A lo largo de los años, el éxito empresarial y de las organizaciones se han tratado de entender desde diferentes factores. Una aproximación a este entendimiento desde la perspectiva evolutiva es una aportación del campo científico de la biología a la disciplina administrativa que resulta particularmente interesante de analizar en el actual contexto de creciente complejidad, retos y cuestionamientos al sector privado.
Blog
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El valor de las comunidades de aprendizaje en la naturaleza
Por Edgar Alan Flores Paredes, estudiante de la maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad y asistente del área de Innovación Educativa.
Pronto se cumplen nueve meses desde que emprendí mi travesía en la Universidad del Medio Ambiente, en mi rol de estudiante de maestría y de asistente del área de Innovación Educativa para la Sostenibilidad. A partir de ello, coincido con la propuesta en que las Comunidades de Aprendizaje me han otorgado experiencias que yo denomino profundas e íntimas con mis colegas y con mi entorno natural.
De ser a estar siendo
Para valorar la remembranza de mi tiempo en Valle de Bravo comparto mi experiencia de estar siendo un aprendiz más dentro de una comunidad en constante cambio y encuentro con el contexto ambiental.
Si algo he re-significado de mi aprendizaje en esta etapa de mi vida es el potencial de las experiencias profundas en la naturaleza acompañado de mi comunidad de aprendizaje. Se trata de la convergencia entre inquietudes e intenciones individuales que se encuentran con las de otras personas dentro de un entorno -natural y seguro-. De esta manera, se propicia la bienvenida genuina a la otredad de las y los demás aprendices.

El valor de la común unidad
Esto lo veo reflejado en los diálogos que se cultivan dentro nuestras clases en el bosque. Siento que ahí construimos un espacio donde las opiniones son bienvenidas y las perspectivas son genuinas y diferentes. Esto es valioso porque no niega la otredad de mis colegas: refuerza nuestro encuentro como habitantes de diferentes contextos y se facilita un entorno seguro para compartir y aprender. Así fortalecemos el valor de las comunidades de aprendizaje.
También he observado que interactuar de esta manera con mi comunidad refuerza el sentido de colectividad. Puedo decir que siento que el vínculo entre estudiantes se refuerza con amabilidad y complicidad.
¿Cómo se logra una Comunidad de Aprendizaje?
Es cierto que la construcción de una comunidad de aprendizaje no es una casualidad, -como yo lo veo-. Existen factores primordiales que determinan si un colectivo de personas logra germinar y constituirse primero como una Comunidad de Diálogo. Para esto, es esencial el ideal del colectivo: aquella motivación multilateral que facilita entablar conversaciones con un otro.
El ideal no requiere ser claro al intentar producir una conversación. Preguntas poderosas suelen bastar para cuestionar de manera colectiva el porqué de estar aquí, el porqué del encuentro con el otro. Así podremos interpretar en comunidad los posibles detonantes de la conversación y encontrar el valor de las comunidades de aprendizaje.

Herramientas para co-diseñar
Pero ¿cómo propicio preguntas poderosas para iniciar una comunidad de diálogo? Son pertinentes las herramientas didácticas y pedagógicas que permitan interactuar entre integrantes y observar con detenimiento las acciones y conclusiones de todas y todos.
Algo importante al construir preguntas y dinámicas para el aprendizaje, es que requieren ser divertidas. Si es posible, utilizar el cuerpo o, de preferencia, interactuar con el entorno. Esto facilita las opiniones de una misma actividad pues el punto de vista de cada integrante puede ser una postura sincera de cómo queremos abordar los temas: desde lo que sentimos, lo que opinamos, o lo que interpretamos. El entorno donde estas conversaciones se permiten son los cimientos de una Comunidad de Diálogo.

Mi experiencia en mi Comunidad de Aprendizaje
Ahora, pasar de un sitio donde el diálogo puede florecer a una común unidad entre individuos que aprendan radica en la capacidad de mediar el aprendizaje colectivo. Este es el paso más valioso. Requiere tiempo y consistencia en construir, pues se pretende valorar y aceptar la capacidad de autonomía y de intimidad entre los integrantes mientras comparten su trayecto del estar siendo aprendices de sí mismos.
Es aquí -tras 9 meses- que el co-diseño de mi comunidad de aprendizaje continúa. El valor de las comunidades de aprendizaje requiere esfuerzo individual y mejorar la relación conmigo. Así, puedo habilitar mi capacidad de autonomía y practicar mis habilidades de comunicación para desarrollar mi intimidad con los demás.

Cerrar la brecha entre lo que decimos y lo que hacemos
Sigo considerando que trabajar la congruencia socio-ambiental es un esfuerzo que continúa detonando conversaciones entre mis colegas, amigas y amigos. He decidido escuchar para formar una Comunidad de Aprendizaje, y continuar las interacciones de nuestras inquietudes y motivaciones dentro de espacios naturales. Este es, para mí, el valor de las comunidades de aprendizaje
¿Quieres saber más sobre el valor de las comunidades de aprendizaje y el potencial de las experiencias profundas en la naturaleza? Inscríbete a la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad y aprovecha, a partir de octubre, el primer periodo de becas, hasta del 40%. Escríbenos a pda@umamexico.com.mx y efp@umamexico.com.mx

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El problema del plástico
El plástico
El problema del plástico. A pesar del efecto perjudicial del plástico en nuestro planeta, su popularidad parece inquebrantable.
Dado que es fácil de producir e increíblemente versátil, hay pocos incentivos para que las industrias cambien a materiales diferentes.
Esto se ha visto agravado por el hecho de que no ha habido ningún instrumento jurídico internacional completo que prohíba la contaminación por plástico. Sin embargo, parece que esto va a cambiar en un futuro próximo.

Un tratado mundial sobre el plástico
En su quinta sesión, la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA 5.2), los gobiernos presentes acordaron negociar un tratado internacional vinculante para prevenir y remediar la contaminación por plásticos.
En concreto, 175 Estados aprobaron una resolución denominada “Poner fin a la contaminación por plásticos: Hacia un instrumento jurídicamente vinculante.
Contiene un mandato para que los países negocien un tratado que, entre otras cosas, promueva la producción y el consumo sostenibles de plásticos, así como medidas de cooperación internacional para reducir la contaminación por plásticos en el medio marino.
Resulta interesante que el mandato ordene explícitamente al comité de negociación encargado de redactar el texto final del tratado que tenga en cuenta los conocimientos de los pueblos indígenas en el proceso de redacción.
Es la primera vez que se reconocen los conocimientos tradicionales de este tipo en este estado de la negociación de un tratado medioambiental internacional.

Logotipo de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
Negociación en materia de plásticos
Las partes interesadas no gubernamentales van a participar intensamente en el proceso de negociación del tratado.
Este ha sido un resultado importante de la primera reunión del Grupo de Trabajo de Composición Abierta, celebrada a finales de mayo, en la que se debatieron las normas de procedimiento para el proceso de negociación.
La implicación de los “pueblos indígenas”, pero también de los “trabajadores en el ámbito informal y cooperativo”, cuyos conocimientos deben tenerse en cuenta a la hora de redactar el texto final según la Resolución, tienen por tanto una posibilidad real de participar directamente en el proceso.
Corresponderá al Comité Intergubernamental de Negociación, cuyos trabajos comenzarán a finales de este año, asegurarse de que estas partes interesadas sean incluidas y escuchadas adecuadamente.
Normas existentes
El marco jurídico actual para contener la contaminación por plásticos en todo el mundo es, en el mejor de los casos, fragmentario, y no existe en la mayoría de los ámbitos.
Paradójicamente, la Resolución llama explícitamente la atención sólo sobre la contaminación plástica marítima, a pesar de que, como se ha mencionado anteriormente, se ha indicado que la contaminación microplástica en el suelo podría ser igual de frecuente.
Además, existen normas jurídicas en algunos ámbitos de la contaminación oceánica. En concreto, la contaminación por plástico procedente de los buques está regulada por instrumentos internacionales como el Convenio MARPOL (Convenio Internacional para Prevenir la Contaminación por los Buques), que regula el vertido de plástico desde los buques.
La contaminación por plásticos
Aunque el Convenio tiene una importante laguna (no se prohíbe el vertido de plásticos si se han tomado todas las precauciones razonables para evitar esa pérdida), el verdadero problema, como en la mayor parte del marco jurídico existente sobre la contaminación por plásticos, es la falta de aplicación.
Los países de abanderamiento hacen poco uso de su poder para evitar que sus barcos arrojen residuos plásticos al mar.
Por otro lado, las fuentes terrestres de contaminación por plásticos no están sometidas a ningún tipo de regulación mundial.

El problema del plástico: nuevos pasos hacia un tratado internacional Los plásticos están en todas partes
La firma del tratado final no puede llegar lo suficientemente rápido a la luz de la crisis mundial de los plásticos. Sólo en Estados Unidos se tiran 22 millones de botellas de plástico cada hora.
El uso del plástico es especialmente problemático, ya que es difícil de reciclar y tarda aproximadamente 400 años en descomponerse.
Incluso si el plástico se descompone, esto da lugar a microplásticos. Los microplásticos ya se encuentran en todas partes: en la nieve nueva de la Antártida, en las profundidades del mar e incluso en el torrente sanguíneo humano.
En el océano Pacífico se han acumulado dos manchas de residuos plásticos del tamaño de Francia cada una, y se calcula que en 2050 habrá más plástico en el océano que peces.
Pero no sólo el océano ha sido víctima de la intensa contaminación plástica: Investigadores alemanes sugieren que la contaminación por plástico en el suelo podría ser de cuatro a 23 veces mayor que la contaminación por plástico marino.
Además, el simple reciclaje del plástico no es una solución sostenible al problema. En primer lugar, el plástico es termoestable o termoplástico.
Sólo este último puede reciclarse, pero también sólo con la condición de que no esté sucio.
Además, la propia producción de plástico tiene un coste inmenso para el medio ambiente.
Conclusión
Aunque el alcance exacto de la contaminación no está claro, se reconoce que se trata de un proceso que utiliza muchos combustibles fósiles, ya que la extracción de los combustibles fósiles que luego se convierten en plástico requiere inmensas cantidades de energía y contamina el suelo, el aire y el agua.
Fuentes consultadas:

El problema del plástico: nuevos pasos hacia un tratado internacional Escrito por Sophie Köck, voluntaria en la Universidad del Medio Ambiente haciendo una investigación de derecho ambiental internacional.
“Las opiniones expresadas en este articulo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad de Medio Ambiente”.
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Francis Kéré, el primer arquitecto africano en ganar el premio Pritzker.
Francis Kére nace en 1965 en Burkina Faso, uno de los países africanos con menos recursos económicos en el mundo. Kéré es el hijo mayor del jefe de una aldea y el primero en su comunidad en atender a la escuela dejando a su familia a los 7 años. Su salón de clases estaba hecho de concreto, sin tener acceso a iluminación ni a ventilación. Después de vivir esta experiencia, decidió que algún día haría mejores escuelas.
Más adelante, él mismo menciona que “por medio de la arquitectura se deben de crear las condiciones climáticas para brindar confort básico, esto permite verdadera enseñanza, aprendizaje y entusiasmo” (Kéré, 2022, citado en Pritzker Architecture Prize,2022).
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Re-conocimiento de las plantas maestras
Re-conocimiento de las plantas maestras
Re-conocimiento de las plantas maestras fue una masterclass impartida por nuestro tallerista de herbolaria Juan Pablo Ruiz Carpio previo a nuestro próximo taller en octubre.
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Amo México – Pata de Perro en la Universidad del Medio Ambiente (UMA)
Amo México – Pata de Perro

Alonso Vera / Pata de Perro (@elpatadeperro) Viajar es poder ver desde otros ojos y otra perspectiva. Viajar es conocer lugares y culturas pero sobre todo, conocerte a ti mismo.
Como alumnas de la Maestría en Turismo Sostenible de la UMA coincidimos en que amamos viajar y poder hacer que otres vivan estos procesos.
Durante el mes de agosto, tuvimos la oportunidad de tener a Alonso Vera, Pata de Perro, como docente en el aula. Aprender de uno de los grandes actores del sector en el país fue toda una experiencia.
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Docentes LEPSA | Especializado
La Licenciatura en Emprendimiento y Proyectos Socioambientales (LEPSA) se creó para acompañar la evolución de los jóvenes de cara al futuro, de manera que puedan ser independientes, colaborativos y capaces de iniciar, administrar o ejecutar proyectos con impacto social y ambiental. Todo esto es posible gracias a nuestros docentes LEPSA, quienes impulsan a nuestros y nuestras estudiantes a crear e implementar proyectos que conecten con su propósito de vida, impactando en el bienestar de las personas y generando un efecto positivo en la naturaleza.
En este blog les compartimos seis perfiles de docentes LEPSA en el área de tronco especializado.
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La naturaleza y la salud emocional en los proyectos socioambientales
Después de la pandemia por COVID-19, las estadísticas sobre enfermedades de salud mental han aumentado considerablemente. Si anteriormente era un tema relevante para la sociedad, ahora se ha vuelto una prioridad para muchas personas y comunidades. Sin embargo, no todas las personas tienen acceso a servicios de salud mental, lo que provoca que no obtengan la ayuda que necesitan para tratar cualquier enfermedad o conseguir un bienestar emocional. Esto siempre ha sido un problema de salud pública, por lo que la prevención es fundamental, así como encontrar soluciones para poder tener la salud emocional que necesitamos.
La naturaleza como fuente de bienestar
Por muchos años una fuente sustancial de bienestar mental ha sido el contacto con la naturaleza, ya que el contacto con ella reduce nuestro nivel de estrés porque baja los niveles de cortisol y aumenta nuestros niveles de endorfinas. Y durante casi dos años de confinamiento y aislamiento por el virus del SARS-Cov-2 muchas personas encontraron una aliada en la naturaleza. Salir a caminar a un bosque, contemplar la vegetación en un parque, cuidar una planta, cuidar un huerto, escuchar el agua de un río, entre otras actividades, empezaron a ser acciones de mayor relevancia de la que contaban antes. Ahora, hemos reconocido los beneficios de pasar tiempo afuera, al aire libre, y esto revela una vez más cómo nos beneficiamos de la naturaleza de múltiples formas y que vale la pena evaluar en qué forma nuestras decisiones y acciones impactan negativamente al planeta.
Servicios ecosistémicos que nos brindan bienestar
Los servicios ecosistémicos nos proveen de recursos naturales o experiencias que abonan a nuestro bienestar y calidad de vida. Ahora más que nunca se valoran estos beneficios por lo que representan para la prevención y tratamiento de enfermedades de salud mental. El acceso a la naturaleza es gratuito, fácil de encontrar y se ha vuelto una herramienta básica para contrarrestar la ansiedad, depresión, estrés, entre otras enfermedades que aumentaron con la pandemia. Esto nos pone a reflexionar en la importancia de no perder contacto con la naturaleza pues, culturalmente, hemos creado dinámicas que nos distancian de ella. Perder esta conexión nos desprende de una parte de lo que somos: una especie más de este planeta.
Debido a la larga exposición que tenemos a la tecnología en nuestros días y el tiempo que pasamos dentro de cualquier espacio, actualmente existen tendencias que corrigen este rumbo y nos invitan a pasar más tiempo en el exterior. Esto responde a la necesidad descrita anteriormente, sobre todo a la prevención y a la necesidad de reconectar con la naturaleza para protegerla. Por lo que cada vez es más relevante tener estilos de vida con rutinas que integren la interacción con la naturaleza y que nos ayuden a apreciar la biodiversidad que nos rodea.
Proyectos formativos que dan prioridad a la conexión con la naturaleza y la salud mental

El contacto con la naturaleza se puede lograr desde la educación o los proyectos formativos. Aquellos proyectos que incluyen pasar tiempo en el exterior y cuidar el entorno son una inversión tanto para el planeta como para los seres humanos. En este caso estamos hablando sólo de un beneficio que es la salud mental, pero hay miles. Cualquier proyecto que nos genere un apego a un área o lugar natural nos hace crecer queriendo proteger ese y otros espacios parecidos porque para nosotros son importantes. Esto puede ser un elemento sumamente relevante para la conservación de la biodiversidad, sobre todo porque actualmente la salud mental es ya una prioridad para los proyectos educativos y la reconexión con la naturaleza también debe serlo.
Un ejemplo en mi experiencia personal ha sido la UMA. Tengo un semestre en esta universidad y veo que estos dos elementos son parte de las prioridades en toda la comunidad escolar y en el modelo educativo. Consiste en unir el desarrollo profesional, el cuidado del medio ambiente y el bienestar emocional. Tomar clases en espacios abiertos en la naturaleza hace que estudiar y obtener un título académico, que puede ser causa de mucho estrés para muchas personas, sea un proceso mucho más amigable y de mayor disfrute. Por esta experiencia, creo que es muy valioso replicar estas ideas e integrar en cualquier proyecto socioambiental la conexión entre la naturaleza y la salud emocional.
Todas las maestrías en la UMA te permiten desarrollarte tanto profesionalmente como personalmente, empatando las dos cosas y entendiendo qué necesita una dimensión de la otra. La Maestría en Proyectos Socioambientales te permite integrar la regeneración ambiental, social y personal a cualquier proyecto que tengas ya en marcha o que tengas en mente. Además, puedes elegir los seminarios que quieras tomar para diseñar una Maestría que se ajuste a tus necesidades. Abre inscripciones una vez al año. Así que, si quieres recibir información relevante sobre el área de Proyectos Socioambientales suscríbete al boletín de la UMA.
Escrito por Luisa Fernanda Quinzaños Gutiérrez, estudiante de la Maestría en Proyectos Socioambientales, generación 2022. UMA
Las opiniones expresadas en este articulo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad de Medio Ambiente.
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La Especialidad en Restauración Ecosistémica
La Especialidad en Restauración Ecosistémica
(Experiencias de estudiantes)
La Especialidad en Restauración Ecosistémica es un programa de 1 año del área de Agroecología y Sistemas Alimentarios Regenerativos. Su propósito está fundamentado en el enfoque sistémico y ecológico.
Se plantea formar profesionistas en restauración ecosistémica que generen e implementen estrategias integrales a nivel local y regional. El fin es favorecer la conservación de los servicios ambientales y la biodiversidad en espacios naturales y modificados, contando siempre con una actitud de servicio y responsabilidad con la sociedad y el medio ambiente y respeto por la diversidad biocultural.
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Habitar en comunidad
Habitar en comunidad

Sobre la arquitectura participativa leí esto: “me gustaría que mi arquitectura tuviera alas para volar en el cielo de la realidad. La arquitectura debe ser un canto a la vida, el canto de los que la habitan, porque lo más hermoso es que el proyecto salga de la gente” Oscar Haggerman.
Entonces comprendí, que desde la arquitectura participativa, hay un mundo arquitectónico-social latiendo. Soy una apasionada de los temas donde convergen un sinfín de elementos, sobre todo aquéllos del hábitat humano que privilegien la armonía con el lugar.
Arquitectura participativa y el habitar
Por lo tanto, llegué a Acatitlán, Valle de Bravo para construir hermosas casas de adobe y entré a la UMA con ganas de encontrar ¨recetas¨ para volverme una desarrolladora de eco-aldeas sumamente atraída por la bioconstrucción.
Sin embargo, el acercamiento que tuve con la bioarquitectura -a través de la maestría de proyectos– me permitió también asomarme a la complejidad del tema de la arquitectura participativa y del habitar desde un enfoque multidisciplinario.
Diseños participativos en arquitectura
De lo primero que aprendí en los diseños participativos es que las personas arquitectas no lo deciden todo, sino que forman parte del colectivo de decisiones y factores propios del lugar, y que su rol es también fomentar el respeto por el habitar. Desde una visión integral, la arquitectura participativa es “un proceso socio-cultural de auto-gestión colectiva que hace valer el derecho a vivir en una vivienda y un ambiente que permitan el desarrollo de una buena vida”.
Riqueza biocultural para el habitar
Observar el habitar en comunidad con un enfoque “socioambiental” me introdujo al concepto de la riqueza biocultural del lugar.
Ahora bien ¿Qué es la riqueza biocultural en la arquitectura participativa? “Colaborar en el mejoramiento de las condiciones de vida y el habitar de las comunidades rurales de nuestro país, así como en el rescate y fortalecimiento de la memoria territorial, a través de procesos participativos integrales que fortalezcan los saberes locales, la autonomía, el intercambio de saberes y la resiliencia, reconociendo siempre a los habitantes al centro de los procesos y la toma de decisiones” Taller Comunal 2022. (Comunaltaller.com, 2022)
Responsabilidad social para el habitar
Construir bio-arquitectónicamente implica diseñar el hábitat considerando los corredores biológicos, las especies autóctonas, la orientación solar, energía, la pluviometría, el acceso a ríos, materialidad y cuerpos de agua, pero también observar a la gente:
- Observar la relación que establece el habitante con las características del lugar, permite identificar la relevancia de la multifactoriedad que nos lleva a disfrutar la vida cotidiana, aprovechando y siendo responsables del uso de los recursos naturales.
- Observar los pequeños actos cotidianos, la implementación de saberes tradicionales y la cosmovisión de la totalidad en la que habitamos, crea sinergias y ciclos de retroalimentación positiva para co-crear abundancia y bienestar.
Responsabilidad personal para el habitar
- Percibirnos como parte del socioecosistema da sentido para generar relaciones sanas con seres humanos, con una misma y el medio ambiente.
- Así mismo, reconocerse parte de un ecosistema cambiante y adaptativo donde es muy valioso cuidar las acciones humanas, promueve el bienestar para el florecimiento del lugar.
Florecimiento del lugar
Todo esto, me llevó a entender que en la arquitectura participativa, los procesos humanos y la sostenibilidad están íntimamente relacionados y me llevó a concluir que florecer y habitar en comunidad es responsabilidad de todas y todos, para así encontrar el máximo potencial desde cada una de las partes y del ecosistema.
Conocer más sobre el habitar en la arquitectura participativa, me hace cuestionarme sobre la importancia de cómo hacer un tejido social que fomente el co-diseño de la construcción continua de la comunidad y así florezca el lugar.
Tejido social
Pienso en esta idea: “No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma” de Jiddu Krishnamurti.
Entonces ¿Por qué seguir habitando como sabemos que no es sostenible en el tiempo y que nos intoxica? ¿Cómo el habitar en comunidad puede ayudarnos a generar bienestar? ¿Cómo podemos co-diseñar modelos de habitar para florecer en comunidad?

Elaboración Propia 2019. Escrito por Mónica Tostado Mónaco (estudiante de la Maestría en Proyectos socioambientales 2022)
Estudiar la maestría de proyectos socioambientales me ha facilitado un visión multidisciplinaria. La tesis en co-diseño Tejiendo casas es la integración de disciplinas, sueños y alcances fomentando el bienestar interrelacional para ooder florecer y construir en comunidad.
Tengo más de 7 años investigando el comportamiento humano, y el significado de bienestar, bien vivir, vivir en comunidad desde la licenciatura en psicología y homeopatía. Seguido por unos años de licenciatura en Arquitectura… psicología junguiana, cursos de permacultura en Proyecto San Isidro, Bosque de niebla, Ashrams, woofers y más. Soy parte de una ecoaldea de 30 casas llamada “Teopantli Kalpulli Ac”. Comunidad pionera en Jalisco con más de 35 años de búsqueda del florecimiento del lugar, donde se busca continuamente formas de habitar, de constituir, de sembrar, de gobernanza y mucho más pero no necesariamente ha llegado a donde los fundadores visionaron.
