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  • Del storytelling a las prácticas narrativas en contextos educativos

    Del storytelling a las prácticas narrativas en contextos educativos

    Cuando leí el título, sabía que lo quería. No tanto para mis hijos, sino para mí misma: “Una niña hecha de libros” aunque, a mi gusto personal —muy personal— leería mejor el título “Una niña hecha de historias”; entonces pensé en encontrar caminos que me llevaran del storytelling a las prácticas narrativas en contextos educativos.

    Una niña hecha de libros, de Oliver Jeffers, está publicado por el FCE (2021)

    Como Wendy Darling, desde muy niña descubrí el gusto por contar historias: a mi hermana, a mis primas, a las muñecas con las que jugaba a la escuelita. O esta es otra historia de mí que me cuento… Bruner (1996) fue quien usó la historia de Peter Pan como pretexto para explicar el acto narrativo. Para él, los cuentos ayudan a crecer a los niños de la historia, a significar sus experiencias y a ser conscientes de su propio ser siendo entre un pasado y un futuro. ¿Es posible llevar las prácticas narrativas a un espacio de educación formal o informal?

    Wendy Darling, personaje de Peter Pan, dede James Matthew Barrie (Wikipedia 2022)

     

    ¿Prácticas narrativas en contextos educativos?

    Cuando escuchamos esta frase imaginamos que estamos hablando de clases de literatura o de redacción, storytelling para sonar más moderno. Pensamos que quizá aprenderemos nuevas técnicas para dar esas materias, pero en realidad lo que se nos ofrece es un espacio para resignificar nuestra práctica educativa primero, para de ahí poder resignificar las experiencias de aprendizaje en diferentes contextos formales e informales.

    A partir de las prácticas narrativas es posible narrar y narrarnos, contarnos y recontarnos desde lo personal y hacia lo colectivo hacer un storytelling más honesto, que a quienes primero conmueva sea a nosotras mismas, y luego a las demás personas que se identifiquen con estas historias.

    Comunidad de práctica

    El quehacer educativo, desde las prácticas narrativas, hace del docente un partícipe activo del proceso de aprendizaje, construyendo con sus grupos verdaderas comunidades de práctica en las que es posible establecer futuros posibles deseables, desde lo colectivo. Por eso, podemos decir que las prácticas narrativas en contextos educativos nacen en espacios colaborativos, no competitivos, en los que podemos contar nuestras historias, encontrar las semejanzas que tenemos con otras y soñar lo que a todas las personas nos gustaría vivir.Comunidades UMAnas

    Las comunidades de práctica que se construyen desde las narrativas tienen más posibilidades de restaurar saberes y conocimientos. A partir de ellas, nos será posible no solo hablar de comunicación o de literatura, sino también de matemáticas y biología. ¿Qué es lo que nos hemos contado sobre estas áreas del conocimiento? ¿Cómo podemos cambiar la historia?

     

    Storytelling frente al arte de narrarnos

    Storytelling es un anglicismo que se ha vuelto muy popular entre hispanohablantes. Su idea central es estimular la habilidad narrativa para contar historias que logren cautivar a una audiencia con fines más bien publicitarios, al menos en la actualidad, porque el arte de narrar es tan antiguo como la humanidad. Digamos que un buen ejemplo de storytelling, para mí, es lo que hacen las mejores charlas de TED. Cuentan una historia verdadera que de alguna manera se conecta con las personas desde la emoción, para compartir un conocimiento, hallazgo o saber.

    Comunidades UMAnas

     

    Las fórmulas para hacer storytelling abundan en internet, así que no me detendré a tratar de explicarlas. Lo único que me parece importante mencionar es que siempre se parte de la intención. Como si fuéramos de viaje: el destino al que queremos llegar. Lo mismo pasa con las prácticas narrativas: buscamos sueños comunes para encontrar nuevas narrativas que continúen con las historias que queremos contar de nuestras vidas. Lo que distingue a las prácticas narrativas es que nosotras no contamos las historias de las personas. Ellas son quienes aprenden a hacerlo por ellas mismas, en un ejercicio de soberanía educativa en favor del saber colectivo

    Por eso, me parece fundamental que, para poder hacer prácticas narrativas en contextos educativos, seamos nosotras, las educadoras, quienes comencemos a ejercitar el arte de recontar nuestras historias docentes. Que seamos nosotras, personas que nos reconozcamos como hechas de un mar de historias, con el poder de contar la forma en que queremos que continúen siendo narradas.

    ¿Quieres incorporar las prácticas narrativas a tu práctica docente? La Especialidad o Diplomado en Prácticas Narrativas en Contextos Educativos abre inscripciones una vez al año. Recibe detalles y más información escribiendo a pda@umamexico.com.mx. También, si quieres recibir información relevante sobre educación ambiental suscríbete al boletín de la UMA.

    Escrito por Eunice Véliz, asistente del Área de Innovación Educativa

     “Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente”

  • Una novedad en los litigios sobre el cambio climático: Las demandas de las empresas

    Una novedad en los litigios sobre el cambio climático: Las demandas de las empresas

    Una novedad en los litigios sobre el cambio climático

    Los litigios sobre el cambio climático han tomado mayor fuerza en la actualidad, es así como las empresas ahora contribuyen al medio ambiente.

    Los países, las empresas y los particulares son cada vez más objeto de litigios climáticos.

    Este ámbito del derecho medioambiental ha experimentado un aumento demostrable en los últimos años, ya que el número de casos de litigios climáticos ha pasado de 884 en 2017 en 24 países a 1550 casos en 38 países.

    El aumento de las cifras indica que los argumentos utilizados por los demandantes se han diversificado y que están buscando diferentes maneras de responsabilizar a los actores por su papel en el cambio climático.

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  • Proyecto bioclimático: Quintas del Mayab.

    Proyecto bioclimático: Quintas del Mayab.

    Uno de los pilares más importantes de la arquitectura sostenible es sin duda la consideración de un diseño bioclimático. La Arquitectura Bioclimática comprende las relaciones entre las condiciones del clima, orientación, topografía y asoleamiento del lugar. Esto con el propósito de encontrar el balance entre el confort térmico, lumínico, acústico y respiratorio del ser humano en un espacio habitable. Así también, los proyectos bioclimáticos procuran un cuidado del medio ambiente, es decir, tener una arquitectura consciente con el planeta.

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  • Proyectos MBA 2020

    Dentro de la generación 2020  de la Universidad del Medio Ambiente se presentaron cuatro proyectos MBA para titulación, todos liderados por mujeres de esta Maestría. A continuación, te presentamos un resumen sobre los trabajos desarrollados.

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  • Consultor en turismo sostenible ¿Quien es y qué hace?

    Consultor en turismo sostenible ¿Quien es y qué hace?

    ¿Qué hace un consultor en turismo sostenible ?

    El consultor en turismo sostenible es un asesor que acompaña al emprendedor (individuo, grupo, comunidad o institución) en  el proceso de diseño e implementación de un proyecto. Puede tratarse de una experiencia, ruta, alojamiento, ordenamiento, destino u otro enfoque.

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  • Tres ventajas de las Prácticas Narrativas en el aprendizaje

    Por Mariana Lazcano, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad

    Las prácticas narrativas permiten recuperar la historia personal o colectiva para conectarnos de nuevo con el origen y comprender nuestros actos. El aprendizaje significativo se basa en lo que es relevante para nosotros. Si lo asimilamos para transformar la realidad, vale la pena identificar quiénes somos y hacia dónde quisiéramos caminar en la vida. Esto nos permitirá saber qué queremos aprender.

    Por medio de las Prácticas Narrativas en la Universidad de Medio Ambiente identifico tres ventajas de haberlas incorporado a mi vida como aprendiz:

    1. Comprendo de dónde viene mi actitud hacia el aprendizaje.

    Al revisar mi historia y los contextos en donde tuve mis primeras experiencias de aprendizaje, analicé mis memorias emocionales, físicas, desatinadas y más. Con estos recuerdos y reflexiones se engarza mi pasado y mi presente, por lo que ahora puedo comprender qué factores intervienen en mi actitud hacia el aprendizaje. Así, genero mayor empatía con los procesos de aprendizaje de otras personas a mi alrededor. Manipular estos factores permite mejorar la calidad de las experiencias que tengo en mi propio autodesarrollo y mi vínculo con otras personas en procesos de aprendizaje. Esta es la primera de las tres ventajas de las Prácticas Narrativas en el aprendizaje.


    2. Mayor claridad en las relaciones de poder en el aprendizaje

    La segunda de las tres ventajas de las Prácticas Narrativas en el aprendizaje parte de que, al estar en comunidad, es posible que nuestras características personales interfieran en nuestras relaciones y, por lo tanto, en el resultado de nuestro aprendizaje en interacción. Las prácticas narrativas me invitan a disociarme conscientemente de condiciones o problemas que, por momentos, no proyectan la mejor versión de mí misma.

    3. Veo la aplicabilidad de lo que aprendo.

    Cuando sabemos por qué nos interesa aprender e identificamos para qué vamos a utilizar ese conocimiento, nuestro actuar toma relevancia significativa. Somos más eficaces y eficientes. Es más fácil identificar y apreciar las áreas de acción en que podemos ser agentes de cambio evaluando el impacto positivo y negativo que podemos generar tanto en lo individual como en lo grupal. Esta es la tercer ventaja de las Prácticas Narrativas en el aprendizaje.

    La reflexión y el autoconocimiento mediante la revisión de nuestras historias relacionadas con nuestras experiencias en el aprendizaje nos dan la capacidad de incrementar nuestra curiosidad y gusto por saber.

    Te invitamos a que seas parte de la Universidad del Medio Ambiente y descubras tu potencial de aprendizaje utilizando Prácticas Narrativas. Éstas son una pequeña probadita de lo que puedes descubrir en la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad

    Inscríbete al Diplomado o la Especialidad en Prácticas Narrativas de la UMA
    Inscríbete al Diplomado o la Especialidad en Prácticas Narrativas de la UMA
  • El cambio que deriva del conflicto

    El cambio que deriva del conflicto

    Participación ciudadana e incidencia.

    La ciudadanía cada vez más está dispuesta a involucrarse, participar y exigir sus derechos. Individuos y organizaciones civiles continúan abriendo el camino para que podamos tener incidencia ante lo que sucede en nuestro país. Esto es participación ciudadana e incidencia.

    Participación ciudadana e incidencia
    Participación ciudadana e incidencia

    No es una tarea fácil y a veces parece que no se logra nada. ¿Cómo tratar de mover el sistema y hacernos escuchar si algo se decreta obra de seguridad nacional? (more…)

  • Narrativas para la sostenibilidad

    Por Eunice Véliz, asistente del Área de Innovación Educativa

    Una de las cosas más hermosas que nos ha dado la UMA, es la oportunidad de tejer diferentes prácticas para enriquecer nuestros saberes, andares, sueños e intenciones. En esta entrada, Narrativas para la sostenibilidad, te compartimos el resultado de una práctica narrativa que algunas estudiantes hicimos para acercarnos a una definición común sobre la Educación para la Sostenibilidad.

    Para nosotras es importante escuchar todas nuestras voces. De esta manera, podemos encontrar puntos en común y sentirnos incluidas en lo que nombramos. Partimos de una serie de preguntas, las respondimos individualmente y luego tejimos las voces.

     

    ¿Qué entendemos por educación?

    La educación es un proceso metacognitivo. Así, nombramos al mundo y lo que construimos en él. Expresamos nuestras ideas, aspiraciones y sueños, como un acto de amor. La educación es la construcción de una realidad en la que caben otras realidades. Con la educación buscamos otras posibilidades. Desarrollar potencialidades y sabernos herederas del conocimiento de lo humano, de la humanidad, de lo vivo y lo no vivo, de la ciencia, del ser: de los saberes cosmos en general. Estos saberes se transmiten colectiva y culturalmente. Viajan a través del tiempo y el espacio. Nos hacen aspirar a una transformación social en una conversación a favor de la trascendencia.

    Para nosotras, las narrativas para la sostenibilidad en la educación nos permiten sacar lo mejor de nosotras, posicionarnos lo mejor posible para que ser escuchadas y valoradas. La práctica educativa abre los ojos y nos hace mirar, con-movernos por lo que sucede, abrirnos a la posibilidad de, si no vencer, enfrentar el temor en y entre nosotras mismas.

    La educación es una imposición social privilegiada que nos conduce al camino de la libertad intelectual.

    ¿Qué entendemos por sostenibilidad?

    Es una utopía que busca el equilibrio entre los ámbitos ambiental, cultural, social, político y espiritual y otras dimensiones enfocadas al bien común, desde la conciencia de que estamos ancladas a la tierra y el universo.  No estamos aquí solas ni por nosotras solamente: somos parte integral de un todo. Debemos replantear la relación que tenemos con nuestro entorno y con otros seres vivos y no vivos. A partir de esto podríamos mantener la vida en el planeta sin necesidad de intervenir en él, tomando la responsabilidad de nuestras acciones y su influencia en el mundo.

    La práctica sostenible implica un trabajo transversal para una equidad social y planetaria en armonía, sabiéndonos en relación constante de “retroalimentación”. La sostenibilidad nos impulsa a buscar vivir el respeto a los derechos humanos y al bienestar común.

    La sostenibilidad establece relaciones de respeto, responsabilidad y cuidado de la vida entre las diferentes especies que coexisten en el planeta, en una convivencia sana y buena que no permite ningún derroche. Si somos parte de un todo, es imposible sostenernos o mantenernos sin el entendimiento de los orígenes, los procesos, la función, las dificultades de cada quien. Con el entendimiento de nuestra parte más humana, de nuestro rol individual en el sistema complejo que es la Tierra, que se ve reflejado en la equidad y la empatía con otras formas de vida. Con el conocimiento profundo del espacio y tiempo en el que estamos y cómo se conecta con el pasado, el futuro y todos los seres, incluidas nosotras, que pertenecen a ello y cómo podemos ser lo mejor posible, un conocimiento del mejor estado de nosotras y de esta Tierra.

    A través de las narrativas para la sostenibilidad podemos acercarnos a un cambio de paradigma civilizatorio donde se sostiene toda la vida y no la explotación ni dominación de la naturaleza.

    ¿Qué entendemos por educación para la sostenibilidad?

    Leonardo Boff  propone que el aprender a cuidar es una urgencia en la educación en esta fase de la historia. Esto se desarrolla a través del cuidado-amoroso, cuidado-preocupación, cuidado-prevención y precaución.

    La educación para la sostenibilidad debe estar basada en estos preceptos y conectada con la vida. Desde un enfoque de unidad, holístico, nos hemos de reconocer como parte de un todo, del universo. Esto nos lleva a profundizar en el sentido del alma y visualizar una trascendencia que va más allá de lo físico.

    Sabemos que el ser humano es un ser social, natural y tenemos que hacer conciencia de nuestro ser complejo que interactúa en varios niveles. Es necesario darnos cuenta del papel que jugamos en el mundo y hacernos cargo, no desde la culpa sino desde la responsabilidad. Con este principio, crearemos comunidad involucrando un pensamiento ético y actuando también desde la sensibilidad y la responsabilidad. Acompañando y fortaleciendo las relaciones de cuidado en la búsqueda de la equidad, respeto por los derechos universales y bienestar común.

    ¿Para qué necesitamos una educación para la sostenibilidad?

    Mucho del daño que se ha causado no es intencional ni consciente, pero parte de cómo construimos nuestro sistema y cómo nos relacionamos. Necesitamos hacernos responsables de esas relaciones. Es indispensable un acto de sanación que nos ayude a sobrevivir en la incertidumbre y a encontrar herramientas con las que podamos cultivar la bondad, la solidaridad, el amor, la generosidad, y así hacer el bien hacia cualquier forma de vida.

    Pero ¿cuál es el lugar de la humanidad en el mundo y, en última instancia, el del mundo como tal? Hacernos estas preguntas nos ayudará a situar la esencia humana, sus ideas y sueños en un contexto holístico en el cual nos reconozcamos como parte del Universo mirando las otredades como parte nuestra.

    Por eso necesitamos la educación para la sostenibilidad. Necesitamos despertar la conciencia de que nuestra humanidad depende de la naturaleza y necesitamos repensar las bases de coexistencia entre las diferentes especies naturales. Esto será útil para tener una calidad de vida buena y llegar a la plenitud en un entorno natural, social, político, económico y espiritual.

    Sabemos que podemos reconectarnos con la naturaleza, podemos construir, sanar, promover una transformación social a favor de la paz, pero necesitamos transgredir y romper paradigmas y, sobre todo, caminar juntas en este proceso.

    ¿Hacia qué tierra vamos con la educación para la sostenibilidad?

    Buscamos una Tierra donde todos tengamos cabida, en ella, las prácticas holísticas también nos pueden ayudar a conectarnos con el entorno, con los otros y con la naturaleza mediante valores, el sentido de responsabilidad y ética. Así podremos convivir con equidad, empatía, amor y cuidado hacia uno mismo y hacia otras formas de vida. Como efecto de ello alcanzaremos la felicidad, pues no solo tenemos necesidades materiales sino también de conexión, cooperación, acompañamiento y solidaridad.

    En este mundo, queremos que se rescaten la experiencia y los saberes comunitarios, pues creemos que con la memoria histórica y el conocimiento universal podemos soñar otras realidades.

    Vamos hacia una Tierra fértil, donde las ideas se cuiden, donde se preserven y creen sistemas amigables y sanos para el bien común. Por eso, esta Tierra será un lugar seguro para las diferencias, y los seres tendrán unidad en los saberes, culturas, en la armonía con su entorno natural, social y político. El consumo responsable y la felicidad serán regulados por los límites de la Tierra y los ecosistemas.

    Conclusión: narrativas para la sostenibilidad

    Daniel Hernández, Educación para la Sosteniblidad

    Nos hemos dado cuenta de que con la educación para la sostenibilidad caminamos hacia un mundo con bienestar colectivo. La práctica educativa para la sostenibilidad nos acerca a tejer nuevos paradigmas en la Tierra. A partir de ellos podremos sentirnos en bienestar, paz, equidad, tranquilidad y reciprocidad con otros seres y nuestro entorno.

    Cuando tomamos las palabras de otras personas para construir narrativas comunes sentimos que vivimos prácticas interesantes y enriquecedoras. Siendo escucha y hablante, sentimos que nuestras palabras son pronunciadas por alguien más. Vivimos la empatía. Nos sentimos parte del todo. Como si nuestro pensamiento de duplicara en la voz ajena.

    Cuando pronunciamos las narrativas dichas por otras personas las hacemos también nuestras, nos hacemos parte de la unidad. La palabra tiene gran fuerza y en nosotras está la responsabilidad de cuidarla y no manipularla. Porque incluso usando las mismas palabras, creyendo que decimos lo mismo, podemos decir algo distinto. En la historia de la humanidad este ha sido un gran problema. Los discursos basados en narrativas colectivas no siempre han tenido buenas intenciones.

    ¿Quieres saber más sobre prácticas narrativas en la educación para la sostenibilidad? Inscríbete a nuestro Diplomado o Especialidad en Prácticas Narrativas en Contextos Educativos, o atrévete a conocer más sobre nuestra Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad. Todo en la Universidad del Medio Ambiente.

     

  • El poder de la voluntad en las OSC

    El poder de la voluntad en las OSC

    Cuando escuchamos la palabra “voluntario”, pensamos en una persona que tiene la disponibilidad de tiempo de destinar sus talentos a alguna actividad  de forma gratuita, pero el impacto de sus contribuciones va mucho más allá cuando colaboran con organizaciones que tienen un fin social o ambiental. Aquí es donde su voluntad puede adquirir más poder.

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  • Resignificar las culturas constructivas, la comunidad de diálogo II de “HÁBITAT Y GÉNERO. Mujeres construyendo un hábitat sostenible e inclusivo”

    Resignificar las culturas constructivas, la comunidad de diálogo II de “HÁBITAT Y GÉNERO. Mujeres construyendo un hábitat sostenible e inclusivo”

    Resignificar las culturas constructivas, el bloque temático 2 de “HÁBITAT Y GÉNERO. Mujeres construyendo un hábitat sostenible e inclusivo”, finalizó el pasado miércoles 27 de julio, con la comunidad de diálogo II. En este encuentro, un grupo mixto, conformado mayoritariamente por mujeres, reflexionó sobre los cambios de paradigmas y la ruptura de roles impuestos, que las mujeres realizan desde la resistencia y la revalorización de prácticas constructivas ancestrales.

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