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Tag: Arquitectura

  • Construcción con tierra en la ciudad: una experiencia viva desde Guadalajara

    Construcción con tierra en la ciudad: una experiencia viva desde Guadalajara

    ¿Puede la construcción con tierra habitar la ciudad?

    Frente al concreto y el acero, la tierra aparece como una alternativa cálida, regenerativa y humana. Sin embargo, integrarla en entornos urbanos implica superar retos técnicos, normativos y culturales que pocas veces se abordan de forma integral.

    Este artículo documenta una experiencia poco común: un conjunto habitacional construido en Guadalajara que, sin proponérselo como manifiesto, abre caminos para pensar la tierra como material, sistema y posibilidad dentro del paisaje urbano.

    Brasilia Sustentable – Eliseo Van Aartsen Palomera

    Arquitectura que escucha al lugar

    El proyecto es obra del arquitecto Eliseo Van Aartsen Palomera y Ricardo Castillo Lozano. Su proceso de diseño fue concebido como trabajo final de licenciatura, bajo la tutoría de la maestra Elena Ochoa, y posteriormente construido en 2015.

    Brasilia Sustentable parte de una premisa clara: habitar de forma consciente también es posible en contextos urbanos.

    En un terreno de 1,610 m² se desarrollaron 3,200 m² de construcción distribuidos en tres niveles, incluyendo terraza y techo verde en un cuarto nivel. Cada unidad habitacional tiene 72 m² de desplante y aproximadamente 245 m² de construcción total.

    Sin embargo, más allá de sus dimensiones o programa, el proyecto destaca por haberse desarrollado como un ejercicio de aprendizaje colectivo, ensayo técnico y exploración crítica sobre el habitar contemporáneo. No es un modelo a replicar, sino una referencia viva que muestra que es posible construir distinto dentro de la ciudad.

    Programa arquitectónico y estrategias pasivas

    El conjunto integra ocho unidades habitacionales organizadas a partir de un pasillo peatonal que separa la circulación vehicular y genera un microclima mediante vegetación.

    Las viviendas se escalonan siguiendo el declive natural del terreno, lo que permite captar y conducir el agua pluvial por gravedad, evitando bombeos y reduciendo el consumo energético.

    Aunque no todas las decisiones responden estrictamente a una lógica bioclimática, muchas sí lo hacen:

    • Ventilación cruzada mediante vanos y celosías
    • Orientación solar que define usos de terrazas y tendederos
    • Techos inclinados a 25° para captación de agua y colocación de paneles solares

    Más que un sistema cerrado, el proyecto propone una serie de ensayos que abren preguntas sobre cómo habitar mejor.

    Arquitectura que escucha al lugar – Eliseo Van Aartsen Palomera

    Construcción con tierra: técnica, entorno y oficio

    El núcleo del proyecto es la tierra como material constructivo. Se fabricaron en sitio 160,000 bloques de tierra comprimida (BTC), utilizando una mezcla de arcilla, arena del sitio, arena de río y entre 6% y 8% de cemento como estabilizante.

    Las pruebas de resistencia a la compresión arrojaron valores de entre 50 y 95 kg/cm², superando los mínimos establecidos por la norma mexicana NMX-C-441-ONNCCE-2013 para uso estructural. Esto permitió validar técnicamente el uso del BTC en el proyecto.

    La producción de los bloques, realizada con prensa manual, tomó entre uno y un año y medio, enfrentando retos importantes en la aceptación del material por parte de la mano de obra local.

    El sistema constructivo se complementa con:

    • Cimentación de piedra brasa local
    • Losa de concreto con aislante para proteger el BTC de la humedad
    • Muros modulares sin refuerzo vertical, estabilizados mediante contrafuertes

    Además de su función estructural, los muros de tierra aportan propiedades higrotérmicas, regulando temperatura y humedad interior sin necesidad de climatización artificial.

    Aquí, la tierra no es un gesto estético ni nostálgico: es una decisión técnica, ambiental y política.

    Agua: infraestructura viva

    Uno de los aportes más relevantes del proyecto es su sistema integral de manejo del agua, concebido desde el inicio como una infraestructura descentralizada y autónoma.

    El sistema incluye:

    • Captación pluvial desde azoteas y terrazas hacia cisternas con capacidad total de 160,000 litros
    • Filtración primaria mediante cajas de piedra y arena
    • Tratamiento de aguas grises en cada vivienda con sistemas de filtrado por capas
    • Fosas anaerobias para aguas negras
    • Reúso del agua tratada para riego y usos no potables

    Este sistema permite reducir la dependencia de infraestructura centralizada y fomentar una relación directa entre habitante y recurso.

    Compostaje, residuos y vegetación productiva

    El proyecto integra prácticas cotidianas que permiten cerrar ciclos materiales:

    • Separación de residuos reciclables y peligrosos
    • Compostaje comunitario mediante lombricomposta
    • Producción de alimentos en azoteas y jardineras

    La vegetación no cumple un rol decorativo, sino productivo: se cultivan plantas aromáticas, maíz, tubérculos y otras especies que fomentan el intercambio entre viviendas.

    Cada elemento del proyecto busca activar relaciones más conscientes entre consumo, residuos y territorio.

    Interiorismo y soluciones pasivas

    Los espacios interiores se organizan como lofts abiertos, con soluciones que favorecen la ventilación natural y la eficiencia térmica.

    Destaca el uso de un sótano climático que mantiene temperaturas constantes entre 16 y 18 °C, utilizado como despensa sin necesidad de refrigeración.

    El uso de madera reciclada, celosías y sistemas de apertura variable en ventanas permite adaptar el espacio a distintas condiciones ambientales.

    Interiorismo – Eliseo Van Aartsen Palomera

    Retos y aprendizajes

    Como toda experiencia viva, el proyecto enfrentó desafíos importantes:

    Desafíos

    • Resistencia cultural a adoptar sistemas sustentables
    • Fallas técnicas en jardineras
    • Curva de aprendizaje en la construcción con BTC

    Aciertos

    • Integración entre diseño, técnica y vida cotidiana
    • Uso contemporáneo de la tierra como material estructural
    • Diseño modular con fuerte sentido del lugar

    Construir con tierra en la ciudad sí es posible

    Este proyecto no resuelve todos los problemas ni pretende ser una solución definitiva. Sin embargo, deja algo claro: la construcción con tierra en la ciudad no solo es posible, sino necesaria.

    Implica cuestionar lo establecido, aceptar la experimentación y reconocer los límites de cada decisión. También requiere sensibilidad para escuchar el lugar y disposición para aprender desde la práctica.

    Más que un modelo, Brasilia Sustentable es una referencia viva. Una que nos invita a imaginar una arquitectura que escuche más, imponga menos y vuelva a poner los pies —y las manos— en la tierra.

    Referencias

    Dani, A., Hernández, A., & Vallejo, A. (Entrevistadoras). (2023, 7 de noviembre). Entrevista a Eliseo Van Aartsen sobre el proyecto “Brasilia Sustentable” [Entrevista]. Archivo personal.

    COTAPAREDES Arquitectos. (2022, 29 de diciembre). SORPRENDENTE Complejo DE CASAS SUSTENTABLES en Guadalajara, Obras Ajenas | Eliseo Van Aartsen — parte 1 [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=70Fo7RYLT8o&list=PLXqJaJyXUA9qKIhOI1vSMrgxrTvwb2aST&index=3

    COTAPAREDES Arquitectos. (2022, 30 de diciembre). ESTA CASA es un “LOFT” Sustentable con SISTEMAS INTELIGENTES ECOLÓGICOS | Eliseo Van Aartsen — parte 2 [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=M7ULLSWinYQ&list=PLXqJaJyXUA9qKIhOI1vSMrgxrTvwb2aST&index=2

    COTAPAREDES Arquitectos. (2022, 29 de diciembre). ÁREA SOCIAL Sustentable CON AZOTEAS VERDES | Obras Ajenas | Eliseo Van Aartsen — parte 3 [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=Wyf73jHIdKg&list=PLXqJaJyXUA9qKIhOI1vSMrgxrTvwb2aST&index=11


    Escrito por Andrea Hernández Sánchez, egresada Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2021)

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Hacia el rumbo bioclimático: Evaluación del espacio habitable

    En artículos anteriores hemos hablado de la importancia de la relación del ser humano con el medio en el que habita, de conceptos y aspectos relacionados con el bienestar, así como de las estrategias de diseño en la arquitectura que permiten que los espacios aporten a la vida, a la salud y al cuidado del entorno.

    En esta ocasión exploraremos algunas herramientas que permiten evaluar el confort en los espacios habitables, un aspecto fundamental dentro de la arquitectura bioclimática.

    En la búsqueda del confort. Elaboración propia.

    Criterios de habitabilidad en la normativa

    Buscando la definición de este concepto en el ámbito normativo, en un artículo de la Revista Vivienda Infonavit se destaca que no existe una definición establecida de habitabilidad, sino únicamente criterios físico-espaciales y de materialidad, dejando de lado las necesidades subjetivas. El texto reflexiona que tener una definición clara y transdisciplinar, de manera inicial a nivel federal, podría ser la base para que las normativas regionales y municipales nos guíen hacia una planeación territorial más adecuada (Urias Barrera, 2022).

    Sin pretender tener una visión reduccionista del tema, al revisar el Reglamento de Construcciones de la Ciudad de México y el de Morelia, donde resido, tampoco se integra una definición formal. El cumplimiento de las llamadas condiciones básicas de habitabilidad se intuye principalmente a partir de dimensiones mínimas de los espacios, porcentajes mínimos de ventanas que consideran ventilación e iluminación natural, y ciertos parámetros espaciales que buscan asegurar condiciones mínimas para habitar.

    Por otro lado, existe una norma de aplicación voluntaria, la NMX-AA-164-SCFI-2013. En ella, el confort se define como “estado físico de bienestar percibido por los usuarios, generado por el ambiente interior del edificio”, mientras que la habitabilidad se entiende como “la cualidad de habitable que tiene un espacio construido, en función de normas legales” (Secretaría de Economía, 2013).

    Lo interesante de esta norma es que no solo considera aspectos de eficiencia energética y materiales, sino que también integra elementos urbanos como el uso de suelo, la movilidad, el paisaje y la biodiversidad. Además, incorpora la calidad del ambiente interior y aspectos de responsabilidad social. Otro punto relevante es que los requisitos aplican durante todo el ciclo de vida de la edificación, es decir, durante el diseño, la construcción, la operación y el abandono.

    Consideraciones generales para el diseño de edificaciones, según la NMX-AA-164-SCFI-2013. Elaboración propia con base en los recursos proporcionados en la materia de Evaluación del Diseño Bioclimática, impartida por ITACA

    Reflexionando al respecto, considero que es complejo buscar un objetivo sin tener claro lo que se busca. Si bien existe una normativa que se enfoca en la edificación sustentable, surge la pregunta: ¿no deberían integrarse estos conceptos y requisitos en la regulación principal para la construcción en México?, ¿hacerlo haría más difícil la tarea de arquitectos y constructores?, ¿por qué es voluntario mejorar las condiciones de los habitantes y de nuestras ciudades?

    Evaluación del confort en arquitectura bioclimática

    Actualmente existen distintos modelos que evalúan el confort térmico y que pueden clasificarse según el ambiente que analizan, ya sea exterior o interior. Sin adentrarnos demasiado, resumiré las generalidades que hemos aprendido durante la especialidad.

    Generalidades de los modelos de confort. Elaboración propia.

    En el caso del confort exterior, uno de los modelos más utilizados es el Physiological Equivalent Temperature (PET), que calcula el confort a partir de la sensación térmica y el estrés fisiológico del cuerpo en un ambiente particular. Este modelo utiliza datos específicos del usuario y factores climáticos del exterior para clasificar el confort en una escala de nueve categorías.

    Otro modelo es el Universal Thermal Climate Index (UTCI), que identifica el confort a partir del intercambio de temperatura entre el cuerpo humano y el ambiente. En este caso se considera un estado de bienestar entre 9 y 26 °C y el confort se clasifica en once categorías de estrés térmico.

    En cuanto al confort interior, se consideran principalmente dos modelos reconocidos por la norma ASHRAE 55. Uno de ellos es el Predicted Mean Vote (PMV), que se basa en la medición de la sensación térmica de un grupo de personas dentro de un espacio para predecir el nivel de confort que tendrá la mayoría, aproximadamente el 75 %. Para ello toma en cuenta factores climáticos, el nivel de arropamiento y la actividad metabólica de las personas. El resultado indica la sensación térmica del grupo en una escala subjetiva de siete puntos. Este modelo suele utilizarse en interiores que cuentan con sistemas de climatización.

    El otro modelo es el Adaptive Comfort Model, basado en la idea de adaptación psicológica y conductual del individuo a las condiciones ambientales de distintos climas. Este modelo emplea un rango de aceptabilidad entre el 80 y el 90 %, y al analizar factores tanto del interior como del exterior identifica el confort en una escala de tres categorías. Actualmente es uno de los modelos más utilizados en arquitectura para evaluar espacios interiores que están ventilados de manera natural.

    Simulación energética y análisis bioclimático

    La evaluación del confort también puede realizarse mediante simulaciones energéticas en software especializado, como Rhino, Grasshopper y Ladybug. Estas herramientas permiten predecir el comportamiento energético de la edificación y las sensaciones térmicas del cuerpo humano, teniendo como base los datos climatológicos del sitio y condiciones específicas del habitante.

    Uno de los aspectos más valiosos de este tipo de software es que permite identificar horarios, días y meses de disconfort, facilitando así el planteamiento de estrategias de diseño que mejoren el desempeño bioclimático de la edificación.

    Beneficios del diseño bioclimático

    Podemos encontrarnos con edificaciones excepcionales y bellas que cumplen al cien por ciento con las normas de construcción establecidas y, aun así, no son confortables para las personas que viven en ellas. Es en este punto donde cobra importancia la integración de los conceptos bioclimáticos en el diseño de las edificaciones, porque no debemos olvidar que proyectamos para seres humanos que vivirán en un sitio con condiciones específicas.

    En este sentido, cierro con un concepto que está ligado a la bioclimática, la biofilia.

    En el texto “14 Patrones de Diseño Biofílico”, los autores expresan que “el diseño biofílico es diseñar para personas como organismos biológicos, respetando los sistemas mente-cuerpo como indicadores de salud y bienestar dentro del contexto de lo que es apropiado y sensitivo localmente” (Browning, Ryan, & Clancy, 2017).

    Este texto busca ser una guía que incluye recomendaciones, ejemplos y consideraciones de diseño para cada uno de los patrones biofílicos. Llamó mucho mi atención una tabla que resume cómo diferentes estudios e investigaciones han demostrado que la implementación de estas estrategias ha favorecido tres aspectos principales de la salud.

    Tabla de patrones biofílicos de la naturaleza en el espacio. Extracto de la tabla 1 del libro “14 Patrones de Diseño Biofílico” de William Browning, Catherine Ryan y Joshep Clancy del 2017.

    Y es que me resulta increíble cómo pequeñas acciones en el diseño pueden tener un impacto tan beneficioso en el ser humano. Además, con el ritmo acelerado en el que vivimos actualmente, todos deberíamos poder sentir alivio, refugio y, sobre todo, amor por vivir; y qué mejor si uno, como arquitecto, puede contribuir a ello.

    Referencias

    Browning, W. D., Ryan, C. O., & Clancy, J. O. (2017). 14 Patterns of Biophilic Design [14 Patrones de diseño biofílico]. (L. Penabad-Camacho, Trad.). New York: Terrapin Bright Green, LLC.

    Secretaría de Economía. (2013). NMX-AA-164-SCFI-2013. Edificación sustentable. Criterios y requerimientos ambientales mínimos. Diario Oficial de la Federación.

    Urias Barrera, H. E. (1 de julio de 2022). La habitabilidad: reflexiones desde la perspectiva de la normativa y los planes de desarrollo. Vivienda Infonavit, 18-23.
    https://revistavivienda.infonavit.org.mx/2022/07/01/la-habitabilidad-reflexiones-desde-la-perspectiva-de-la-normativa-y-los-planes-de-desarrollo/

    Escrito por Sofía Caballero (estudiante de la Especialidad en Arquitectura Bioclimática)

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Herramientas para la autonomía: talleres de carpintería para mujeres en la UMA

    Reapropiar el hacer como acto de cuidado

    En un contexto donde los oficios, las herramientas y los saberes técnicos han sido históricamente asociados a lo masculino, abrir espacios para que las mujeres se apropien del hacer manual se vuelve un acto profundamente político.
    Los talleres de herramientas de carpintería dirigidos a mujeres en la Universidad del Medio Ambiente (UMA) surgen desde esa convicción: la de generar espacios seguros donde aprender a usar herramientas no sea solo una capacitación técnica, sino una experiencia de transformación personal y colectiva.

    A través del uso de herramientas manuales y eléctricas, estos talleres buscan cuestionar los roles de género que han limitado la participación de las mujeres en actividades de construcción, reparación y autogestión, y abrir la posibilidad de nuevas narrativas sobre nuestras capacidades, nuestros cuerpos y nuestra relación con el territorio.

    Flyer Taller – Elaborado por Maxime Scagnetti

    Del miedo a la autonomía: diseñar espacios seguros para aprender

    Los talleres no parten de la idea de “enseñar a usar herramientas” de manera neutral. Su diseño responde a barreras reales identificadas por mujeres de la comunidad UMA y de Valle de Bravo: el miedo, la sensación de no ser capaces, la falta de conocimiento técnico y la creencia de no tener la fuerza suficiente.

    A partir de encuestas previas y procesos de escucha activa, el equipo facilitador diseñó experiencias pedagógicas con enfoque de género, donde la reflexión colectiva sobre estereotipos y narrativas limitantes es tan importante como la práctica misma. Antes de encender una máquina o tomar un taladro, se abre un espacio para nombrar aquello que nos dijeron —explícita o implícitamente— sobre lo que “no era para nosotras”.

    Así, el taller comienza mucho antes del primer corte: empieza en el cuerpo, en la palabra compartida y en el reconocimiento de que aprender implica también desaprender.

    Aprender haciendo, acompañadas

    A lo largo de distintas ediciones realizadas en el Campus UMA y en otros espacios de la región, mujeres de entre 16 y 54 años se han reunido para experimentar con herramientas como taladros, atornilladores, serruchos, lijadoras y sierras de inglete. En algunos talleres, la construcción colectiva de un objeto funciona como pretexto; en otros, el énfasis está en conocer y manipular las herramientas sin la presión de “producir”.

    Dinámicas como El bazar de herramientas permiten vincular lo técnico con lo biográfico: cada herramienta evoca recuerdos, historias familiares o experiencias pasadas marcadas por la exclusión o la dependencia. Al poner estas historias en común, el grupo resignifica el vínculo con los objetos y con el aprendizaje.

    El acompañamiento cercano de facilitadoras mujeres —carpinteras, talleristas, docentes y vecinas de la comunidad— resulta clave para generar confianza. No se trata de demostrar destreza, sino de habilitar la experimentación, el error y el aprendizaje colectivo. Poco a poco, el miedo se transforma en curiosidad; la duda, en seguridad; y las herramientas dejan de sentirse ajenas para convertirse en aliadas.

    Taller de uso de herramientas en Odisea – Foto: Lavinia Negrete

    Comunidad, redes y saberes compartidos

    Más allá de las habilidades técnicas adquiridas, uno de los principales resultados de los talleres es la creación de redes de apoyo y comunidad. El trabajo en parejas, la observación mutua y el acompañamiento constante fortalecen la confianza individual y colectiva.

    Durante los talleres emergen micromachismos interiorizados —frases como “nunca pensé que pudiera hacer esto” o “creí que no tenía la fuerza”— que son abordados y resignificados de manera colectiva. Nombrarlos permite desactivarlos y reconocer que esas creencias no son individuales, sino construidas socialmente.

    La participación de mujeres de distintas trayectorias, así como la incorporación de actoras locales con experiencia en oficios, fortalece el arraigo territorial del proceso y abre posibilidades para seguir explorando oficios tradicionalmente masculinizados desde una mirada crítica, comunitaria y situada.

    Herramientas para la vida cotidiana

    Las impresiones de las participantes reflejan el impacto profundo de estos espacios. Más allá de aprender a usar un taladro o una sierra, las mujeres expresan una sensación de empoderamiento y entusiasmo por seguir utilizando las herramientas en su vida cotidiana.

    “Usar el taladro sin miedo, máquinas cortadoras… soy capaz de trabajar con madera.”
    “Poner las manos a experimentar en un espacio con otras mujeres rompe con creencias limitantes.”

    Los talleres confirman que la autonomía no se construye solo desde el discurso, sino desde la práctica acompañada, el cuidado mutuo y la confianza en nuestras propias capacidades.

    Taller de uso de herramientas en UMA – Foto: Adriana Cordoba

    Tejer autonomía desde el hacer

    Los talleres de herramientas para mujeres en la UMA son una apuesta por una educación situada, con enfoque de género y profundamente humana. Son espacios donde el aprendizaje técnico se entrelaza con la reflexión crítica, donde el cuerpo aprende tanto como la mente, y donde el hacer se convierte en una forma de cuidado y de resistencia.

    En un mundo que fragmenta y excluye, reapropiarnos de las herramientas es también una manera de tejer autonomía, comunidad y futuros más justos.

    Continuar aprendiendo juntas

    Como parte de este proceso que sigue creciendo, y en coherencia con la apuesta por la autonomía, el aprendizaje colectivo y el arraigo territorial, en febrero y marzo de 2026 se realizará un taller de carpintería básica, en colaboración con Fondo Alternativa A.C., en La Escuelita de Los Álamos.

    El taller se desarrollará en cuatro sesiones de dos horas, y propone un espacio de aprendizaje práctico y acompañado para profundizar en el uso de herramientas manuales y eléctricas. Más que un curso técnico, será una invitación a seguir cuestionando los estereotipos de género ligados al hacer, fortalecer redes entre mujeres y continuar tejiendo autonomía desde lo cotidiano.

    Próximamente se compartirá la información para la convocatoria e inscripciones.

    Escrito por Maxime Scagnetti (estudiante de la Maestría en Proyectos Socioambientales, generación 2025) Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • ¿Las certificaciones de edificación sustentable realmente son sustentables?

    ¿Las certificaciones de edificación sustentable realmente son sustentables?

    Las certificaciones de edificación sustentable, tales como LEED, EDGE y BOMA, se han consolidado como instrumentos ampliamente utilizados para evaluar y promover el desempeño ambiental de los edificios. Su objetivo principal es reducir el impacto ecológico de la industria de la construcción, mejorar la eficiencia energética y optimizar el uso de recursos naturales a lo largo del ciclo de vida de los inmuebles.

    No obstante, a pesar de sus beneficios ampliamente difundidos, estas certificaciones han generado un debate crítico en torno a su accesibilidad, su efectividad real y las consecuencias sociales y ambientales derivadas de su implementación.

    Este artículo propone un análisis crítico de las certificaciones de edificación sustentable, cuestionando si efectivamente mitigan más impactos de los que generan, particularmente cuando se aplican sin una adecuada consideración del contexto local.

    Certificaciones de edificación sustentable: definición y origen

    Edificaciones sustentables? – Fuente: http://cemix.com/construccion-sustentable-que-es/

    Las certificaciones de edificación sustentable son herramientas de evaluación que permiten medir y verificar el desempeño ambiental de un edificio en distintas etapas de su ciclo de vida, desde el diseño y la construcción hasta su operación y mantenimiento. Cada sistema de certificación establece criterios técnicos y metodológicos específicos con el fin de promover prácticas constructivas más responsables con el medio ambiente, más saludables para los ocupantes y más eficientes en el uso de recursos naturales y económicos.

    Estos sistemas surgen como respuesta a la creciente preocupación global por los impactos ambientales asociados al desarrollo industrial y urbano, preocupación que se intensificó tras eventos catastróficos a nivel mundial, como el desastre nuclear de Chernóbil. Dichos acontecimientos evidenciaron la necesidad de establecer mecanismos de control, evaluación y mejora continua en las prácticas constructivas.

    Entre los principales aportes de las certificaciones de edificación sustentable se encuentran la reducción de costos operativos a largo plazo, el uso más eficiente de la energía y del agua, la implementación de estrategias para el manejo responsable de residuos y la mejora de la calidad del ambiente interior. Asimismo, estos sistemas suelen incrementar la plusvalía de los edificios, al posicionarlos como inmuebles con mayores estándares de desempeño ambiental y confort.

    Desde una perspectiva técnica, las certificaciones han impulsado un cambio de paradigma en la industria de la construcción, obligando a proyectistas, desarrolladores y operadores a integrar criterios ambientales que históricamente habían sido relegados frente a consideraciones económicas o estéticas.

    Limitaciones económicas y exclusión social

    A pesar de los beneficios mencionados, uno de los principales cuestionamientos hacia las certificaciones de edificación sustentable radica en sus elevados costos iniciales. El proceso de certificación implica, además del pago de tarifas a los organismos certificadores, la contratación de consultores especializados y la inversión en tecnologías y materiales específicos para cumplir con los requisitos establecidos.

    Estos sobrecostos suelen trasladarse al usuario final, ya sea comprador o arrendatario, lo que incrementa el precio de la vivienda o de los espacios de trabajo. Como consecuencia, el acceso a edificaciones sustentables se limita a sectores con mayor poder adquisitivo, mientras que los grupos de menores ingresos permanecen excluidos de estos beneficios.

    Este fenómeno contribuye a procesos de gentrificación y profundiza la inequidad social en las ciudades, transformando la sustentabilidad en un privilegio y no en un derecho colectivo.

    Homogeneización de criterios y pérdida del contexto local

    Otro aspecto crítico de las certificaciones de edificación sustentable es la homogeneización de los estándares ambientales. Al aplicar criterios globales, en muchos casos no se consideran adecuadamente las particularidades climáticas, sociales, culturales y económicas del contexto local.

    Para cumplir con ciertos requerimientos, se privilegia el uso de materiales o tecnologías importadas en lugar de recursos locales, lo que incrementa la huella de carbono asociada al transporte y desplaza técnicas constructivas tradicionales que podrían resultar igual o más sustentables.

    Esta práctica genera una contradicción fundamental: la búsqueda de un reconocimiento ambiental puede derivar en impactos ambientales indirectos que contradicen los principios de la sustentabilidad. Además, se debilita el arraigo comunitario al desvalorizar conocimientos constructivos locales y prácticas históricamente adaptadas al entorno.

    Credibilidad y riesgo de greenwashing

    impacto de certificaciones en edificaciones – Fuente: https://www.linkedin.com/pulse/el-impacto-de-las-certificaciones-iso-en-la-sostenibilidad-3vnge?originalSubdomain=es

    La credibilidad de las certificaciones también ha sido cuestionada debido al riesgo de greenwashing. En algunos casos, los edificios obtienen una certificación al cumplir con los requisitos mínimos en la etapa de diseño o construcción, sin garantizar que el desempeño ambiental prometido se mantenga durante su operación cotidiana.

    Si bien existen certificaciones enfocadas en la fase operativa —como LEED O+M— que exigen evidencia de consumos reales durante periodos prolongados, la percepción de incongruencia persiste y afecta la confianza de los usuarios y de la sociedad en general.

    En respuesta a estas críticas, han surgido sistemas de certificación que buscan ser más accesibles y contextualizados. EDGE, impulsada por el Banco Mundial, se presenta como una alternativa orientada a países en desarrollo, simplificando procesos y reduciendo costos para facilitar el acceso a la certificación, especialmente en el sector habitacional. Por su parte, BOMA BEST se enfoca en la mejora de las prácticas operativas de los inmuebles, priorizando la gestión eficiente por encima del cumplimiento de estándares ambientales rígidos.

    Estas iniciativas representan un esfuerzo por democratizar la sustentabilidad y ampliar su alcance, aunque aún enfrentan el desafío de integrarse de manera efectiva en contextos sociales diversos.

    Reflexiones finales: ¿herramienta o contradicción?

    Las certificaciones de edificación sustentable constituyen una herramienta valiosa para orientar a la industria de la construcción hacia prácticas más responsables con el medio ambiente. Sin embargo, su implementación no está exenta de controversias.

    Cuando se prioriza la obtención de un reconocimiento internacional y el aumento de la plusvalía por encima de las realidades locales, se generan impactos ambientales y sociales que pueden contradecir los principios mismos de la sustentabilidad.

    El análisis evidencia que las certificaciones pueden mitigar ciertos impactos, pero también producir nuevos problemas cuando no consideran el contexto ambiental, económico y social de los proyectos. El reto actual consiste en replantear estos sistemas para que integren materiales locales, reconozcan saberes tradicionales, promuevan la justicia ambiental y garanticen accesibilidad social.

    Solo así será posible avanzar hacia una edificación sustentable que no solo sea eficiente, sino también incluyente, equitativa y coherente con su entorno.

    Dos realidades – Fuente: https://www.archdaily.mx/mx/962454/un-pais-dividido-segregacion-y-desigualdad-urbana-en-sudafrica

    Referencias bibliográficas

    Parada Rabell, A. G. (2025, 6 de agosto). Certificaciones para la edificación sostenible: ¿Cómo iniciaron y para qué aplicarlas? Universidad del Medio Ambiente. https://base.umamexico.com.mx/wp69/certificaciones-para-la-edificacion-sostenible-como-iniciaron-y-para-que-aplicarlas/ Hernàndez, L. (2018, 24 de septiembre). Drawbacks for the implementation of sustainable certifications. Zero Consulting. https://blog.zeroconsulting.com/en/disadvantages-sustainability-certifications (blog.zeroconsulting.com Abraham, Y., Greenwood, L., & Schneider, J. (2022). Sustainable building without certification: An exploration of implications and trends. Journal of Sustainable Research, 4(2), e220007. https://doi.org/10.20900/jsr20220007 Autor desconocido. (2020, 4 de enero). Polémica en certificación de edificios. Expansión. https://expansion.mx/obras/pulso-de-la-construccion/polemica-en-certificacion-de-edificios (expansion.mx) Khoshbakht, M., Rasheed, E., & Baird, G. (2022). Do green buildings have superior performance over non-certified buildings? Occupants’ perceptions of strengths and weaknesses in office buildings. Buildings, 12(9), 1302. https://doi.org/10.3390/buildings12091302 Karamoozian, M., & Zhang, H. (2023). Obstacles to green building accreditation during operating phases: Identifying challenges and solutions for sustainable development. Journal of Asian Architecture and Building Engineering. https://doi.org/10.1080/13467581.2023.2280697 Hemmati, M., & Abdoli, N. (2024). Assessing the influence of green building certification programs on energy efficiency and sustainable development in the Middle East. International Journal of Engineering and Applied Sciences, 12(3). Recuperado de https://www.isi.ac/article/assessing-the-influence-of-green-building-certification-programs-on-energy-efficiency-and-sustainable-development-in-the-middle-east

    Escrito por Ana Giselle Parada Rabell (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2025)Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Hacia el diseño bioclimático: arquitectura para el bienestar del ser humano

    Pensando en que el espacio construido que habitamos es justo el que nos conecta —o nos desconecta— del entorno en donde nos encontramos, me resulta de interés reflexionar: ¿cómo las decisiones de diseño contribuyen al bienestar del usuario? ¿Qué pasa con nuestro cuerpo cuando el espacio que construimos los arquitectos no contribuye a mantenernos con vida? ¿Cómo podemos lograr que lo construido ayude a mejorar nuestra calidad de vida y la de los nuestros? ¿De qué manera el entorno que diseñamos puede aportar al bienestar integral de nuestra sociedad?

    Elaboración propia
    Elaboración propia

    En este contexto, el diseño bioclimático y el bienestar humano se presentan como un eje fundamental para comprender la relación entre el cuerpo, el espacio y el ambiente, desde una mirada que prioriza la vida, la salud y el confort.

    En el artículo anterior —Hacia el rumbo bioclimático: el habitar en su dimensión espacial— se habló del habitar desde su dimensión espacial, entendiéndolo como “una necesidad que consiste en ocupar con nuestro cuerpo un espacio específico que brinde las condiciones para mantenernos con vida”. Si consideramos que existimos a través de nuestro cuerpo, surge entonces una pregunta clave: ¿cuáles son las condiciones ideales que debería tener un espacio para poder vivir y subsistir?

    El cuerpo humano como medio de habitar el espacio construido

    Para adentrarnos en el tema, me interesa reducir la escala de análisis y centrarnos en el ser humano. En este sentido, y apoyándonos en la teoría psicológica propuesta en 1943 por Abraham Maslow, la jerarquía de las necesidades humanas tiene como base los aspectos fisiológicos: alimentación, homeostasis, respiración y descanso.

    Si bien la arquitectura y el diseño de los espacios habitables pueden influir en distintos niveles de esta pirámide, el enfoque de este texto se centra en la base y en aquellos aspectos donde el diseño interviene de manera directa.

    Influencia del diseño en las necesidades humanas. Elaboración propia tomando como base la Pirámide de Maslow.

    En una breve conversación con el Dr. Alejandro Canedo Alberto, médico urgenciólogo adscrito al Instituto Mexicano del Seguro Social, se define la homeostasis como “el equilibrio interno del cuerpo para el adecuado funcionamiento y metabolismo celular (temperatura, pH, osmolaridad, etc.)”. Esto sin dejar de lado que el cuerpo humano es un sistema complejo y sofisticado, que emplea mecanismos regulatorios y compensatorios para su propia supervivencia a través de los órganos y sistemas que lo componen.

    Además, de acuerdo con la Constitución de 1948 de la Organización Mundial de la Salud, la salud se define como “el estado de completo bienestar físico, mental, espiritual, emocional y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Lo anterior reafirma que se trata de un tema complejo y, al mismo tiempo, subraya la importancia de los factores externos con los que el cuerpo se interrelaciona.

    Confort ambiental y bienestar del cuerpo humano

    El profesor Víctor Fuentes Freixanet, con maestría y doctorado en arquitectura bioclimática, define el confort como “el estado físico y mental en el cual el hombre expresa satisfacción (bienestar) con el medio ambiente circundante”, considerando que dicho ambiente incluye el entorno natural, social y artificial.

    El estado de bienestar puede variar entre lo físico y lo mental, ya que depende de las condiciones particulares de cada persona. Fuentes identifica factores internos —edad, sexo, salud física y mental, estado de ánimo— y factores externos —temperatura, humedad, viento, olores, ruidos, entre otros—. A partir de estos elementos, el confort puede clasificarse según el canal de percepción: térmico, lumínico, acústico, olfativo y psicológico (Fuentes, 1988).

    Canales de percepción del confort. Elaboración propia.

    Desde una perspectiva fisiológica, el Dr. Canedo señala que lo esencial para mantener la vida es “el sustrato (glucosa y oxígeno) y una adecuada homeostasis”. De ello se infiere que, entre los factores externos, el confort térmico tiene una repercusión significativa, ya que la piel —el órgano más grande del cuerpo— es el principal canal de percepción.

    Aunque el aspecto psicológico será abordado en otro artículo, es importante mencionar que este puede compensar ciertas incomodidades fisiológicas. Por ejemplo, “la incomodidad térmica o lumínica puede ser atenuada a través de los factores visuales involucrados en el diseño de los espacios”, como colores, texturas, vacíos y macizos (Fuentes, 1988).

    Finalmente, la salud se presenta como el factor fundamental para que un individuo experimente confort. Fuentes señala que “el hombre puede estar incómodo pero saludable; por el contrario, si está enfermo no puede sentirse cómodo”. Sin salud, los canales de percepción y la relación entre el cuerpo y el ambiente se alteran, afectando la interpretación de los estímulos que llegan al cerebro.

    Uno de los tres objetivos fundamentales que debe perseguir la arquitectura para contribuir al bienestar humano es, según Fuentes, “crear espacios habitables que cumplan con una finalidad funcional y expresiva, que sean física y psicológicamente saludables y confortables para propiciar el óptimo desarrollo del hombre y sus actividades”.

    Estrategias de diseño bioclimático para el bienestar fisiológico

    Con una metodología base, durante el segundo trimestre de la Especialidad se retomaron los análisis de sitio y usuario, así como las recomendaciones y normativas asociadas al tipo de clima y edificación. El objetivo fue generar una propuesta de proyecto encaminada al confort y a la eficiencia energética.

    Metodología para el diseño bioclimático para el proyecto del equipo 1 de la Especialidad en Arquitectura Bioclimática. Elaboración propia con base en la metodología de ITACA.

    Desde esta fase, las estrategias de diseño pasivo se consolidan como la base consciente para guiar el diseño de los espacios habitables en un sitio específico. Entre las principales estrategias del diseño bioclimático se encuentran:

    • Emplazamiento: identificación de las condiciones ideales del contexto urbano y local.
    • Agrupamiento y forma: comprensión de la trayectoria solar y del comportamiento del viento para adaptar las edificaciones a las condiciones naturales.
    • Orientación: definición de la ubicación óptima de los espacios arquitectónicos para cumplir con requerimientos térmicos, de ventilación e iluminación, según su uso.
    • Envolvente: decisiones de diseño relacionadas con la proporción y materialidad de muros, pisos y techos para mejorar el desempeño térmico de la edificación.
    • Ventilación e iluminación natural: análisis de la ubicación y operación de aperturas para favorecer el desarrollo óptimo de las actividades del usuario.

    La responsabilidad del arquitecto bioclimático se vuelve más compleja conforme se diversifican los requerimientos del usuario. Como se ha comentado en diversas sesiones, uno de los espacios más difíciles de diseñar es la vivienda, no solo por la variedad de necesidades que concentra, sino porque, como refugio, debería ser el espacio que contribuya de manera directa a satisfacer las necesidades fisiológicas, base del bienestar integral del ser humano.

    Conclusión: arquitectura, cuerpo y bienestar

    Pensar el diseño bioclimático desde el bienestar humano implica asumir una responsabilidad ética, ambiental y social. Cuando la arquitectura responde al cuerpo, al clima y al contexto, deja de ser únicamente un objeto construido y se convierte en una herramienta activa para la vida, la salud y el cuidado del entorno.

    Referencias

    Fuentes, V. A. (1988). Confort ambiental. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, 9(25), 29–40.
    https://biblat.unam.mx/hevila/Arevistadecienciassocialesyhumanidades/1988/vol9/no26/5.pdf

    Escrito por Sofía Caballero (estudiante de la Especialidad en Arquitectura Bioclimática)

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Hábitat y género desde la pluralidad. Tejidos colectivos para el cuidado de la vida y de los territorios

    Tejer mundos donde quepan muchos mundos

    En tiempos en los que la vida parece fragmentarse por los efectos del sistema capitalista, patriarcal, colonial y racista, el encuentro Hábitat y género desde la pluralidad. Tejidos colectivos para el cuidado de la vida y de los territorios surge como una invitación a repensar y reconstruir nuestras formas de habitar el mundo.

    Durante tres días, en el Campus de la Universidad del Medio Ambiente (UMA), nos reuniremos para reflexionar y aprender colectivamente.
    Queremos pensar cómo el hábitat puede ser también un espacio de resistencia, cuidado y regeneración.

    El propósito del encuentro es RE-pensar el hábitat, RE-significar las culturas constructivas y DE-construir la obra, cuestionando los conocimientos formales dominantes que han desplazado los saberes situados de las, los y les habitantes.
    En este sentido, desde una mirada crítica y sensible, buscamos RE-inventar mundos plurales donde todas las formas de vida sean valoradas y podamos coexistir en reciprocidad, cooperación e interdependencia.

    De un ciclo de diálogos a un encuentro plural

    Este encuentro tiene una historia.
    Surge del ciclo “Hábitat y Género. Mujeres construyendo un hábitat sostenible e inclusivo”, realizado en 2022.

    Por otra parte, aquel espacio de videoconferencias y comunidad de diálogo permitió entrelazar experiencias, pensamientos y sentires desde distintos territorios.
    Compartimos contradicciones, aprendizajes y preguntas que nos llevaron a cuestionar la noción misma de hábitat y su relación con el género y la inclusión.

    A partir de esas conversaciones, comprendimos que el hábitat no se construye solo con materiales o técnicas, sino con vínculos, afectos y visiones del mundo.
    De este modo, entendimos también que las luchas por el hábitat son múltiples y que en ellas deben participar activamente las diversidades, las infancias, los hombres y las disidencias.

    Por eso, este nuevo encuentro amplía la conversación y nos invita a tejernos desde la pluralidad.
    Reconocemos que, para crear un mundo donde quepan muchos mundos, debemos abrazar las distintas formas de ser, existir y habitar como parte esencial del cuidado de la vida.

    Confrontar lo que oprime, cuidar lo que sostiene

    En un contexto global donde la desigualdad, el despojo y la violencia hacia ciertos cuerpos-territorios se han naturalizado, necesitamos confrontar las categorías que sostienen esas estructuras opresoras.

    El encuentro busca generar un espacio donde podamos imaginar juntas/os/es otros relatos del habitar.
    Relatos que existen, resisten y re-existen desde los afectos, la espiritualidad, los conocimientos situados, el buen vivir y los cuidados colectivos de la Tierra.

    Diseñar este encuentro ha sido ya un ejercicio de aprendizaje mutuo y transformación colectiva.
    Quienes lo co-diseñamos hemos compartido procesos, mapas conceptuales, conversaciones y silencios que nos han permitido construir un lenguaje común sin imponer certezas.

    Más que respuestas cerradas, nos llevamos preguntas que nos conmueven y nos impulsan a seguir caminando juntas/os/es.

    ¿A quién se dirige este encuentro?

    El Encuentro Hábitat y género desde la pluralidad está dirigido a todas las personas que deseen participar en la construcción colectiva de un hábitat vivible, equitativo y libre de discriminación.

    Queremos convocar a arquitectas, constructores, diseñadoras, activistas, artistas, estudiantes, comunidades y colectivos que estén buscando formas de RE-crear los territorios y las comunidades desde el cuidado de la vida.

    Además, reconocemos la importancia de las infancias como parte fundamental de los territorios que queremos habitar.
    Por ello, durante los tres días del encuentro habrá un espacio propio y digno para ellas.
    Un lugar donde puedan jugar, descansar y participar de acuerdo con sus tiempos y necesidades.

    Lo que encontrarás en el encuentro

    El programa incluirá:

    • Conversatorios y conferencias con voces diversas de México y América Latina que compartirán sus experiencias sobre hábitat, género, cuidados y tejidos comunitarios.

    • Talleres prácticos, como construcción con tierra y uso de herramientas manuales y eléctricas, donde la práctica se entrelaza con la reflexión colectiva.

    • Espacios de convivencia, reflexión y escucha, diseñados para fomentar el diálogo horizontal y el intercambio de saberes.

    • Actividades paralelas para infancias, pensadas desde el juego, la creatividad y el cuidado.

    Queremos que este encuentro sea un espacio amoroso, seguro y digno.
    Un espacio donde podamos sostenernos en nuestras diferencias y reconocernos como parte de un entramado común.

    Un llamado al cuidado y a la acción

    Hoy más que nunca necesitamos imaginar y construir nuevas formas de habitar.
    Formas que no partan del control ni del dominio, sino del cuidado, la cooperación y la reciprocidad.

    El encuentro Hábitat y género desde la pluralidad es una oportunidad para tejer redes, compartir saberes, abrir preguntas y construir horizontes comunes.

    🗓️ 20, 21 y 22 de noviembre de 2025
    📍 Campus UMA, Valle de Bravo, Estado de México
    🔗 Inscríbete aquí

    Este es un llamado a todas las personas que quieren imaginar y hacer posible otros mundos, desde la pluralidad, los afectos y el cuidado de la vida.

    Porque solo tejidas colectivamente podremos sostener el futuro que soñamos. 💜

    Escrito por Daniela Meléndez (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2023)Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Hacia el rumbo bioclimático: El habitar en su dimensión espacial

    Hacia el rumbo bioclimático: El habitar en su dimensión espacial

    El concepto de habitar ha sido estudiado en diversas disciplinas, no sólo en la arquitectura y por ello puede abordarse desde distintas dimensiones: la espacial, la sensorial, la emocional, la social, la cultural, la espiritual, la ambiental.

    Solís, M. (2015)

    Para este primer artículo, me interesa iniciar con su dimensión más básica, la espacial, con la finalidad de reflexionar acerca de la trascendencia que puede tener el diseño bioclimático teniendo como base la propia existencia humana.

    Estas reflexiones surgen al concluir el primer trimestre de la Especialidad en Arquitectura Bioclimática de la UMA, en donde nos enfocamos en conocer los factores que intervienen en el confort del ser humano, la importancia del entendimiento del entorno natural, de sus variables climatológicas y de las condicionantes propias del individuo que influyen en él.

    Entendiendo el habitar

    De ser posible, procura despejar tu mente, busca un sitio agradable preferentemente con vista al exterior, levanta tu cabeza, mira hacia el cielo por un par de segundos y plantéate la siguiente pregunta: ¿Qué es el habitar?

    Seguramente en la respuesta se esbozan conceptos como vivir, residir, asentarse, o quizás algunos relacionados a la propiedad y a la colectividad. Con el objetivo de plantear una definición propia del concepto de habitar, más que una revisión etimológica, me parece interesante realizar el ejercicio que solemos hacer cuando desconocemos el significado de una palabra.

    En la edición 23ª del Diccionario de la lengua española (2014), habitar es un verbo transitivo que proviene del latín habitāre que significa “Vivir, morar”; morar a su vez se define como “Habitar o residir habitualmente en un lugar”, con esta última podríamos identificar tres palabras clave: existir – tiempo – espacio.

    El significado de vivir, se entiende como “acomodarse a las circunstancias y aprovecharlas para lograr sus propias conveniencias” (Real Academia Española, 2014, definición 8). La definición de existir, es “tener vida, estar…” (definición 2 y 3). Podemos decir entonces que existimos cuando estamos vivos y, vivimos cuando estamos presentes. Uno de los sinónimos de existir, es subsistir, que bajo este mismo esquema, significa “Mantener con vida, seguir viviendo” (definición 2).

    En mi hipótesis inicial, con este enfoque espacial, habitar es una acción, una necesidad que consiste en ocupar con nuestro cuerpo un espacio específico que brinde las condiciones para mantenernos con vida. Desde este enfoque, resulta interesante pensar cómo sería existir sin habitar.

    El habitar en su dimensión espacial – Elaboración propia

    Habitar para sobrevivir

    Haciendo un breve traslado a la época prehispánica, al ser nómada, el ser humano aprendió a sobrevivir en refugios naturales de manera temporal. Por ejemplo, las cavernas brindaron protección del clima y de otros animales, resguardo y almacén de utensilios, herramientas y alimento, un sitio en donde descansar.

    Desplazados por las condiciones climáticas, la escasez de alimento y el crecimiento de los grupos, la necesidad de permanecer en un sitio por más tiempo, nos llevó a establecernos en un entorno que ofreciera las mejores condiciones, convirtiéndonos en sedentarios.

    Nuestra conciencia e instinto de supervivencia, nos llevaron a observar, aprender y crear con nuestras propias manos lo necesario para sobrevivir… a construir, a cultivar. Todo a partir de nuestro entorno y proveniente de él, de la naturaleza de la Tierra. Además, aprendimos que los recursos son finitos, que el coexistir con otros y con el entorno es lo que nos permitiría seguir con vida.

    Habitar a escala

    Ahora, me gustaría auxiliarme del cortometraje Powers of Ten de Charles y Ray Eames de 1977 para ilustrar la siguiente reflexión:

    https://www.youtube.com/watch?v=0fKBhvDjuy0

    https://www.youtube.com/watch?v=0fKBhvDjuy0 “Powers of Ten (1977). A film dealing with the relative size of things in the universe and the effect of adding another zero.” Made by the office of Charles and Ray Eames for IBM.

    Partiendo de la escena de un picnic en un parque de Chicago, se muestra cómo al aumentar la distancia de la cámara en potencias de 10 cada 10 segundos, el cuadro se va ampliando hasta llegar a la imagen del universo observable en donde sólo hay polvo y vacío. Después, nos llevan de regreso al picnic y a partir del encuadre de la mano del hombre acostado en el parque, se va reduciendo la distancia bajo la misma métrica, hasta llevarnos a la estructura del átomo.

    Los Eames nos muestran la dimensión de nuestro existir en el universo en cuanto a superficie, pero al trasladarse en altura, nos llevan a repensar la significancia del lugar que ocupamos en él. Como humanos, nuestro cuerpo es diminuto, y a su vez, nuestro cuerpo es también un universo.

    ¿Qué pasaría si desde el primer encuadre intentamos identificar las cosas que lo componen? ¿Y si analizamos sus particularidades y la relación de unas cosas con otras? ¿Cómo te imaginas que se relacionan en el siguiente encuadre aumentado o reducido?

    Rumbo a la arquitectura bioclimática

    Nuestra profesión como arquitectos nos lleva a trabajar a distintas escalas, tanto en el análisis, en la planeación y hasta en la representación. Lo edificado como producto de nuestra labor, existirá en la escala 1 a 1, pisos, muros y techos afectados por las condiciones de su entorno y afectando a ese mismo entorno desde su concepción hasta su fin de vida útil.

    Debemos repensar cómo a través del diseño, lo construido funciona hacia el interior para quienes lo habitan en las condiciones específicas del sitio. Hay que ampliar y reducir la escala del emplazamiento entendiendo cómo cada decisión de diseño en espacio y tiempo aporta para mantener la vida.

    Aunque actualmente contamos con herramientas tecnológicas que nos permiten visualizar posibles escenarios y analizar su comportamiento, el conocimiento ancestral con un entendimiento profundo puede trascender como la base del entendimiento de nuestro entorno, como bien se menciona en el artículo de “Diseño bioclimático: transitar del sentido común a la ciencia” en https://base.umamexico.com.mx/wp69/diseno-bioclimatico-mas-alla-de-la-arquitectura-del-sentido-comun/.

    Aunque seguramente encontraremos otras formas de habitar, tenemos que cohabitar en la Tierra y a pesar de las variables que puedan intervenir en cada proyecto, ¿la base no debería de ser la relación de nuestra propia existencia con el entorno que habitamos? ¿no es la relación con nuestro planeta? ¿no sería entonces la arquitectura bioclimática la base del diseño para el habitar? 

     

    Bibliografía:

    Real Academia Española. (2014). Habitar. En Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. Recuperado en 14 de julio de 2025, de https://dle.rae.es/habitar?m=form

    Real Academia Española. (2014). Morar. En Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. Recuperado en 14 de julio de 2025, de https://dle.rae.es/morar?m=form

    Real Academia Española. (2014). Vivir. En Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. Recuperado en 14 de julio de 2025, de https://dle.rae.es/vivir?m=form

    Real Academia Española. (2014). Existir. En Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. Recuperado en 14 de julio de 2025, de https://dle.rae.es/existir?m=form

    Real Academia Española. (2014). Subsistir. En Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. Recuperado en 14 de julio de 2025, de https://dle.rae.es/subsistir

    Eames Office. (26 de agosto de 2010). Powers of Ten™(1977) [Archivo de video]. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=0fKBhvDjuy0

    Escrito por Sofía Caballero (estudiante de la Especialidad en Arquitectura Bioclimática)

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Certificaciones para la edificación sostenible: ¿Cómo iniciaron y para qué aplicarlas?

    Certificaciones para la edificación sostenible: ¿Cómo iniciaron y para qué aplicarlas?

    La conversación sobre sostenibilidad en el sector de la construcción no es nueva, pero se ha intensificado en las últimas décadas ante la crisis climática global. Cada vez más se escucha hablar de las certificaciones sustentables o, específicamente, de las certificaciones de edificación sostenible. Sin embargo, sigue la duda de:

     ¿Qué son las certificaciones de edificación sostenible? 

    Son herramientas de evaluación que permiten medir y verificar el desempeño ambiental de un edificio en distintas etapas de su ciclo de vida: desde el diseño y la construcción, hasta su operación y mantenimiento.

    Cada certificación establece sus criterios, tanto técnicos como metodológicos, para evaluar el desempeño y el impacto ambiental de cada edificio. Esto busca promover prácticas constructivas más responsables con el medio ambiente, más saludables para los ocupantes y más eficientes en el uso de recursos naturales y económicos.

    Buscando en la Historia, ¿cómo iniciaron las certificaciones de edificación sostenible?

    Surgieron como una respuesta a la preocupación sobre el impacto ambiental que aumentó a raíz de eventos catastróficos a nivel mundial.

     

    Linea de tiempo – Elaboración propia

    En los 60´s surgieron las primeras preocupaciones ambientales con la publicación de Primavera Silenciosa, de Rachel Carson. Esta publicación alertaba sobre el impacto de los pesticidas en el medio ambiente.

    En 1986 ocurrió el desastre de Chernóbil en Ucrania, un accidente nuclear que liberó radiación masiva.  Esto mostró los riesgos de la energía mal gestionada y aumentó la presión para establecer regulaciones ambientales y promover el uso de energías más seguras. Como resultado, en 1987 surgió el Informe Brundtland, también conocido como Nuestro futuro común. Fue elaborado por una comisión de las Naciones Unidad y presentado por la entonces primera minitra de Noruega, Gro Harlem Brundtland.

    Estos antecedentes sentaron las bases para que, en 1990, surgiera el primer sistema de evaluación ambiental para edificios: BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assessment Method) desarrollado por la organización BRE Global de Reino Unido.

     En 1998, el U.S. Green Building Council lanzó el sistema LEED (Leadership in Energy and Environmental Design). Este sistema se convirtió en un referente mundial en certificaciones de edificación sustentable. 

    Para la década de los 2000´s se dio un impulso global a las regulaciones de impacto ambiental. En 2005 entro en vigor el Protocolo de Kioto, el primer acuerdo internacional que estableció metas obligatorias de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para países desarrollados. Diez  años después, en el 2015, se firmó el Acuerdo de París,  en el que mas de 190 países se comprometieron formalmente a limitar el calentamiento global. Para lograrlo, debían implementar planes concretos de reducción de emisiones, con el objetivo de no superar los 1.5 °C.

    Con el tiempo surgieron certificaciones como EDGE (Excellence in Design for Greater Efficiencies) o WELL, cuyo enfoque va más allá del ahorro de energía. Estas se centran también el el bienestar general de los ocupantes.

    ¿Para qué aplicar una certificación?

    Aspectos que intervienen en una edificación sustentable – Fuente: Arqdaily

    Más allá del reconocimiento que ofrecen, las certificaciones funcionan como una guía estructurada para tomar decisiones sustentables en cada etapa del ciclo de vida del edificio. Desde la elección del sitio y los materiales, hasta el diseño de los sistemas de agua y energía, una certificación permite evaluar de manera integral el impacto de nuestras decisiones como arquitectos, desarrolladores o administradores de inmuebles.

    En mi experiencia como consultora, uno de los principales beneficios de aplicar una certificación es que obliga a los equipos a tener conversaciones que muchas veces no se tendrían de otra manera. Por ejemplo:

    • ¿Realmente necesitamos tanto estacionamiento?

    • ¿Cómo optimizamos el diseño para aprovechar la luz natural?

    • ¿Estamos considerando el costo de operación a largo plazo y no solo el costo inicial?

    Además, en un contexto donde las regulaciones ambientales se están endureciendo y los inversionistas valoran cada vez más los activos sostenibles, las certificaciones se han convertido también en una herramienta estratégica de mercado.

     

    Bibliografía

    Carson, R. (1962). Silent spring. Houghton Mifflin.

    Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. (s.f.). El Protocolo de Kioto. https://unfccc.int/es/kyoto_protocol.

    Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. (2015). Acuerdo de París. https://unfccc.int/sites/default/files/spanish_paris_agreement.pdf.

    EDGE Buildings. (s.f.). Certification. https://edgebuildings.com/certify/certification/

    U.S. Green Building Council. (s.f.). LEED rating system. https://www.usgbc.org/leed

    BRE Group. (s.f.). BREEAM: Sustainable Building Certification. https://breeam.com/

    Escrito por Ana Giselle Parada Rabell (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2025)Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Habitar la profesión desde la pedagogía

    Si el pensamiento crítico nos ayuda a tomar postura sobre cómo queremos llevar nuestras prácticas profesionales, la pedagogía nos ayuda a compartirnos congruentemente con el pensamiento crítico que nos sostiene. Es decir, no basta con tener una ética transformadora si no somos capaces de compartirla. Desde esta mirada, la pedagogía se vuelve una herramienta vital, pues traduce nuestro pensar a maneras de relacionarnos.

    En el caso de la arquitectura, como tal vez en cualquier otra profesión, se perpetúan lógicas capitalistas y de opresión. Felipe Guerra (2024) señala que “la arquitectura ha quedado indisolublemente ligada al capitalismo y colonialismo” (p. 49), y que “no hay arquitecturas más allá del capitalismo, ni modos alternativos de ser arquitecto, sino alternativas a la arquitectura y al arquitecto” (p. 106).

    Incluso la educación, que parecería el espacio más fértil para la emancipación, puede reproducir las mismas lógicas opresoras. Paulo Freire (2005) advertía que cuando la educación se convierte en un acto de transmisión unilateral, refuerza estructuras de dominación. Desde una crítica más amplia a las profesiones, Iván Illich (1973) denuncia que las profesiones institucionalizan y monopolizan procesos humanos separándolos de la experiencia cotidiana de las personas. Illich propone una des-profesionalización de la vida, un retorno al sentido común y a las capacidades compartidas.

    Carlos Esteva (2022) propone recuperar el poder de los verbos sobre los sustantivos: “sustantivos como ‘educación’, ‘salud’ o ‘vivienda’, llamadas ‘necesidades’ que dependen de entidades públicas o privadas, deben ser reemplazadas por verbos como ‘aprender’, ‘curar’ o ‘habitar’” una forma de reivindicar la agencia personal y colectiva y posibilitar vías autónomas de transformación social”.

    Sara Ahmed (2004) desarrolla que “estar en contra de algo es también estar a favor de algo, pero algo que todavía tiene que articularse o que todavía no es” (p. 265). Esta visión abre una posibilidad: la de incomodarnos, cuestionar lo establecido y, al mismo tiempo, proyectar un futuro distinto. Para Ahmed, la indignación es forma de conocimiento que nos conecta con el futuro que deseamos, “la indignación es visionaria” (p. 265).

    En ese sentido, la pedagogía como forma de relación ética, afectiva y crítica, nos permite sostener esa incomodidad y convertirla en acción transformadora. Una pedagogía crítica nos permite actuar en nuestras profesiones como si fueran aulas que podemos intervenir al acompañar, mediar, co-diseñar y facilitar procesos que devuelvan la palabra, el poder y la agencia a otros.

    Imagen. Tuppers obsequiados a la comunidad de aprendizaje Tupper Tocs.
    Imagen. Tuppers obsequiados a la comunidad de aprendizaje Tupper Tocs.

    En mi caso, he comenzado a incorporar esta mirada pedagógica en mi práctica profesional como arquitecta. He podido abrir espacios pedagógicos dentro del despacho donde trabajo al iniciar una comunidad de aprendizaje donde dialogamos sobre temas polémicos e interesantes del quehacer arquitectónico. También empecé a dar una clase en Centro a próximos licenciados en arquitectura donde cuestionamos el papel del arquitecto y  de la arquitectura.

    Por último, he procurado diseñar desde la escucha y la reciprocidad. Sin embargo, este camino no está exento de tensiones, no he encontrado congruencia y espacios de ruptura en toda mi práctica profesional y es que a veces tengo que soportar la incongruencia porque necesito ganar mi sueldo. Hablar de dinero puede sonar capitalista, pero la realidad es que la vida todavía cuesta. Sostener una ética pedagógica dentro del ejercicio profesional requiere preguntarse también cómo vivir dignamente desde esa postura, sin romantizar la precariedad ni idealizar la renuncia.

    Mi proyecto de titulación parte de esta ambivalencia. Por un lado, comparto la crítica de Felipe Guerra acerca de que la arquitectura es la herramienta colonial espacial del sistema capital, pero por otro, no creo que abandonar la arquitectura sea la salida viable. Me interesa explorar cómo, desde adentro, podemos tensionar y reconfigurar nuestras prácticas.

    Por ejemplo, Javier Sánchez durante años ha desarrollado proyectos inmobiliarios intentando convencer a la industria que apostarle a la ecología y la calidad de vida es una buena inversión. Felipe Guerra lo ubicaría del lado del problema, porque aunque intente hacerlo distinto, sigue operando a favor del sistema. Yo, en cambio, creo que Javier está arriesgándose al empujar un camino que lleva a la arquitectura a poner al centro otros valores, valores que en un futuro podrían propiciar el fin de la arquitectura misma. Como Javier, yo también quiero habitar ese terreno extraño de estar en contra desde adentro.

    En mi caso, esas preguntas han tomado forma en la propuesta de un taller de ruptura epistemológica para arquitectos, donde más que revisar teoría, quisiera provocar la reflexión sobre nuestras formas de habitar, reconociendo lo cotidiano como campo de aprendizaje. Porque abrir preguntas sobre nuestra cotidianidad profesional puede ser una forma de transformación.

    Imagen. Extracto de cómic por Raúl Velázquez realizado en clase proyectos VI de Centro.
    Imagen. Extracto de cómic por Raúl Velázquez realizado en clase proyectos VI de Centro.

    No creo que todos los arquitectos deban tener la filosofía de Javier, ni la de Felipe, pero sí creo que todas las profesiones, incluida la arquitectura, necesitan nombrar su postura ético-política y sostenerla. Esa reflexión guía mi proyecto de titulación: ¿cómo acompañar a otras personas a reimaginar sus prácticas profesionales desde una mirada pedagógica?

    Esta posibilidad no es solo una intuición personal, ha sido explorada por autoras que expanden el horizonte de lo pedagógico más allá del aula. Bell Hooks (1994) plantea que la educación como práctica de libertad puede permear todos los espacios de la vida social. Elizabeth Ellsworth (1997) sugiere que la pedagogía crítica puede usarse para transformar instituciones más allá del contexto escolar. Y Raewyn Connell defiende que este enfoque puede reformar profesiones desde una mirada de justicia social.

    Integrar la pedagogía en las profesiones no significa cambiar de carrera, sino preguntarnos cómo, desde lo que ya hacemos, podemos reconfigurar nuestras prácticas de forma ética. Implica abrir espacio a nuevas formas de relación que redistribuyan el poder y reconozcan saberes diversos. Tal vez ahí resida su fuerza, en la posibilidad de imaginar profesiones que no solo se desmantelan desde afuera, sino que se destruyen y reconstruyen desde adentro, a través de vínculos horizontales, afectivos y emancipadores.

    Así, la pedagogía se vuelve una expresión ética que da sentido y dirección a nuestras maneras de habitar.

    Imagen. Extracto de cómic por Fernanda Delgadillo Soto realizado en clase proyectos VI de Centro.
    Imagen. Extracto de cómic por Fernanda Delgadillo Soto realizado en clase proyectos VI de Centro.

     

    Escrito por Natalia Zenteno Ortega, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.

    Las opiniones expresadas en este artículo son de  exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del  Medio Ambiente.

     

    Referencias

    Ahmed, S. (2004). La política de las emociones. Ed. Traficantes de Sueños.

    Connell, R. (2009). Just education. In The Routledge International Handbook of the Sociology of Education.

    Ellsworth, E. (1997). Teaching positions: Difference, pedagogy, and the power of address. Teachers College Press.

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  • Biofiltros para sanear el agua: “Sembrando agua”

    Biofiltros para sanear el agua: “Sembrando agua”

                      El Humedal, Tour virtual. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://elhumedal.org/tour

    En proyectos actuales de arquitectura, cada vez hay más interés por integrar sistemas relacionados con el agua. Su disponibilidad, uso y retorno se han vuelto temas urgentes para lograr un bienestar colectivo.

    Los biofiltros han sido una de las soluciones más inspiradoras con las que me he encontrado. Esto se debe a que no solamente atienden el tema del agua por separado. También, desde un profundo entendimiento de la naturaleza, permiten sanear aguas residuales de forma accesible, eficiente y sostenible.

    ¿Qué es un biofiltro?

    En términos generales, un biofiltro es un sistema de tratamiento de aguas residuales basado en la naturaleza. Puede diseñarse de diversas maneras, dependiendo del tipo de agua a filtrar y del uso final que se le quiera dar.

    A diferencia de los sistemas convencionales, que dependen de maquinaria o procesos químicos, los biofiltros utilizan procesos naturales como la alimentación de microorganismos, la filtración a través de sustratos y el uso de vegetación adaptada.

    Alternativas sostenibles: ecotecnologías del agua

    Aunque el concepto lleva varios años desarrollándose, la mayoría de las propuestas que han dominado el mercado son filtros comerciales. Sin embargo, estos requieren recursos contaminantes, tienen un impacto ambiental considerable y son costosos.

    Para contrarrestar esta situación, surgen las ecotecnologías del agua. Estas se diseñan con materiales naturales, reutilizables (como cubetas) o elementos constructivos de bajo costo. Gracias a esto, es posible construir biofiltros caseros que puedan incorporarse a casi cualquier proyecto arquitectónico.

    Tipos de biofiltros de escala doméstica

    Existen biofiltros de diferentes tipos y tamaños. Sin embargo, aquí nos enfocamos en los que pueden instalarse en viviendas particulares:

    Biojardineras

    También conocidas como “lavaderos ecológicos”, tratan aguas grises de lavabos o regaderas mediante flujo subsuperficial. Visualmente parecen jardineras comunes, pero en vez de tierra, usan un lecho filtrante de grava y arena. Sobre él crecen plantas resistentes como platanillo, papiro, juncos o lirios acuáticos.

    Humedales construidos

    Estos sistemas, más grandes y abiertos, pueden recibir tanto aguas grises como negras. Imitan el funcionamiento de un ecosistema acuático como un estanque o laguna. Para ello, usan plantas acuáticas y sustratos por donde fluye el agua, ya sea superficial o subterráneamente.

    Además, son capaces de tratar el agua de una vivienda entera o incluso de comunidades pequeñas.

    En consecuencia, estos sistemas no solo limpian el agua. También regeneran el paisaje y fortalecen los lazos entre las personas y su entorno. Esto se logra al involucrar a la comunidad en los procesos de saneamiento y filtración.

    ¿Cómo funciona un biofiltro?

    A continuación, se describen las etapas principales de su funcionamiento:

    • Captación: se recolectan aguas grises o jabonosas.

    • Filtrado inicial y trampa de grasas: el agua pasa por capas de piedra, reteniendo sólidos.

    • Procesos biológicos: microorganismos en el sustrato descomponen compuestos orgánicos.

    • Absorción vegetal: las plantas absorben nutrientes y contaminantes.

    • Almacenamiento y uso: el agua tratada se reutiliza para riego o servicios no potables.

     

     

    Permahabitat. (s. f.). Ecotecnias. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://permahabitat.wixsite.com/permacultura/ecotecnias

    Escuela Itinerante del Agua, en la sección “Quiénes somos”. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://escuelaitinerantedelagua.org/

    Casos reales de implementación

    Por ejemplo, la Escuela Itinerante del Agua ha desarrollado procesos comunitarios de diseño y construcción de biofiltros. A través de talleres, promueven la “siembra de agua” como estrategia para enfrentar la crisis hídrica. Su enfoque pedagógico, comunitario y regenerativo ha impactado positivamente a comunidades con acceso limitado al agua potable.

    Actualmente, trabajan en la Península de Yucatán. Su objetivo es ayudar a proteger y revitalizar la mayor reserva de agua subterránea del país.

    El caso UMA: pedagogía viva

    En la Universidad del Medio Ambiente (UMA) también se ha integrado esta tecnología. Por ejemplo, el humedal de tratamiento del campus recibe aguas negras y jabonosas de baños y cocinas.

    De manera técnica, está compuesto por filtros, trampas de sólidos y un lecho de plantas como el platanillo. El sistema está oculto en el paisaje y permite que el agua pase por varias etapas de depuración antes de ser reutilizada.

    Por otro lado, más allá de su función técnica, este humedal es una herramienta pedagógica viva. Permite a estudiantes, docentes y visitantes observar cómo la naturaleza regenera lo que normalmente consideramos desecho.

    El humedal de la UMa – Fuente: Regina Rueda

    Conclusiones: una tecnología con urgencia

    La distribución de agua potable en México no es equitativa. Por ejemplo, muchas zonas rurales y urbanas carecen tanto de agua limpia como de sistemas adecuados de drenaje.

    En estos contextos, implementar biofiltros no solo es viable. También es una forma de empoderar a las personas para cerrar sus propios ciclos del agua.

    Además, frente al cambio climático y la contaminación, estas tecnologías representan una forma concreta de actuar desde lo local.
    Por consiguiente, con creatividad, conocimiento y colaboración, podemos transformar nuestra relación con el agua.

     

    Referencias

    Biofiltra. (s.f.). Biofiltros. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://biofiltra.com/

    CESUMA – Universidad Internacional del Talento. (2022, 9 junio). Breve historia del tratamiento de agua. Recuperado de https://www.cesuma.mx/blog/breve-historia-del-tratamiento-de-agua.html

    Condorchem Envitech. (2021, 15 septiembre). Historia sobre el tratamiento del agua potable. Recuperado de https://condorchem.com/es/blog/historia-sobre-el-tratamiento-del-agua-potable/

    El Humedal. (s.f.). Tour virtual. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://elhumedal.org/tour

    Escuela Itinerante del Agua, Escuela Itinerante del Agua. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://escuelaitinerantedelagua.org/

    Fundación Canal. (s.f.). El agua en la antigua Roma. Canal Educa. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://www.fundacioncanal.com/canaleduca/pdf/el-agua-en-la-antigua-Roma-publicacion.pdf

    Permahabitat. (s.f.). Ecotecnias. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://permahabitat.wixsite.com/permacultura/ecotecnias

    Unidad de Ecotecnologías, UNAM. (s.f.). Humedales artificiales. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://ecotec.unam.mx/ecoteca/humedales-artificiales-2

    Unidad de Ecotecnologías, UNAM. (s.f.). Humedales artificiales. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://ecotec.unam.mx/ecoteca/humedales-artificiales-2

    Universidad del Medio Ambiente. (s.f.). Manejo integral del agua en la UMA. UMA México. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://base.umamexico.com.mx/wp69/manejo-integral-del-agua-en-la-uma/

    Universidad del Medio Ambiente. (s.f.). Los humedales como estrategia para el manejo integral del agua. UMA México. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://base.umamexico.com.mx/wp69/los-humedales-como-estrategia-para-el-manejo-integral-del-agua/

    Escrito por Regina María Rueda Carmona (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2025)

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.