno, lo que permite captar y conducir el agua pluvial por gravedad, evitando bombeos y reduciendo el consumo energético.

    Aunque no todas las decisiones responden estrictamente a una lógica bioclimática, muchas sí lo hacen:

    • Ventilación cruzada mediante vanos y celosías
    • Orientación solar que define usos de terrazas y tendederos
    • Techos inclinados a 25° para captación de agua y colocación de paneles solares

    Más que un sistema cerrado, el proyecto propone una serie de ensayos que abren preguntas sobre cómo habitar mejor.

    Arquitectura que escucha al lugar – Eliseo Van Aartsen Palomera

    Construcción con tierra: técnica, entorno y oficio

    El núcleo del proyecto es la tierra como material constructivo. Se fabricaron en sitio 160,000 bloques de tierra comprimida (BTC), utilizando una mezcla de arcilla, arena del sitio, arena de río y entre 6% y 8% de cemento como estabilizante.

    Las pruebas de resistencia a la compresión arrojaron valores de entre 50 y 95 kg/cm², superando los mínimos establecidos por la norma mexicana NMX-C-441-ONNCCE-2013 para uso estructural. Esto permitió validar técnicamente el uso del BTC en el proyecto.

    La producción de los bloques, realizada con prensa manual, tomó entre uno y un año y medio, enfrentando retos importantes en la aceptación del material por parte de la mano de obra local.

    El sistema constructivo se complementa con:

    • Cimentación de piedra brasa local
    • Losa de concreto con aislante para proteger el BTC de la humedad
    • Muros modulares sin refuerzo vertical, estabilizados mediante contrafuertes

    Además de su función estructural, los muros de tierra aportan propiedades higrotérmicas, regulando temperatura y humedad interior sin necesidad de climatización artificial.

    Aquí, la tierra no es un gesto estético ni nostálgico: es una decisión técnica, ambiental y política.

    Agua: infraestructura viva

    Uno de los aportes más relevantes del proyecto es su sistema integral de manejo del agua, concebido desde el inicio como una infraestructura descentralizada y autónoma.

    El sistema incluye:

    • Captación pluvial desde azoteas y terrazas hacia cisternas con capacidad total de 160,000 litros
    • Filtración primaria mediante cajas de piedra y arena
    • Tratamiento de aguas grises en cada vivienda con sistemas de filtrado por capas
    • Fosas anaerobias para aguas negras
    • Reúso del agua tratada para riego y usos no potables

    Este sistema permite reducir la dependencia de infraestructura centralizada y fomentar una relación directa entre habitante y recurso.

    Compostaje, residuos y vegetación productiva

    El proyecto integra prácticas cotidianas que permiten cerrar ciclos materiales:

    • Separación de residuos reciclables y peligrosos
    • Compostaje comunitario mediante lombricomposta
    • Producción de alimentos en azoteas y jardineras

    La vegetación no cumple un rol decorativo, sino productivo: se cultivan plantas aromáticas, maíz, tubérculos y otras especies que fomentan el intercambio entre viviendas.

    Cada elemento del proyecto busca activar relaciones más conscientes entre consumo, residuos y territorio.

    Interiorismo y soluciones pasivas

    Los espacios interiores se organizan como lofts abiertos, con soluciones que favorecen la ventilación natural y la eficiencia térmica.

    Destaca el uso de un sótano climático que mantiene temperaturas constantes entre 16 y 18 °C, utilizado como despensa sin necesidad de refrigeración.

    El uso de madera reciclada, celosías y sistemas de apertura variable en ventanas permite adaptar el espacio a distintas condiciones ambientales.

    Interiorismo – Eliseo Van Aartsen Palomera

    Retos y aprendizajes

    Como toda experiencia viva, el proyecto enfrentó desafíos importantes:

    Desafíos

    • Resistencia cultural a adoptar sistemas sustentables
    • Fallas técnicas en jardineras
    • Curva de aprendizaje en la construcción con BTC

    Aciertos

    • Integración entre diseño, técnica y vida cotidiana
    • Uso contemporáneo de la tierra como material estructural
    • Diseño modular con fuerte sentido del lugar

    Construir con tierra en la ciudad sí es posible

    Este proyecto no resuelve todos los problemas ni pretende ser una solución definitiva. Sin embargo, deja algo claro: la construcción con tierra en la ciudad no solo es posible, sino necesaria.

    Implica cuestionar lo establecido, aceptar la experimentación y reconocer los límites de cada decisión. También requiere sensibilidad para escuchar el lugar y disposición para aprender desde la práctica.

    Más que un modelo, Brasilia Sustentable es una referencia viva. Una que nos invita a imaginar una arquitectura que escuche más, imponga menos y vuelva a poner los pies —y las manos— en la tierra.

    Referencias

    Dani, A., Hernández, A., & Vallejo, A. (Entrevistadoras). (2023, 7 de noviembre). Entrevista a Eliseo Van Aartsen sobre el proyecto “Brasilia Sustentable” [Entrevista]. Archivo personal.

    COTAPAREDES Arquitectos. (2022, 29 de diciembre). SORPRENDENTE Complejo DE CASAS SUSTENTABLES en Guadalajara, Obras Ajenas | Eliseo Van Aartsen — parte 1 [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=70Fo7RYLT8o&list=PLXqJaJyXUA9qKIhOI1vSMrgxrTvwb2aST&index=3

    COTAPAREDES Arquitectos. (2022, 30 de diciembre). ESTA CASA es un “LOFT” Sustentable con SISTEMAS INTELIGENTES ECOLÓGICOS | Eliseo Van Aartsen — parte 2 [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=M7ULLSWinYQ&list=PLXqJaJyXUA9qKIhOI1vSMrgxrTvwb2aST&index=2

    COTAPAREDES Arquitectos. (2022, 29 de diciembre). ÁREA SOCIAL Sustentable CON AZOTEAS VERDES | Obras Ajenas | Eliseo Van Aartsen — parte 3 [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=Wyf73jHIdKg&list=PLXqJaJyXUA9qKIhOI1vSMrgxrTvwb2aST&index=11


    Escrito por Andrea Hernández Sánchez, egresada Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2021)

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • ¿Las certificaciones de edificación sustentable realmente son sustentables?

    ¿Las certificaciones de edificación sustentable realmente son sustentables?

    Las certificaciones de edificación sustentable, tales como LEED, EDGE y BOMA, se han consolidado como instrumentos ampliamente utilizados para evaluar y promover el desempeño ambiental de los edificios. Su objetivo principal es reducir el impacto ecológico de la industria de la construcción, mejorar la eficiencia energética y optimizar el uso de recursos naturales a lo largo del ciclo de vida de los inmuebles.

    No obstante, a pesar de sus beneficios ampliamente difundidos, estas certificaciones han generado un debate crítico en torno a su accesibilidad, su efectividad real y las consecuencias sociales y ambientales derivadas de su implementación.

    Este artículo propone un análisis crítico de las certificaciones de edificación sustentable, cuestionando si efectivamente mitigan más impactos de los que generan, particularmente cuando se aplican sin una adecuada consideración del contexto local.

    Certificaciones de edificación sustentable: definición y origen

    Edificaciones sustentables? – Fuente: http://cemix.com/construccion-sustentable-que-es/

    Las certificaciones de edificación sustentable son herramientas de evaluación que permiten medir y verificar el desempeño ambiental de un edificio en distintas etapas de su ciclo de vida, desde el diseño y la construcción hasta su operación y mantenimiento. Cada sistema de certificación establece criterios técnicos y metodológicos específicos con el fin de promover prácticas constructivas más responsables con el medio ambiente, más saludables para los ocupantes y más eficientes en el uso de recursos naturales y económicos.

    Estos sistemas surgen como respuesta a la creciente preocupación global por los impactos ambientales asociados al desarrollo industrial y urbano, preocupación que se intensificó tras eventos catastróficos a nivel mundial, como el desastre nuclear de Chernóbil. Dichos acontecimientos evidenciaron la necesidad de establecer mecanismos de control, evaluación y mejora continua en las prácticas constructivas.

    Entre los principales aportes de las certificaciones de edificación sustentable se encuentran la reducción de costos operativos a largo plazo, el uso más eficiente de la energía y del agua, la implementación de estrategias para el manejo responsable de residuos y la mejora de la calidad del ambiente interior. Asimismo, estos sistemas suelen incrementar la plusvalía de los edificios, al posicionarlos como inmuebles con mayores estándares de desempeño ambiental y confort.

    Desde una perspectiva técnica, las certificaciones han impulsado un cambio de paradigma en la industria de la construcción, obligando a proyectistas, desarrolladores y operadores a integrar criterios ambientales que históricamente habían sido relegados frente a consideraciones económicas o estéticas.

    Limitaciones económicas y exclusión social

    A pesar de los beneficios mencionados, uno de los principales cuestionamientos hacia las certificaciones de edificación sustentable radica en sus elevados costos iniciales. El proceso de certificación implica, además del pago de tarifas a los organismos certificadores, la contratación de consultores especializados y la inversión en tecnologías y materiales específicos para cumplir con los requisitos establecidos.

    Estos sobrecostos suelen trasladarse al usuario final, ya sea comprador o arrendatario, lo que incrementa el precio de la vivienda o de los espacios de trabajo. Como consecuencia, el acceso a edificaciones sustentables se limita a sectores con mayor poder adquisitivo, mientras que los grupos de menores ingresos permanecen excluidos de estos beneficios.

    Este fenómeno contribuye a procesos de gentrificación y profundiza la inequidad social en las ciudades, transformando la sustentabilidad en un privilegio y no en un derecho colectivo.

    Homogeneización de criterios y pérdida del contexto local

    Otro aspecto crítico de las certificaciones de edificación sustentable es la homogeneización de los estándares ambientales. Al aplicar criterios globales, en muchos casos no se consideran adecuadamente las particularidades climáticas, sociales, culturales y económicas del contexto local.

    Para cumplir con ciertos requerimientos, se privilegia el uso de materiales o tecnologías importadas en lugar de recursos locales, lo que incrementa la huella de carbono asociada al transporte y desplaza técnicas constructivas tradicionales que podrían resultar igual o más sustentables.

    Esta práctica genera una contradicción fundamental: la búsqueda de un reconocimiento ambiental puede derivar en impactos ambientales indirectos que contradicen los principios de la sustentabilidad. Además, se debilita el arraigo comunitario al desvalorizar conocimientos constructivos locales y prácticas históricamente adaptadas al entorno.

    Credibilidad y riesgo de greenwashing

    impacto de certificaciones en edificaciones – Fuente: https://www.linkedin.com/pulse/el-impacto-de-las-certificaciones-iso-en-la-sostenibilidad-3vnge?originalSubdomain=es

    La credibilidad de las certificaciones también ha sido cuestionada debido al riesgo de greenwashing. En algunos casos, los edificios obtienen una certificación al cumplir con los requisitos mínimos en la etapa de diseño o construcción, sin garantizar que el desempeño ambiental prometido se mantenga durante su operación cotidiana.

    Si bien existen certificaciones enfocadas en la fase operativa —como LEED O+M— que exigen evidencia de consumos reales durante periodos prolongados, la percepción de incongruencia persiste y afecta la confianza de los usuarios y de la sociedad en general.

    En respuesta a estas críticas, han surgido sistemas de certificación que buscan ser más accesibles y contextualizados. EDGE, impulsada por el Banco Mundial, se presenta como una alternativa orientada a países en desarrollo, simplificando procesos y reduciendo costos para facilitar el acceso a la certificación, especialmente en el sector habitacional. Por su parte, BOMA BEST se enfoca en la mejora de las prácticas operativas de los inmuebles, priorizando la gestión eficiente por encima del cumplimiento de estándares ambientales rígidos.

    Estas iniciativas representan un esfuerzo por democratizar la sustentabilidad y ampliar su alcance, aunque aún enfrentan el desafío de integrarse de manera efectiva en contextos sociales diversos.

    Reflexiones finales: ¿herramienta o contradicción?

    Las certificaciones de edificación sustentable constituyen una herramienta valiosa para orientar a la industria de la construcción hacia prácticas más responsables con el medio ambiente. Sin embargo, su implementación no está exenta de controversias.

    Cuando se prioriza la obtención de un reconocimiento internacional y el aumento de la plusvalía por encima de las realidades locales, se generan impactos ambientales y sociales que pueden contradecir los principios mismos de la sustentabilidad.

    El análisis evidencia que las certificaciones pueden mitigar ciertos impactos, pero también producir nuevos problemas cuando no consideran el contexto ambiental, económico y social de los proyectos. El reto actual consiste en replantear estos sistemas para que integren materiales locales, reconozcan saberes tradicionales, promuevan la justicia ambiental y garanticen accesibilidad social.

    Solo así será posible avanzar hacia una edificación sustentable que no solo sea eficiente, sino también incluyente, equitativa y coherente con su entorno.

    Dos realidades – Fuente: https://www.archdaily.mx/mx/962454/un-pais-dividido-segregacion-y-desigualdad-urbana-en-sudafrica

    Referencias bibliográficas

    Parada Rabell, A. G. (2025, 6 de agosto). Certificaciones para la edificación sostenible: ¿Cómo iniciaron y para qué aplicarlas? Universidad del Medio Ambiente. https://base.umamexico.com.mx/wp69/certificaciones-para-la-edificacion-sostenible-como-iniciaron-y-para-que-aplicarlas/ Hernàndez, L. (2018, 24 de septiembre). Drawbacks for the implementation of sustainable certifications. Zero Consulting. https://blog.zeroconsulting.com/en/disadvantages-sustainability-certifications (blog.zeroconsulting.com Abraham, Y., Greenwood, L., & Schneider, J. (2022). Sustainable building without certification: An exploration of implications and trends. Journal of Sustainable Research, 4(2), e220007. https://doi.org/10.20900/jsr20220007 Autor desconocido. (2020, 4 de enero). Polémica en certificación de edificios. Expansión. https://expansion.mx/obras/pulso-de-la-construccion/polemica-en-certificacion-de-edificios (expansion.mx) Khoshbakht, M., Rasheed, E., & Baird, G. (2022). Do green buildings have superior performance over non-certified buildings? Occupants’ perceptions of strengths and weaknesses in office buildings. Buildings, 12(9), 1302. https://doi.org/10.3390/buildings12091302 Karamoozian, M., & Zhang, H. (2023). Obstacles to green building accreditation during operating phases: Identifying challenges and solutions for sustainable development. Journal of Asian Architecture and Building Engineering. https://doi.org/10.1080/13467581.2023.2280697 Hemmati, M., & Abdoli, N. (2024). Assessing the influence of green building certification programs on energy efficiency and sustainable development in the Middle East. International Journal of Engineering and Applied Sciences, 12(3). Recuperado de https://www.isi.ac/article/assessing-the-influence-of-green-building-certification-programs-on-energy-efficiency-and-sustainable-development-in-the-middle-east

    Escrito por Ana Giselle Parada Rabell (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2025)Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Hacia el diseño bioclimático: arquitectura para el bienestar del ser humano

    Pensando en que el espacio construido que habitamos es justo el que nos conecta —o nos desconecta— del entorno en donde nos encontramos, me resulta de interés reflexionar: ¿cómo las decisiones de diseño contribuyen al bienestar del usuario? ¿Qué pasa con nuestro cuerpo cuando el espacio que construimos los arquitectos no contribuye a mantenernos con vida? ¿Cómo podemos lograr que lo construido ayude a mejorar nuestra calidad de vida y la de los nuestros? ¿De qué manera el entorno que diseñamos puede aportar al bienestar integral de nuestra sociedad?

    Elaboración propia
    Elaboración propia

    En este contexto, el diseño bioclimático y el bienestar humano se presentan como un eje fundamental para comprender la relación entre el cuerpo, el espacio y el ambiente, desde una mirada que prioriza la vida, la salud y el confort.

    En el artículo anterior —Hacia el rumbo bioclimático: el habitar en su dimensión espacial— se habló del habitar desde su dimensión espacial, entendiéndolo como “una necesidad que consiste en ocupar con nuestro cuerpo un espacio específico que brinde las condiciones para mantenernos con vida”. Si consideramos que existimos a través de nuestro cuerpo, surge entonces una pregunta clave: ¿cuáles son las condiciones ideales que debería tener un espacio para poder vivir y subsistir?

    El cuerpo humano como medio de habitar el espacio construido

    Para adentrarnos en el tema, me interesa reducir la escala de análisis y centrarnos en el ser humano. En este sentido, y apoyándonos en la teoría psicológica propuesta en 1943 por Abraham Maslow, la jerarquía de las necesidades humanas tiene como base los aspectos fisiológicos: alimentación, homeostasis, respiración y descanso.

    Si bien la arquitectura y el diseño de los espacios habitables pueden influir en distintos niveles de esta pirámide, el enfoque de este texto se centra en la base y en aquellos aspectos donde el diseño interviene de manera directa.

    Influencia del diseño en las necesidades humanas. Elaboración propia tomando como base la Pirámide de Maslow.

    En una breve conversación con el Dr. Alejandro Canedo Alberto, médico urgenciólogo adscrito al Instituto Mexicano del Seguro Social, se define la homeostasis como “el equilibrio interno del cuerpo para el adecuado funcionamiento y metabolismo celular (temperatura, pH, osmolaridad, etc.)”. Esto sin dejar de lado que el cuerpo humano es un sistema complejo y sofisticado, que emplea mecanismos regulatorios y compensatorios para su propia supervivencia a través de los órganos y sistemas que lo componen.

    Además, de acuerdo con la Constitución de 1948 de la Organización Mundial de la Salud, la salud se define como “el estado de completo bienestar físico, mental, espiritual, emocional y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Lo anterior reafirma que se trata de un tema complejo y, al mismo tiempo, subraya la importancia de los factores externos con los que el cuerpo se interrelaciona.

    Confort ambiental y bienestar del cuerpo humano

    El profesor Víctor Fuentes Freixanet, con maestría y doctorado en arquitectura bioclimática, define el confort como “el estado físico y mental en el cual el hombre expresa satisfacción (bienestar) con el medio ambiente circundante”, considerando que dicho ambiente incluye el entorno natural, social y artificial.

    El estado de bienestar puede variar entre lo físico y lo mental, ya que depende de las condiciones particulares de cada persona. Fuentes identifica factores internos —edad, sexo, salud física y mental, estado de ánimo— y factores externos —temperatura, humedad, viento, olores, ruidos, entre otros—. A partir de estos elementos, el confort puede clasificarse según el canal de percepción: térmico, lumínico, acústico, olfativo y psicológico (Fuentes, 1988).

    Canales de percepción del confort. Elaboración propia.

    Desde una perspectiva fisiológica, el Dr. Canedo señala que lo esencial para mantener la vida es “el sustrato (glucosa y oxígeno) y una adecuada homeostasis”. De ello se infiere que, entre los factores externos, el confort térmico tiene una repercusión significativa, ya que la piel —el órgano más grande del cuerpo— es el principal canal de percepción.

    Aunque el aspecto psicológico será abordado en otro artículo, es importante mencionar que este puede compensar ciertas incomodidades fisiológicas. Por ejemplo, “la incomodidad térmica o lumínica puede ser atenuada a través de los factores visuales involucrados en el diseño de los espacios”, como colores, texturas, vacíos y macizos (Fuentes, 1988).

    Finalmente, la salud se presenta como el factor fundamental para que un individuo experimente confort. Fuentes señala que “el hombre puede estar incómodo pero saludable; por el contrario, si está enfermo no puede sentirse cómodo”. Sin salud, los canales de percepción y la relación entre el cuerpo y el ambiente se alteran, afectando la interpretación de los estímulos que llegan al cerebro.

    Uno de los tres objetivos fundamentales que debe perseguir la arquitectura para contribuir al bienestar humano es, según Fuentes, “crear espacios habitables que cumplan con una finalidad funcional y expresiva, que sean física y psicológicamente saludables y confortables para propiciar el óptimo desarrollo del hombre y sus actividades”.

    Estrategias de diseño bioclimático para el bienestar fisiológico

    Con una metodología base, durante el segundo trimestre de la Especialidad se retomaron los análisis de sitio y usuario, así como las recomendaciones y normativas asociadas al tipo de clima y edificación. El objetivo fue generar una propuesta de proyecto encaminada al confort y a la eficiencia energética.

    Metodología para el diseño bioclimático para el proyecto del equipo 1 de la Especialidad en Arquitectura Bioclimática. Elaboración propia con base en la metodología de ITACA.

    Desde esta fase, las estrategias de diseño pasivo se consolidan como la base consciente para guiar el diseño de los espacios habitables en un sitio específico. Entre las principales estrategias del diseño bioclimático se encuentran:

    • Emplazamiento: identificación de las condiciones ideales del contexto urbano y local.
    • Agrupamiento y forma: comprensión de la trayectoria solar y del comportamiento del viento para adaptar las edificaciones a las condiciones naturales.
    • Orientación: definición de la ubicación óptima de los espacios arquitectónicos para cumplir con requerimientos térmicos, de ventilación e iluminación, según su uso.
    • Envolvente: decisiones de diseño relacionadas con la proporción y materialidad de muros, pisos y techos para mejorar el desempeño térmico de la edificación.
    • Ventilación e iluminación natural: análisis de la ubicación y operación de aperturas para favorecer el desarrollo óptimo de las actividades del usuario.

    La responsabilidad del arquitecto bioclimático se vuelve más compleja conforme se diversifican los requerimientos del usuario. Como se ha comentado en diversas sesiones, uno de los espacios más difíciles de diseñar es la vivienda, no solo por la variedad de necesidades que concentra, sino porque, como refugio, debería ser el espacio que contribuya de manera directa a satisfacer las necesidades fisiológicas, base del bienestar integral del ser humano.

    Conclusión: arquitectura, cuerpo y bienestar

    Pensar el diseño bioclimático desde el bienestar humano implica asumir una responsabilidad ética, ambiental y social. Cuando la arquitectura responde al cuerpo, al clima y al contexto, deja de ser únicamente un objeto construido y se convierte en una herramienta activa para la vida, la salud y el cuidado del entorno.

    Referencias

    Fuentes, V. A. (1988). Confort ambiental. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, 9(25), 29–40.
    https://biblat.unam.mx/hevila/Arevistadecienciassocialesyhumanidades/1988/vol9/no26/5.pdf

    Escrito por Sofía Caballero (estudiante de la Especialidad en Arquitectura Bioclimática)

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Hábitat y género desde la pluralidad. Tejidos colectivos para el cuidado de la vida y de los territorios

    Tejer mundos donde quepan muchos mundos

    En tiempos en los que la vida parece fragmentarse por los efectos del sistema capitalista, patriarcal, colonial y racista, el encuentro Hábitat y género desde la pluralidad. Tejidos colectivos para el cuidado de la vida y de los territorios surge como una invitación a repensar y reconstruir nuestras formas de habitar el mundo.

    Durante tres días, en el Campus de la Universidad del Medio Ambiente (UMA), nos reuniremos para reflexionar y aprender colectivamente.
    Queremos pensar cómo el hábitat puede ser también un espacio de resistencia, cuidado y regeneración.

    El propósito del encuentro es RE-pensar el hábitat, RE-significar las culturas constructivas y DE-construir la obra, cuestionando los conocimientos formales dominantes que han desplazado los saberes situados de las, los y les habitantes.
    En este sentido, desde una mirada crítica y sensible, buscamos RE-inventar mundos plurales donde todas las formas de vida sean valoradas y podamos coexistir en reciprocidad, cooperación e interdependencia.

    De un ciclo de diálogos a un encuentro plural

    Este encuentro tiene una historia.
    Surge del ciclo “Hábitat y Género. Mujeres construyendo un hábitat sostenible e inclusivo”, realizado en 2022.

    Por otra parte, aquel espacio de videoconferencias y comunidad de diálogo permitió entrelazar experiencias, pensamientos y sentires desde distintos territorios.
    Compartimos contradicciones, aprendizajes y preguntas que nos llevaron a cuestionar la noción misma de hábitat y su relación con el género y la inclusión.

    A partir de esas conversaciones, comprendimos que el hábitat no se construye solo con materiales o técnicas, sino con vínculos, afectos y visiones del mundo.
    De este modo, entendimos también que las luchas por el hábitat son múltiples y que en ellas deben participar activamente las diversidades, las infancias, los hombres y las disidencias.

    Por eso, este nuevo encuentro amplía la conversación y nos invita a tejernos desde la pluralidad.
    Reconocemos que, para crear un mundo donde quepan muchos mundos, debemos abrazar las distintas formas de ser, existir y habitar como parte esencial del cuidado de la vida.

    Confrontar lo que oprime, cuidar lo que sostiene

    En un contexto global donde la desigualdad, el despojo y la violencia hacia ciertos cuerpos-territorios se han naturalizado, necesitamos confrontar las categorías que sostienen esas estructuras opresoras.

    El encuentro busca generar un espacio donde podamos imaginar juntas/os/es otros relatos del habitar.
    Relatos que existen, resisten y re-existen desde los afectos, la espiritualidad, los conocimientos situados, el buen vivir y los cuidados colectivos de la Tierra.

    Diseñar este encuentro ha sido ya un ejercicio de aprendizaje mutuo y transformación colectiva.
    Quienes lo co-diseñamos hemos compartido procesos, mapas conceptuales, conversaciones y silencios que nos han permitido construir un lenguaje común sin imponer certezas.

    Más que respuestas cerradas, nos llevamos preguntas que nos conmueven y nos impulsan a seguir caminando juntas/os/es.

    ¿A quién se dirige este encuentro?

    El Encuentro Hábitat y género desde la pluralidad está dirigido a todas las personas que deseen participar en la construcción colectiva de un hábitat vivible, equitativo y libre de discriminación.

    Queremos convocar a arquitectas, constructores, diseñadoras, activistas, artistas, estudiantes, comunidades y colectivos que estén buscando formas de RE-crear los territorios y las comunidades desde el cuidado de la vida.

    Además, reconocemos la importancia de las infancias como parte fundamental de los territorios que queremos habitar.
    Por ello, durante los tres días del encuentro habrá un espacio propio y digno para ellas.
    Un lugar donde puedan jugar, descansar y participar de acuerdo con sus tiempos y necesidades.

    Lo que encontrarás en el encuentro

    El programa incluirá:

    • Conversatorios y conferencias con voces diversas de México y América Latina que compartirán sus experiencias sobre hábitat, género, cuidados y tejidos comunitarios.

    • Talleres prácticos, como construcción con tierra y uso de herramientas manuales y eléctricas, donde la práctica se entrelaza con la reflexión colectiva.

    • Espacios de convivencia, reflexión y escucha, diseñados para fomentar el diálogo horizontal y el intercambio de saberes.

    • Actividades paralelas para infancias, pensadas desde el juego, la creatividad y el cuidado.

    Queremos que este encuentro sea un espacio amoroso, seguro y digno.
    Un espacio donde podamos sostenernos en nuestras diferencias y reconocernos como parte de un entramado común.

    Un llamado al cuidado y a la acción

    Hoy más que nunca necesitamos imaginar y construir nuevas formas de habitar.
    Formas que no partan del control ni del dominio, sino del cuidado, la cooperación y la reciprocidad.

    El encuentro Hábitat y género desde la pluralidad es una oportunidad para tejer redes, compartir saberes, abrir preguntas y construir horizontes comunes.

    🗓️ 20, 21 y 22 de noviembre de 2025
    📍 Campus UMA, Valle de Bravo, Estado de México
    🔗 Inscríbete aquí

    Este es un llamado a todas las personas que quieren imaginar y hacer posible otros mundos, desde la pluralidad, los afectos y el cuidado de la vida.

    Porque solo tejidas colectivamente podremos sostener el futuro que soñamos. 💜

    Escrito por Daniela Meléndez (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2023)Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Asentamientos, economía y cultura en Valle de Bravo: un territorio que evoluciona con sus habitantes

    Asentamientos, economía y cultura en Valle de Bravo: un territorio que evoluciona con sus habitantes

    La historia como reflejo de la vida del lugar

    Reflexionar sobre la historia de un lugar me hizo pensar en cómo ésta se entreteje con la vida de cada habitante, humano o no humano, que lo ha habitado. Este pensamiento nos lleva al concepto biológico de coevolución, donde los seres vivos y su entorno cambian de manera conjunta. Influyéndose mutuamente a lo largo del tiempo.

    Existe una especie llamada mantis orquídea, que con el paso del tiempo ha adaptado su forma y colores a los de la flor que imita. Aunque la mantis no influye directamente en la apariencia de la orquídea, la interacción entre ambas especies y sus polinizadores ha moldeado su comportamiento y evolución. Mostrando cómo el entorno transforma a quienes lo habitan.

    Así como la mantis orquídea se adapta a su entorno, los seres humanos también interactuamos con nuestros lugares. Es natural pensar que nuestro comportamiento está profundamente ligado al territorio. ¿Podría el conocer y comprender mejor nuestros lugares cambiar la forma en que los habitamos y nos relacionamos con ellos?

    Foto de Yunnan Coffee Travel zhang: https://www.pexels.com/es-es/foto/naturaleza-verano-jardin-hoja-28214820/

    Tres capas para leer el territorio

    En este artículo exploraremos tres nuevas capas del marco de lectura del lugar propuesto por Regenesis Group: asentamientos humanos, economía y cultura. Para comprenderlas mejor, recordemos lo abordado en el texto anterior. Narrativa del lugar (Parte 2): Geología, Hidrología y Biología de Valle de Bravo (ver artículo aquí). La invitación es abrir los ojos a las interrelaciones entre las capas naturales y humanas que conforman el territorio. Así como en las capas anteriores encontramos conexiones, estas tres dimensiones —asentamientos humanos, economía y cultura— también se entrelazan no solo entre sí, sino con los sistemas ecológicos. Bajo esta idea base, quienes somos está profundamente conectado con el lugar que habitamos.

    Asentamientos humanos: redes y raíces de Valle de Bravo

    Valle de Bravo formó parte de los territorios Matlatzincas, nombre dado por los mexicas y que en náhuatl significa “señores de la red” o “los que tejen redes”. Algunos grupos matlatzincas ocuparon zonas dentro del territorio purépecha antes de la llegada de los españoles. Por lo que fueron llamados pirindas, “los de en medio”. Actualmente, el pueblo Matlatzinca conserva su nombre y memoria (De los Pueblos Indígenas, s.f.). Ambas denominaciones reflejan la posición estratégica de Valle de Bravo como punto de conexión y tránsito, un papel que ha mantenido a lo largo de su historia.

    El libro El Valle de Bravo histórico y legendario, del Padre José Castillo y Piña, relata que la población fue fundada en 1530, bajo el árbol que hoy se conoce como “El Pino”, un ahuehuete de más de 700 años que sigue en pie. A las diez de la mañana del 15 de noviembre de ese año se realizó una misa presidida por Fray Gregorio Jiménez de la Cuenca, en la que se consagraron las tierras y aguas del valle al rey de España. Aunque no existen registros oficiales del evento, se sabe que el templo del Señor de Santa María (Cristo Negro) se construyó sobre un basamento prehispánico vinculado con “El Pino”, guardián de manantiales y productor de agua.

    Durante siglos, el pueblo de Valle de Bravo abasteció a las minas cercanas y a la ciudad de Toluca, contando con bodegas, establos y un mesón de arrieros a mitad del camino entre Tierra Caliente y Toluca. Tras la Independencia, el territorio vivió conflictos y transformaciones, como otras zonas del país. Durante la Revolución, Valle de Bravo tuvo un papel estratégico para las huestes revolucionarias. Décadas después, con la construcción de la planta eléctrica de Ixtapantongo, que formaría parte del sistema hidroeléctrico Miguel Alemán (1947), inició una etapa de modernización e infraestructura que más tarde se integraría al sistema Cutzamala.

    El Pino, Ahuehuete - Fuente: Alejandra Silva
    El Pino, Ahuehuete – Fuente: Alejandra Silva

    A raíz de la presa, el crecimiento urbano tuvo un auge en cuatro momentos clave:
    • 1968: subsede de las competencias de equitación de los Juegos Olímpicos.

    • 1971: obtiene el título de Ciudad Típica de Valle de Bravo y se celebra el famoso Festival de Rock en Avándaro.

    • 1972: sede de las competencias de vela y canotaje de los Juegos Centroamericanos.

    • 2012: designación como Pueblo Mágico.

    • La construcción del ramal carretero Toluca–Zitácuaro facilitó su conexión regional.

    Estos hitos consolidaron la identidad del valle como un territorio de encuentro entre lo natural, lo histórico y lo urbano.

    Economía: de la agricultura a la transformación turística

    Durante la época prehispánica, la economía de Valle de Bravo se basaba en la agricultura y la explotación forestal. Con la llegada de los españoles, la ganadería y la minería adquirieron gran importancia, transformando la relación de la población con la tierra.

    De acuerdo con el Censo Económico 2014, más del 53% del valor bruto municipal proviene de los servicios turísticos y la actividad inmobiliaria. La transformación socio-residencial iniciada en los años setenta, impulsada por la hidroeléctrica Miguel Alemán y el nombramiento como Pueblo Mágico en 2005, modificó profundamente las actividades económicas del municipio.

    De ser una región rural productiva —dedicada al trigo, maíz, frutales y ganadería—, Valle de Bravo se consolidó como un destino turístico y residencial. El paisaje se adaptó a nuevas prácticas: clubes náuticos, papalotes, esquí acuático, bicicletas y motos de montaña, así como clubes de golf y residencias campestres. Este desarrollo acelerado generó una concentración urbana desigual, donde el crecimiento económico no siempre se reflejó en una mejora equitativa del nivel de vida. El contraste entre turismo, comercio y vida local es hoy uno de los retos más visibles del territorio.

    Cultura: herencia viva y conexión con la naturaleza

    Dentro de Valle de Bravo se mantiene viva la herencia Matlatzinca. Los vestigios arqueológicos de La Peña, centro espiritual y geopolítico de este pueblo, recuerdan su antigua conexión con la naturaleza y el agua. Las prácticas agrícolas tradicionales, como la bendición de semillas (2 de febrero) y la petición de lluvias (15 de mayo), aún reflejan el vínculo sagrado entre las comunidades y la tierra. Estas celebraciones coinciden con el Día de la Candelaria y San Isidro Labrador, y combinan rituales agrícolas con expresiones religiosas mestizas.

    Aunque el impacto del sistema Cutzamala transformó la región, las peregrinaciones y fiestas patronales siguen siendo parte esencial de la identidad local. Los rituales de paso, las danzas y las representaciones de moros y cristianos mantienen viva la relación entre los ciclos naturales y las dinámicas sociales.

    Según el Censo de Población 2020 (INEGI), 398 personas en Valle de Bravo hablan alguna lengua indígena, siendo el mazahua la más hablada, con 317 hablantes. Esta diversidad lingüística evidencia la persistencia cultural y la riqueza humana del territorio.

    Iglesia de Santa María, Valle de Bravo – Fuente: Alejandra Silva

    Conclusiones: un sistema vivo en transformación

    Podemos observar cómo la riqueza natural de Valle de Bravo ha moldeado el comportamiento humano, la economía y la cultura. Los cambios en el paisaje han transformado el lugar, pero los vestigios de otras épocas siguen presentes en la vida cotidiana. El territorio se revela como un sistema vivo que se nutre y nutre a quienes lo habitan, recordándonos que comprender su historia es también comprendernos a nosotros mismos.

    Referencias

    Asentamientos humanos

    De los Pueblos Indígenas, I. |. I. N. (s. f.). Etnografía del pueblo matlatzinca del Estado de México. gob.mx. https://www.gob.mx/inpi/articulos/etnografia-del-pueblo-matlatzinca-del-estado-de-mexico

    Historia de Valle de Bravo. (2024, 11 julio). Programa Destinos México. https://programadestinosmexico.com/historia-de-valle-de-bravo/

    Referencias Economía

    Tapia J., (2016) Valle de Bravo: Pueblo Mágico, ciudad de contrastes. Diseño y Sociedad, Publicación No. 40 (22-37). https://disenoysociedadojs.xoc.uam.mx/index.php/disenoysociedad/issue/view/33

    Referencias Cultura

    Valle de Bravo: Economía, empleo, equidad, calidad de vida, educación, salud y seguridad pública | Data México. (s. f.). Data México. https://www.economia.gob.mx/datamexico/es/profile/geo/valle-de-bravo#population-and-housing

    Escrito por Alejanda Silva (egresada de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2023)Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.
  • Hacia el rumbo bioclimático: El habitar en su dimensión espacial

    Hacia el rumbo bioclimático: El habitar en su dimensión espacial

    El concepto de habitar ha sido estudiado en diversas disciplinas, no sólo en la arquitectura y por ello puede abordarse desde distintas dimensiones: la espacial, la sensorial, la emocional, la social, la cultural, la espiritual, la ambiental.

    Solís, M. (2015)

    Para este primer artículo, me interesa iniciar con su dimensión más básica, la espacial, con la finalidad de reflexionar acerca de la trascendencia que puede tener el diseño bioclimático teniendo como base la propia existencia humana.

    Estas reflexiones surgen al concluir el primer trimestre de la Especialidad en Arquitectura Bioclimática de la UMA, en donde nos enfocamos en conocer los factores que intervienen en el confort del ser humano, la importancia del entendimiento del entorno natural, de sus variables climatológicas y de las condicionantes propias del individuo que influyen en él.

    Entendiendo el habitar

    De ser posible, procura despejar tu mente, busca un sitio agradable preferentemente con vista al exterior, levanta tu cabeza, mira hacia el cielo por un par de segundos y plantéate la siguiente pregunta: ¿Qué es el habitar?

    Seguramente en la respuesta se esbozan conceptos como vivir, residir, asentarse, o quizás algunos relacionados a la propiedad y a la colectividad. Con el objetivo de plantear una definición propia del concepto de habitar, más que una revisión etimológica, me parece interesante realizar el ejercicio que solemos hacer cuando desconocemos el significado de una palabra.

    En la edición 23ª del Diccionario de la lengua española (2014), habitar es un verbo transitivo que proviene del latín habitāre que significa “Vivir, morar”; morar a su vez se define como “Habitar o residir habitualmente en un lugar”, con esta última podríamos identificar tres palabras clave: existir – tiempo – espacio.

    El significado de vivir, se entiende como “acomodarse a las circunstancias y aprovecharlas para lograr sus propias conveniencias” (Real Academia Española, 2014, definición 8). La definición de existir, es “tener vida, estar…” (definición 2 y 3). Podemos decir entonces que existimos cuando estamos vivos y, vivimos cuando estamos presentes. Uno de los sinónimos de existir, es subsistir, que bajo este mismo esquema, significa “Mantener con vida, seguir viviendo” (definición 2).

    En mi hipótesis inicial, con este enfoque espacial, habitar es una acción, una necesidad que consiste en ocupar con nuestro cuerpo un espacio específico que brinde las condiciones para mantenernos con vida. Desde este enfoque, resulta interesante pensar cómo sería existir sin habitar.

    El habitar en su dimensión espacial – Elaboración propia

    Habitar para sobrevivir

    Haciendo un breve traslado a la época prehispánica, al ser nómada, el ser humano aprendió a sobrevivir en refugios naturales de manera temporal. Por ejemplo, las cavernas brindaron protección del clima y de otros animales, resguardo y almacén de utensilios, herramientas y alimento, un sitio en donde descansar.

    Desplazados por las condiciones climáticas, la escasez de alimento y el crecimiento de los grupos, la necesidad de permanecer en un sitio por más tiempo, nos llevó a establecernos en un entorno que ofreciera las mejores condiciones, convirtiéndonos en sedentarios.

    Nuestra conciencia e instinto de supervivencia, nos llevaron a observar, aprender y crear con nuestras propias manos lo necesario para sobrevivir… a construir, a cultivar. Todo a partir de nuestro entorno y proveniente de él, de la naturaleza de la Tierra. Además, aprendimos que los recursos son finitos, que el coexistir con otros y con el entorno es lo que nos permitiría seguir con vida.

    Habitar a escala

    Ahora, me gustaría auxiliarme del cortometraje Powers of Ten de Charles y Ray Eames de 1977 para ilustrar la siguiente reflexión:

    https://www.youtube.com/watch?v=0fKBhvDjuy0

    https://www.youtube.com/watch?v=0fKBhvDjuy0 “Powers of Ten (1977). A film dealing with the relative size of things in the universe and the effect of adding another zero.” Made by the office of Charles and Ray Eames for IBM.

    Partiendo de la escena de un picnic en un parque de Chicago, se muestra cómo al aumentar la distancia de la cámara en potencias de 10 cada 10 segundos, el cuadro se va ampliando hasta llegar a la imagen del universo observable en donde sólo hay polvo y vacío. Después, nos llevan de regreso al picnic y a partir del encuadre de la mano del hombre acostado en el parque, se va reduciendo la distancia bajo la misma métrica, hasta llevarnos a la estructura del átomo.

    Los Eames nos muestran la dimensión de nuestro existir en el universo en cuanto a superficie, pero al trasladarse en altura, nos llevan a repensar la significancia del lugar que ocupamos en él. Como humanos, nuestro cuerpo es diminuto, y a su vez, nuestro cuerpo es también un universo.

    ¿Qué pasaría si desde el primer encuadre intentamos identificar las cosas que lo componen? ¿Y si analizamos sus particularidades y la relación de unas cosas con otras? ¿Cómo te imaginas que se relacionan en el siguiente encuadre aumentado o reducido?

    Rumbo a la arquitectura bioclimática

    Nuestra profesión como arquitectos nos lleva a trabajar a distintas escalas, tanto en el análisis, en la planeación y hasta en la representación. Lo edificado como producto de nuestra labor, existirá en la escala 1 a 1, pisos, muros y techos afectados por las condiciones de su entorno y afectando a ese mismo entorno desde su concepción hasta su fin de vida útil.

    Debemos repensar cómo a través del diseño, lo construido funciona hacia el interior para quienes lo habitan en las condiciones específicas del sitio. Hay que ampliar y reducir la escala del emplazamiento entendiendo cómo cada decisión de diseño en espacio y tiempo aporta para mantener la vida.

    Aunque actualmente contamos con herramientas tecnológicas que nos permiten visualizar posibles escenarios y analizar su comportamiento, el conocimiento ancestral con un entendimiento profundo puede trascender como la base del entendimiento de nuestro entorno, como bien se menciona en el artículo de “Diseño bioclimático: transitar del sentido común a la ciencia” en https://base.umamexico.com.mx/wp69/diseno-bioclimatico-mas-alla-de-la-arquitectura-del-sentido-comun/.

    Aunque seguramente encontraremos otras formas de habitar, tenemos que cohabitar en la Tierra y a pesar de las variables que puedan intervenir en cada proyecto, ¿la base no debería de ser la relación de nuestra propia existencia con el entorno que habitamos? ¿no es la relación con nuestro planeta? ¿no sería entonces la arquitectura bioclimática la base del diseño para el habitar? 

     

    Bibliografía:

    Real Academia Española. (2014). Habitar. En Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. Recuperado en 14 de julio de 2025, de https://dle.rae.es/habitar?m=form

    Real Academia Española. (2014). Morar. En Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. Recuperado en 14 de julio de 2025, de https://dle.rae.es/morar?m=form

    Real Academia Española. (2014). Vivir. En Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. Recuperado en 14 de julio de 2025, de https://dle.rae.es/vivir?m=form

    Real Academia Española. (2014). Existir. En Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. Recuperado en 14 de julio de 2025, de https://dle.rae.es/existir?m=form

    Real Academia Española. (2014). Subsistir. En Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. Recuperado en 14 de julio de 2025, de https://dle.rae.es/subsistir

    Eames Office. (26 de agosto de 2010). Powers of Ten™(1977) [Archivo de video]. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=0fKBhvDjuy0

    Escrito por Sofía Caballero (estudiante de la Especialidad en Arquitectura Bioclimática)

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Certificaciones para la edificación sostenible: ¿Cómo iniciaron y para qué aplicarlas?

    Certificaciones para la edificación sostenible: ¿Cómo iniciaron y para qué aplicarlas?

    La conversación sobre sostenibilidad en el sector de la construcción no es nueva, pero se ha intensificado en las últimas décadas ante la crisis climática global. Cada vez más se escucha hablar de las certificaciones sustentables o, específicamente, de las certificaciones de edificación sostenible. Sin embargo, sigue la duda de:

     ¿Qué son las certificaciones de edificación sostenible? 

    Son herramientas de evaluación que permiten medir y verificar el desempeño ambiental de un edificio en distintas etapas de su ciclo de vida: desde el diseño y la construcción, hasta su operación y mantenimiento.

    Cada certificación establece sus criterios, tanto técnicos como metodológicos, para evaluar el desempeño y el impacto ambiental de cada edificio. Esto busca promover prácticas constructivas más responsables con el medio ambiente, más saludables para los ocupantes y más eficientes en el uso de recursos naturales y económicos.

    Buscando en la Historia, ¿cómo iniciaron las certificaciones de edificación sostenible?

    Surgieron como una respuesta a la preocupación sobre el impacto ambiental que aumentó a raíz de eventos catastróficos a nivel mundial.

     

    Linea de tiempo – Elaboración propia

    En los 60´s surgieron las primeras preocupaciones ambientales con la publicación de Primavera Silenciosa, de Rachel Carson. Esta publicación alertaba sobre el impacto de los pesticidas en el medio ambiente.

    En 1986 ocurrió el desastre de Chernóbil en Ucrania, un accidente nuclear que liberó radiación masiva.  Esto mostró los riesgos de la energía mal gestionada y aumentó la presión para establecer regulaciones ambientales y promover el uso de energías más seguras. Como resultado, en 1987 surgió el Informe Brundtland, también conocido como Nuestro futuro común. Fue elaborado por una comisión de las Naciones Unidad y presentado por la entonces primera minitra de Noruega, Gro Harlem Brundtland.

    Estos antecedentes sentaron las bases para que, en 1990, surgiera el primer sistema de evaluación ambiental para edificios: BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assessment Method) desarrollado por la organización BRE Global de Reino Unido.

     En 1998, el U.S. Green Building Council lanzó el sistema LEED (Leadership in Energy and Environmental Design). Este sistema se convirtió en un referente mundial en certificaciones de edificación sustentable. 

    Para la década de los 2000´s se dio un impulso global a las regulaciones de impacto ambiental. En 2005 entro en vigor el Protocolo de Kioto, el primer acuerdo internacional que estableció metas obligatorias de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para países desarrollados. Diez  años después, en el 2015, se firmó el Acuerdo de París,  en el que mas de 190 países se comprometieron formalmente a limitar el calentamiento global. Para lograrlo, debían implementar planes concretos de reducción de emisiones, con el objetivo de no superar los 1.5 °C.

    Con el tiempo surgieron certificaciones como EDGE (Excellence in Design for Greater Efficiencies) o WELL, cuyo enfoque va más allá del ahorro de energía. Estas se centran también el el bienestar general de los ocupantes.

    ¿Para qué aplicar una certificación?

    Aspectos que intervienen en una edificación sustentable – Fuente: Arqdaily

    Más allá del reconocimiento que ofrecen, las certificaciones funcionan como una guía estructurada para tomar decisiones sustentables en cada etapa del ciclo de vida del edificio. Desde la elección del sitio y los materiales, hasta el diseño de los sistemas de agua y energía, una certificación permite evaluar de manera integral el impacto de nuestras decisiones como arquitectos, desarrolladores o administradores de inmuebles.

    En mi experiencia como consultora, uno de los principales beneficios de aplicar una certificación es que obliga a los equipos a tener conversaciones que muchas veces no se tendrían de otra manera. Por ejemplo:

    • ¿Realmente necesitamos tanto estacionamiento?

    • ¿Cómo optimizamos el diseño para aprovechar la luz natural?

    • ¿Estamos considerando el costo de operación a largo plazo y no solo el costo inicial?

    Además, en un contexto donde las regulaciones ambientales se están endureciendo y los inversionistas valoran cada vez más los activos sostenibles, las certificaciones se han convertido también en una herramienta estratégica de mercado.

     

    Bibliografía

    Carson, R. (1962). Silent spring. Houghton Mifflin.

    Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. (s.f.). El Protocolo de Kioto. https://unfccc.int/es/kyoto_protocol.

    Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. (2015). Acuerdo de París. https://unfccc.int/sites/default/files/spanish_paris_agreement.pdf.

    EDGE Buildings. (s.f.). Certification. https://edgebuildings.com/certify/certification/

    U.S. Green Building Council. (s.f.). LEED rating system. https://www.usgbc.org/leed

    BRE Group. (s.f.). BREEAM: Sustainable Building Certification. https://breeam.com/

    Escrito por Ana Giselle Parada Rabell (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2025)Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Conociendo a los Umanos: Luis Fernando Guerrero y su visión de la arquitectura con tierra

    Conociendo a los Umanos surge con el objetivo de acercarnos un poco más a la vida de los docentes y comunidad UMA. Es interesante descubrir los caminos que han recorrido: ¿Cuál fue esa senda que atravesaron para estar hoy en día aquí? ¿Cómo ha sido esa búsqueda del propósito? ¿Qué viene en adelante para cada una/uno y para la UMA?

    En esta segunda edición de Conociendo a los UMAnos, tuve la oportunidad de tener una charla virtual muy interesante con el Arquitecto Luis Fernando Guerrero Baca, referente en el campo de la arquitectura con tierra. Su carisma, entusiasmo y, sobre todo, su pasión por compartir el conocimiento hacen que conversar con él sea una experiencia emocionante y reflexiva.

    Primeros encuentros con la tierra

    Luis Fernando fue uno de nuestros profesores del taller de tierra del primer semestre de la maestría en arquitectura sostenible de la UMA. Aunque el tiempo compartido fue corto, alcanzamos a realizar pruebas para identificar la composición de diferentes tierras, fabricar adobes, completar parte de un muro en bahareque y reparar unas bancas utilizando la técnica del cob.

    Para contextualizar parte de su trayectoria, comparto un apartado tomado del libro que escribió junto a Alejandra Caballero: Experiencias de Bioconstrucción. Conceptos generales y visiones desde México (2021), con algunos datos actualizados a la fecha:

    “Arquitecto, Maestro en Restauración Arquitectónica y Doctor en Diseño con especialidad en Conservación y Restauración del Patrimonio Construido. Desde 1998, pertenece al Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt con Nivel III.  Ha realizado investigaciones sobre tipología arquitectónica, teoría de la conservación del patrimonio, sistemas constructivos tradicionales y edificación sostenible con tierra, ha escrito más de 250 artículos en publicaciones mexicanas y extranjeras, ha impartido más de 350 conferencias, cursos y talleres sobre estos temas en instituciones académicas alrededor del mundo. Escritor y editor de varios libros. Desde 1987 ha sido profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana. Es miembro del Área de Investigación en Conservación y Reutilización del Patrimonio Edificado. Es consultor internacional para el Comité de Patrimonio Mundial de UNESCO, miembro de la Red Iberoamericana PROTERRA, y representante en la UAM-Xochimilco de la Cátedra UNESCO de Arquitecturas de Tierra, Culturas Constructivas y Desarrollo Sostenible.”

    Foto del grupo con Luis Fernando Guerrero Baca. Fuente: Adriana Córdoba

    ¿Podrías contarnos un poco sobre tu juventud, dónde estudiaste? ¿Qué te motivó a enfocarte en la arquitectura en tierra? ¿Hay alguna experiencia personal o cultural que influyó en esta decisión?

    Desde niño siempre quise ser arqueólogo, pero mis papás decían que eso no era rentable, que tenía que estudiar algo “serio”. Me cambié a ingeniería química y a los dos años salí corriendo de la carrera. Siempre me han gustado las cosas artísticas, así que me cambié a Arquitectura, sin saber mucho. No tenía ningún contexto familiar en la arquitectura, además empezaba con “Arq”, como Arqueología.

    Estudié en la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. A finales de los setentas y comienzos de los ochentas llegaron varios profesores sudamericanos exiliados: chilenos, uruguayos, algunos brasileros y muchos argentinos. Entre ellos, tres venían huyendo de Argentina porque promovían el uso de la tierra como material constructivo. Hoy nos suena increíble, pero en los ochenta la gente podía ir a la cárcel por proponer la lectura del libro Arquitectura para los pobres de Hassan Fathy. Eran vistos como comunistas, sin necesariamente ser militantes.

    Comencé a llevarme bien con ellos sin saber nada sobre construcción con tierra. Lo triste es que fuimos solo cuatro estudiantes los que nos interesamos por estos temas. Yo les seguí los pasos y los tuve tres trimestres seguidos. Estamos hablando de 1982 y había muy poca información sobre estos temas en México. Así que comenzamos a salir de Ciudad de México para hacer registros en los pueblos cercanos. Estuvimos en la exposición itinerante de CRAterre sobre la obra de Hassan Fathy, consultábamos la bibliografía que nos compartían… y así me fui adentrando en este mundo.

    Formación autodidacta y colaboración internacional

    Al terminar la carrera, quise especializarme en construcción con tierra, pero descubrí que no había nada específico en las universidades. Lo más cercano era la maestría en restauración de monumentos del INAH. Esto fue en 1985, justo cuando ocurrió el terremoto en la Ciudad de México, lo que cambió mucho el panorama. Trabajamos intensamente en el Centro Histórico, aprendimos muchísimo y nos dimos cuenta de que carecíamos de datos: estábamos empezando desde cero a entender la construcción con tierra.

    Seguí mi formación de manera autodidacta, preguntándole a la gente, viajando por el país, pero lo que encontré fue que aquellos interesados en el tema, estábamos muy desconectados. Oía algo de Alejandra Caballero, pero no nos conocíamos. Fue hasta el 2011 que esto sucedió y desde entonces sigo colaborando con ella en sus talleres en Tlaxco.

    Yo veía que la construcción con tierra se realizaba de forma muy aislada. Desde mi puesto como profesor en la universidad, me fui conectando con el Instituto de Antropología. Paradójicamente, terminé colaborando con varios arqueólogos, así que volví a mi sueño infantil. Hoy no ejerzo como arquitecto; me dedico a la docencia, investigación y documentación. Me buscan mucho para asesorar restauraciones, no porque sepa mucho, sino porque somos pocos quienes trabajamos estos temas.

    En 1999 tomé un curso que organizó CRAterre con el Instituto Getty en Perú. Fue una experiencia única, porque entré en contacto con colegas de varios países. Ahí descubrí que no estaba solo, y encontré el potencial del trabajo en red.

    Taller de Construcción con tierra en la UMA. Fuente: Adriana Córdoba.

     

    ¿Qué opinas sobre las tecnologías como la impresión 3D con tierra?

    La verdad es que tengo sentimientos encontrados, ya que se contradice la lógica natural del trabajo con la tierra. Es una estrategia pensada para la automatización que obviamente genera dependencia de la tecnología y soluciones estandarizadas, lo que es opuesto a la libertad que ofrece la tierra como material constructivo. Es importante avanzar en la disminución del esfuerzo de algunas etapas de la construcción, pero no podemos dejar todo el trabajo a las máquinas porque, además de hacernos dependientes, se mercantiliza y precariza la actividad humana, se desintegra la colaboración comunitaria y se agudizan las diferencias económicas entre las sociedades que tienen acceso a las tecnologías y las que no lo tienen.

    ¿Qué identificas como ventajas o desventajas del uso de tierra en la construcción?

    Mucha gente desconoce las ventajas que tiene la construcción con tierra: la condición higrotérmica apropiada que tienen estos materiales. Es claro que falta información, faltan estudios, para entender y dimensionar sus potencial y limitaciones a fin de no idealizarlo. Hay regiones en México donde las personas viven en casas de tierra muy bien, sin necesidad de aires acondicionados, gracias a los espesores de muro, que dan confort.

    Cuestiones como el uso de los recursos locales, el ser un material 100% reciclable y tener tantos milenios de experiencia constructiva, son rasgos que muchas personas no valoran. Ven la construcción en tierra como algo complejo, con la percepción de que lo que está hecho con cemento es lo que funciona, y que la tierra es insalubre, insegura y reflejo de pocos recursos económicos.

    ¿Cómo ves la evolución de la arquitectura en tierra en México?

    El desarrollo constructivo y los procesos académicos relacionados con el uso de la tierra son muy heterogéneos. Hay universidades como el ITESO, en Guadalajara, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y la Universidad Autónoma de Baja California que mantienen interés y enseñan sobre el tema, pero hay otras instituciones como el Instituto Politécnico Nacional, la UAM o la UNAM, la universidad más grande del país, en las que no se habla sobre el uso de la tierra como material constructivo. Sigue habiendo mucho desinterés, a pesar de que, paradójicamente, comienza a haber mucha demanda.

    ¿Hay algún proyecto o iniciativa en la que hayas trabajado en construcción con tierra que destaques como un proyecto bien ejecutado?

    Me está dando mucho gusto lo que está pasando en Guatemala. Me invitaron desde hace ya cuatro años a colaborar en la exploración, y al mismo tiempo, consolidación de lo que iba apareciendo en Kaminaljuyú, una ciudad que debería estar en la lista de Patrimonio Mundial. Es un sitio fuera de serie, construido con diferentes técnicas de tierra por una cultura vinculada a los Mayas, que se desarrolló en lo que ahora es la ciudad capital de Guatemala.

    La arqueóloga Barbara Arroyo me invita como restaurador de lo que va apareciendo, porque la arquitectura en tierra tiene esta condición que, al excavar, se comienza a desintegrar. Así que hemos experimentado varias técnicas de consolidación, reintegración, relleno de grietas y he aprendido muchísimo de estos edificios tan bien hechos con tierra.

    ¿Qué sugerirías para la facultad de arquitectura de la UMA a futuro?

    Espero que se dedique más tiempo práctico a la valoración de la construcción con tierra. Yo veo que en otras asignaturas que toman, le dedican muchas horas a la parte teórica, pero el tiempo destinado a la práctica es muy corto. Entre las cosas que más valoro de la tierra es que es un material que te permite aprender haciendo, despegándote un poco del computador.

    Adicionalmente, pienso que en la docencia de la construcción con tierra se confía demasiado en la perspectiva de CRAterre. Es como un manual del que no se salen y siento que se pierde de vista todo lo que en nuestros países tenemos para explorar y experimentar. La visión de CRAterre resultó muy pedagógica en su momento, y qué bueno que hubo generaciones que aprendieron desde esa perspectiva, pero tenemos una riqueza casi infinita en nuestros países que estamos desperdiciando por depender de una estructura excesivamente metodológica, cuando la realidad nos rebasa por todos lados por su riqueza y diversidad.

    Construyendo el bahareque Fuente: Adriana Córdoba

    ¿Qué le sugerirías a una arquitecta o arquitecto que ya se gradúa y quiere comenzar a acercarse al mundo de la tierra?

    Lo primero sería la participación en talleres. Lo que uno aprende usando las manos lo memoriza el cuerpo completo. De nada sirve ver o leer sobre arquitectura con tierra si no metes las manos y los pies al barro. Gran parte consiste en desarrollar la capacidad de reconocer con los sentidos el material.

    En la edificación con tierra no todo se puede planear. Casi todo es imprevisto, en especial en la restauración del patrimonio construido. Es urgente desarrollar el interés por aprender de los edificios viejos. No hay una tierra perfecta, sino que cada sociedad aprendió a mejorar su calidad en función de lo que les ofrecía la naturaleza localmente y, sobre todo, de sus necesidades reales. No deberíamos tenerles miedo a los errores. Echando a perder se aprende. Con la tierra, los errores no cuestan tanto.

    Las experiencias y reflexiones de Luis Fernando Guerrero nos muestran que la construcción con tierra va más allá de la técnica: es una forma de reconectar con la cultura, la comunidad y el entorno. Su compromiso con la transferencia de saberes y la investigación nos invita a valorar y respetar estos conocimientos para construir un futuro más consciente.

    Me siento muy agradecida por este espacio y emocionada por haber tenido esta oportunidad. Esperamos continuar conociendo más UMAnos.

     

    Referencias:

    • Caballero, A., & Guerrero, L. F. (2021). Experiencias de bioconstrucción: Conceptos generales y visiones desde México. Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
    • CRAterre. (s.f.). Centre international de la construction en terre. Recuperado de https://craterre.org
    • PROTERRA. (s.f.). Red Iberoamericana PROTERRA. Recuperado de https://redproterra.org
    • Seminario Iberoamericano de Arquitectura y Construcción con Tierra (SIACOT). (s.f.). Red PROTERRA. Recuperado de https://redproterra.org/siacot
      Escrito por Adriana Córdoba Jurado (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2025)Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.
  • Ciudad esponja, paisajes resilientes

    Ciudad esponja, paisajes resilientes

    Ciudad esponja es una propuesta urgente y regenerativa frente a la crisis hídrica actual. Nos invita a reconciliarnos con el agua a través de soluciones basadas en la naturaleza, integrando el paisaje en el corazón de la planificación urbana. Este modelo promueve ciudades resilientes que captan, infiltran, almacenan y reutilizan el agua, restaurando así el ciclo hidrológico que muchas urbes han perdido. Más que una técnica, es una nueva relación con el territorio: una invitación a rediseñar nuestros asentamientos desde la sensibilidad ecológica y la memoria del agua.

    Agua: memoria planetaria y desafío urbano

    El planeta Tierra podría llamarse, como propone Jeremy Rifkin, el “planeta Agua”. Esta idea no es solo simbólica: más del 70% de su superficie está cubierta por agua, y toda forma de vida depende de ella para existir. A lo largo de la historia, el agua ha moldeado territorios, alimentado civilizaciones y definido la relación entre los seres humanos y su entorno. Su presencia no solo es vital, también ha sido culturalmente significativa, reverenciada en muchas cosmovisiones como un ser con espíritu (Rifkin, 2002).

    Sin embargo, en la era industrial, muchas ciudades rompieron ese lazo. Ríos fueron canalizados, humedales rellenos, cuencas pavimentadas. Esto no solo borró el paisaje hídrico original, sino también la memoria colectiva del agua como elemento vital.Un caso emblemático es el de la Ciudad de México, cuya transformación de un sistema lacustre a una metrópoli desecada ha generado profundos desequilibrios sociales, ecológicos e infraestructurales. La desecación del Lago de Texcoco, el entubamiento de ríos y el crecimiento urbano desordenado han hecho de esta ciudad un territorio hídrico profundamente vulnerable .Las consecuencias son evidentes: en muchas urbes, la escasez y el exceso de agua conviven de forma contradictoria, generando vulnerabilidad climática y social. (Castañón, Rojas & Hernández, 2022, p. 11)

    La paradoja del agua en CDMX. Fuente: De Urbanisten 2016



    Ciudad esponja: una solución basada en la naturaleza

    La ciudad esponja responde a la crisis hídrica con una visión que recupera los procesos naturales: en lugar de rechazar el agua, la integra, permitiendo su absorción, infiltración, purificación y reutilización (Yu, 2016).

    Para lograrlo, combina vegetación, suelos permeables, cuerpos de agua abiertos y sistemas urbanos diseñados para trabajar con el ciclo del agua. Este enfoque, conocido como solución basada en la naturaleza (SBN), se aleja de la infraestructura gris tradicional y apuesta por sistemas vivos y resilientes (ONU Medio Ambiente, 2020).

     

    Visión Ciudad Esponja. Fuente: De Urbanisten

    Turenscape: pioneros del enfoque territorial y regenerativo

    El estudio chino Turenscape, fundado por Kongjian Yu, es uno de los referentes mundiales del enfoque ciudad esponja. Su metodología se basa en leer primero el territorio desde tres escalas: macro (cuenca), meso (tejido urbano) y micro (espacio público). Esto permite diseñar intervenciones coherentes con el sistema natural (Turenscape, 2020).

    Un ejemplo emblemático es el parque Qunli Stormwater Wetland en Harbin, China. Allí, una antigua zona inundable fue transformada en un espacio público resiliente capaz de retener agua de lluvia, regenerar biodiversidad y ofrecer valor social y ecológico. La intervención no solo protege contra inundaciones, sino que ha devuelto identidad al territorio y bienestar a sus habitantes (Yu, 2016).

     

    Harbin Qunli Stormwater Park. Fuente: Turenscape

     

    Beneficios de una ciudad esponja

    Más allá de la gestión hídrica, una ciudad esponja trae múltiples beneficios: mejora la calidad del aire, regula el microclima, aumenta la biodiversidad urbana y ofrece espacios de encuentro y bienestar.

    Desde el punto de vista social, genera seguridad hídrica, equidad en el acceso al espacio público y promueve la justicia ambiental. Y desde lo económico, reduce costos en infraestructura tradicional, alivia el sistema de drenaje y mitiga daños por eventos extremos (WWF, 2021).

    Un llamado a imaginar futuros porosos

    En un mundo marcado por el cambio climático, el rediseño de nuestras ciudades no puede posponerse. El modelo de ciudad esponja nos muestra que es posible convivir con el agua, no desde el control, sino desde la adaptación.

    Reimaginar las ciudades como esponjas es, en el fondo, una forma de recuperar nuestra relación con el paisaje, con la memoria del lugar y con nosotros mismos. Es también una invitación a crear futuros habitables, resilientes y profundamente humanos.

    REFERENCIAS:

    ONU Medio Ambiente. (2020). *Soluciones basadas en la naturaleza para la gestión del agua*. Recuperado de https://www.unep.org/es
    Rifkin, J. (2002). *El siglo de la biotecnología*. Ediciones Paidós.
    Turenscape. (2020). *Sponge City Concept*. Recuperado de https://www.turenscape.com
    WWF. (2021). *Ciudades naturales: soluciones basadas en la naturaleza para un futuro urbano resiliente*. WWF Reporte Global.
    Yu, K. (2016). *The Art of Survival: Recovering Landscape Architecture*. China Architecture & Building Press.

    Escrito por Maxime Scagnetti  (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sustentable, generación 2025

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Biofiltros para sanear el agua: “Sembrando agua”

    Biofiltros para sanear el agua: “Sembrando agua”

                      El Humedal, Tour virtual. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://elhumedal.org/tour

    En proyectos actuales de arquitectura, cada vez hay más interés por integrar sistemas relacionados con el agua. Su disponibilidad, uso y retorno se han vuelto temas urgentes para lograr un bienestar colectivo.

    Los biofiltros han sido una de las soluciones más inspiradoras con las que me he encontrado. Esto se debe a que no solamente atienden el tema del agua por separado. También, desde un profundo entendimiento de la naturaleza, permiten sanear aguas residuales de forma accesible, eficiente y sostenible.

    ¿Qué es un biofiltro?

    En términos generales, un biofiltro es un sistema de tratamiento de aguas residuales basado en la naturaleza. Puede diseñarse de diversas maneras, dependiendo del tipo de agua a filtrar y del uso final que se le quiera dar.

    A diferencia de los sistemas convencionales, que dependen de maquinaria o procesos químicos, los biofiltros utilizan procesos naturales como la alimentación de microorganismos, la filtración a través de sustratos y el uso de vegetación adaptada.

    Alternativas sostenibles: ecotecnologías del agua

    Aunque el concepto lleva varios años desarrollándose, la mayoría de las propuestas que han dominado el mercado son filtros comerciales. Sin embargo, estos requieren recursos contaminantes, tienen un impacto ambiental considerable y son costosos.

    Para contrarrestar esta situación, surgen las ecotecnologías del agua. Estas se diseñan con materiales naturales, reutilizables (como cubetas) o elementos constructivos de bajo costo. Gracias a esto, es posible construir biofiltros caseros que puedan incorporarse a casi cualquier proyecto arquitectónico.

    Tipos de biofiltros de escala doméstica

    Existen biofiltros de diferentes tipos y tamaños. Sin embargo, aquí nos enfocamos en los que pueden instalarse en viviendas particulares:

    Biojardineras

    También conocidas como “lavaderos ecológicos”, tratan aguas grises de lavabos o regaderas mediante flujo subsuperficial. Visualmente parecen jardineras comunes, pero en vez de tierra, usan un lecho filtrante de grava y arena. Sobre él crecen plantas resistentes como platanillo, papiro, juncos o lirios acuáticos.

    Humedales construidos

    Estos sistemas, más grandes y abiertos, pueden recibir tanto aguas grises como negras. Imitan el funcionamiento de un ecosistema acuático como un estanque o laguna. Para ello, usan plantas acuáticas y sustratos por donde fluye el agua, ya sea superficial o subterráneamente.

    Además, son capaces de tratar el agua de una vivienda entera o incluso de comunidades pequeñas.

    En consecuencia, estos sistemas no solo limpian el agua. También regeneran el paisaje y fortalecen los lazos entre las personas y su entorno. Esto se logra al involucrar a la comunidad en los procesos de saneamiento y filtración.

    ¿Cómo funciona un biofiltro?

    A continuación, se describen las etapas principales de su funcionamiento:

    • Captación: se recolectan aguas grises o jabonosas.

    • Filtrado inicial y trampa de grasas: el agua pasa por capas de piedra, reteniendo sólidos.

    • Procesos biológicos: microorganismos en el sustrato descomponen compuestos orgánicos.

    • Absorción vegetal: las plantas absorben nutrientes y contaminantes.

    • Almacenamiento y uso: el agua tratada se reutiliza para riego o servicios no potables.

     

     

    Permahabitat. (s. f.). Ecotecnias. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://permahabitat.wixsite.com/permacultura/ecotecnias

    Escuela Itinerante del Agua, en la sección “Quiénes somos”. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://escuelaitinerantedelagua.org/

    Casos reales de implementación

    Por ejemplo, la Escuela Itinerante del Agua ha desarrollado procesos comunitarios de diseño y construcción de biofiltros. A través de talleres, promueven la “siembra de agua” como estrategia para enfrentar la crisis hídrica. Su enfoque pedagógico, comunitario y regenerativo ha impactado positivamente a comunidades con acceso limitado al agua potable.

    Actualmente, trabajan en la Península de Yucatán. Su objetivo es ayudar a proteger y revitalizar la mayor reserva de agua subterránea del país.

    El caso UMA: pedagogía viva

    En la Universidad del Medio Ambiente (UMA) también se ha integrado esta tecnología. Por ejemplo, el humedal de tratamiento del campus recibe aguas negras y jabonosas de baños y cocinas.

    De manera técnica, está compuesto por filtros, trampas de sólidos y un lecho de plantas como el platanillo. El sistema está oculto en el paisaje y permite que el agua pase por varias etapas de depuración antes de ser reutilizada.

    Por otro lado, más allá de su función técnica, este humedal es una herramienta pedagógica viva. Permite a estudiantes, docentes y visitantes observar cómo la naturaleza regenera lo que normalmente consideramos desecho.

    El humedal de la UMa – Fuente: Regina Rueda

    Conclusiones: una tecnología con urgencia

    La distribución de agua potable en México no es equitativa. Por ejemplo, muchas zonas rurales y urbanas carecen tanto de agua limpia como de sistemas adecuados de drenaje.

    En estos contextos, implementar biofiltros no solo es viable. También es una forma de empoderar a las personas para cerrar sus propios ciclos del agua.

    Además, frente al cambio climático y la contaminación, estas tecnologías representan una forma concreta de actuar desde lo local.
    Por consiguiente, con creatividad, conocimiento y colaboración, podemos transformar nuestra relación con el agua.

     

    Referencias

    Biofiltra. (s.f.). Biofiltros. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://biofiltra.com/

    CESUMA – Universidad Internacional del Talento. (2022, 9 junio). Breve historia del tratamiento de agua. Recuperado de https://www.cesuma.mx/blog/breve-historia-del-tratamiento-de-agua.html

    Condorchem Envitech. (2021, 15 septiembre). Historia sobre el tratamiento del agua potable. Recuperado de https://condorchem.com/es/blog/historia-sobre-el-tratamiento-del-agua-potable/

    El Humedal. (s.f.). Tour virtual. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://elhumedal.org/tour

    Escuela Itinerante del Agua, Escuela Itinerante del Agua. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://escuelaitinerantedelagua.org/

    Fundación Canal. (s.f.). El agua en la antigua Roma. Canal Educa. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://www.fundacioncanal.com/canaleduca/pdf/el-agua-en-la-antigua-Roma-publicacion.pdf

    Permahabitat. (s.f.). Ecotecnias. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://permahabitat.wixsite.com/permacultura/ecotecnias

    Unidad de Ecotecnologías, UNAM. (s.f.). Humedales artificiales. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://ecotec.unam.mx/ecoteca/humedales-artificiales-2

    Unidad de Ecotecnologías, UNAM. (s.f.). Humedales artificiales. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://ecotec.unam.mx/ecoteca/humedales-artificiales-2

    Universidad del Medio Ambiente. (s.f.). Manejo integral del agua en la UMA. UMA México. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://base.umamexico.com.mx/wp69/manejo-integral-del-agua-en-la-uma/

    Universidad del Medio Ambiente. (s.f.). Los humedales como estrategia para el manejo integral del agua. UMA México. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://base.umamexico.com.mx/wp69/los-humedales-como-estrategia-para-el-manejo-integral-del-agua/

    Escrito por Regina María Rueda Carmona (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2025)

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.