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  • Regeneración para el cambio de mentalidad en nuestras ciudades

    Yo entendía los proyectos de regeneración socioambiental como propuestas situadas a un espacio físico, pero la regeneración también puede ser personal. Al comprender la regeneración como una posibilidad más allá de un sitio particular y concebirla como un movimiento dentro de uno mismo que nos lleva a querer regenerar la vida, comprendí cómo el proyecto que estoy desarrollando en la maestría de educación puede ser regenerativo. La propuesta que estamos trabajando quiere replantear cómo estamos habitando, desde dónde nos vinculamos, qué valores sostenemos y qué formas de vida promovemos o transformamos.

     

    La regeneración socioambiental la ligo con el concepto de innovación de Benjamín Berlanga (2014). Berlanga desarrolla que la innovación parte de tres lugares: el rechazo a las injusticias existentes, la imagen del deseo construida en comunidad, y el hacer colectivo y constante que se actualiza mientras se va haciendo. Un proyecto que busca la innovación, busca la regeneración socioambiental, pues no solo busca solucionar desde lo que ya existe, si no innovar desde lo que todavía no existe pero que juntos deseamos. Imagear en colectivo.

     

    En mi investigación, el desarrollo regenerativo desde el aspecto pedagógico lo he ligado a los principios de la pedagogía del sujeto. Si los principios de Mang y Haagard (2016) reconocen la importancia de que la regeneración surge de la esencia y acerque a la vocación de un sitio, la pedagogía del sujeto reconoce que el conocimiento surge del que aprende, aprende porque le es relevante y lo que aprende lo acerca a quien quiere ser. Esto me permitió ver que los procesos regenerativos pueden también centrarse en el aprendizaje como una transformación del ser.

     

    El taller desarrollado en este trabajo busca que quienes habitamos la ciudad reconozcamos cómo los sistemas políticos, económicos, sociales, ecológicos afectan nuestra cotidianidad. En este sentido Mang y Haagard  (2016) han sido base importante. Los patrones de anidamiento en el taller se pueden comprender cómo con quién y con qué nos vinculamos, cómo están conectados nuestros espacios. La casa, el barrio y la ciudad son espacios que pareciera que tienen límites geográficos claros pero en realidad, en nuestro habitar esos límites se desdibujan y cambian en medida de cómo nos sentimos, qué hacemos y con quién estamos. Nuestro habitar está inserto en múltiples escalas, comprender cómo está anidado no permite ver cómo nuestras decisiones cotidianas impactan y son impactadas por sistemas mayores.

    Imagen de Natalia Z
    Imagen de Natalia Z

    1. Posibilidades de un dormitorio desjerarquizado por José Manuel Pardo.

    Por ejemplo, a muchos nos es habitual que exista la “recámara principal”. Qué sentimientos genera que exista esta jerarquía de las recámaras, cómo nos hace relacionarnos en casa, cómo nos hace comportarnos, por qué se tiene esta jerarquía, para quién está dirigido esta distribución espacial, por qué se asume esta necesidad como norma, a quién beneficia que habitemos de esta manera, a quién deja afuera, cómo afecta al barrio que haya o no haya cierto tipo de grupos habitando espacios con recámaras jerarquizadas, cómo afecta a la ciudad.

     

    Las formas de organización social tienen una importancia ambiental, pues las relaciones sociales influyen en la transformación del medio. Si miramos los impactos ambientales del desarrollo moderno podemos ver las relaciones entre el deterioro del medio y las formas de organización productiva o política” (Ángel Maya, 1996, p.107).

     

    Los patrones de interacción nos pueden mostrar cómo nos relacionamos con los elementos geológicos, biológicos y humanos que nos rodean. Estos nos ayudan a observar cómo nos relacionamos con otros seres y elementos del lugar, revelándonos si nuestras prácticas fomentan la cooperación, el cuidado y la reciprocidad, o si reproducen dinámicas extractivas y fragmentadas. A partir de esto, por ejemplo, incluí en el taller momentos de investigación del entorno donde cada persona identifica qué elementos influyen en su experiencia del lugar, desde lo físico hasta lo simbólico. Estas observaciones también fomentan una escucha más atenta, que permite tomar decisiones más conscientes sobre cómo habitamos y cómo nos relacionamos.

     

    Por último los patrones de esencia nos pueden mostrar aquello que nos mueve, nuestras maneras únicas de habitar y nuestro rol en nuestro territorio. Hacer nuestras propias narrativas de nuestro lugar nos permite empezar a comprendernos dentro de él y entenderlo como una expresión viva de nuestras relaciones, valores y formas de conocer el mundo. Esto se tradujo en una actividad del programa donde cada persona escribe una narrativa sobre su día cotidiano, observando su rutina, lo que valora y le da sentido a su día, con quién interactúa y cómo se transporta. Este ejercicio permite que emerja una comprensión de lo cotidiano como espacio político, donde cada acción, trayecto y encuentro, puede perpetuar o transformar los sistemas en los que vivimos.

     

    La propuesta educativa busca trabajar en la primera linea de trabajo, uno mismo. Al poner al centro el reconocimiento de que nuestra cotidianidad tiene una relación simbiótica con los sistemas en los que estamos inmersos, se abre la posibilidad de que al replantear nuestro hábitos y nuestras relaciones, se pueden impactar las siguientes líneas de trabajo. Primero nuestras familias o grupos cercanos, tal vez después a nuestra comunidad y así a los sistemas mismos.

    Imagen de Natalia Z
    Imagen de Natalia Z

    2. Lineas de trabajo por Regenesis Group

     Para cambiarnos, la propuesta parte de cuestionar nuestros paradigmas. El habitus son nuestros estilos de vida consecuentes del entorno en el que vivimos. El habitus es la expresión de nuestros paradigmas y nuestros paradigmas son el reflejo de nuestra epistemología. A gran escala, esta experiencia formativa busca impactar sobre la epistemología colectiva a través de los hábitos cotidianos para así replicar habitus sostenidos en el valor por la diversidad.

     

    Regenerar la ciudad puede ser más que intervenir espacios públicos, puede ser cuestionar desde dónde vivimos y cómo nos relacionamos con nuestro entorno. Regenerar nuestras formas de habitar implica también regenerar cómo nos vinculamos,  aprendemos e imaginamos futuro. La regeneración en este caso es ética y simbólica. Esta mirada me permite pensar que otros proyectos futuros, aunque sean diferentes en tema o escala, también pueden integrar estas preguntas regenerativas.

     

    La experiencia educativa en torno a la vivienda cooperativa se relaciona con la regeneración al buscar que quienes habitamos la ciudad deseen regenerarse y así el proyecto podría regenerar lo espacios que habitamos. Aunque más allá de los espacios, el Taller de Vivienda Cooperativa y Rehabilitación Socioambiental busca regenerar la forma en la que pensamos, sentimos y actuamos. La regeneración no solo ocurre afuera, sino también dentro de nosotros.

     

    Escrito por Natalia Zenteno Ortega estudiante de la maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad. 

     

    Biliografía:

    • Berlanga, Benjamín. (2014) La innovación social como posibilidades de deshacer y rehacer el mundo y a nosotros mismo. Puebla: Cesder.
    • Mang, P. Haggard, B. (2016). Regenerative Development and Design: A Framework for Evolving Sustainability. John Wiley & Sons.
    • Maya, A. (1996). El reto de la vida. Ecosistema y cultura, una introducción al estudio del medio ambiente (2ª ed.) augustoangelmaya.com Bogotá 2013.
    • Sánchez de Madariaga, Isabel. Novella, Inés (2021) Proyectar los espacios de la vida cotidiana. Val

     

    Las opiniones expresadas en este artículo son de  exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del  Medio Ambiente.

  • Los claroscuros de la transición energética en México

    Los claroscuros de la transición energética en México

    La transición energética se ha posicionado globalmente como la estrategia central para combatir el cambio climático y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En México, el entusiasmo por la energía renovable, particularmente la solar y eólica, ha crecido. Sin embargo, una mirada crítica nos obliga a preguntarnos:

    ¿estamos realmente abordando los desafíos que este cambio conlleva o estamos creando nuevos problemas?

    En este blog desde la opinión de la autora, no se pretende desestimar la urgencia de la descarbonización, sino proponer un enfoque más honesto y equilibrado que garantice una verdadera incidencia social y ambiental.

    Energía – Desarrollo Sostenible

    Una postura ética en la transición energética

    La ética de la transición energética no es tan simple como reemplazar lo “sucio” por lo “limpio”. Si bien la reducción de emisiones es un objetivo loable, una postura crítica nos exige considerar los costos ocultos.

    Por ejemplo, la rápida expansión de proyectos de energía renovable puede ignorar las realidades de las comunidades locales, es decir, la construcción de grandes parques solares o eólicos a menudo requiere la adquisición de vastas extensiones de tierra, lo que puede resultar en el desplazamiento de comunidades rurales o la afectación de ecosistemas locales (Villavicencio y Millán, 2020).

    Desde una perspectiva objetiva, la ética de la transición debe sopesar los beneficios globales de mitigar el cambio climático contra los perjuicios locales de un desarrollo impuesto. ¿Es éticamente justificable que una comunidad pierda sus tierras agrícolas para que una ciudad distante pueda encender sus luces con energía “limpia”? Una postura crítica argumenta que el fin no justifica los medios si estos generan nuevas injusticias sociales.

    Los desafíos socioeconómicos del cambio de paradigma

    La transición no solo es tecnológica; es un proceso social, técnico y económico complejo que puede profundizar las desigualdades. En México, el desarrollo de infraestructura renovable presenta un alto riesgo de centralizar la riqueza y el poder en grandes corporaciones, dejando a los pequeños productores y a las comunidades locales fuera de la ecuación (IMCO, 2021).

    Además, la dependencia de la tecnología importada y la volatilidad del mercado pueden hacer que los costos de la transición sean impredecibles. Esto podría trasladarse a los consumidores finales, afectando de manera desproporcionada a los hogares de bajos ingresos.

    Una transición verdaderamente justa y sostenible debería abordar la eficiencia energética, la capacitación laboral para los nuevos empleos verdes y la creación de modelos de energía descentralizada que empoderen a las comunidades.

     

    Créditos de imagen: Olaf Álvarez

    Un equilibrio pragmático para una incidencia real

    A pesar de estas críticas, no podemos ignorar los compromisos internacionales y los ODS. El objetivo no es detener la transición, sino redirigirla para que sea más equitativa y efectiva. Para garantizar una verdadera incidencia en México, la política pública debe buscar un equilibrio pragmático.

    1. Enfoque Holístico: La transición debe integrarse en una visión de desarrollo que considere la seguridad alimentaria, el uso de la tierra y la equidad social, no solo los megavatios generados (Villarreal y Tornel, 2017).
    2. Participación y Gobernanza: Las comunidades afectadas deben ser socios en el diseño y la implementación de los proyectos. La transparencia y la rendición de cuentas son fundamentales para evitar conflictos y garantizar que los beneficios se distribuyan equitativamente (IMCO, 2021).
    3. Innovación Local: Es necesario invertir en soluciones adaptadas al contexto local (la energía donde se produce se consume), como los sistemas fotovoltaicos interconectados a la red de CFE para hogares y empresas, lo que reduce la dependencia de proyectos a gran escala y fomenta la autosuficiencia.
    4. Seguimiento y monitoreo: Las soluciones enfocadas en sistemas fotovoltaicos interconectados a la red, deberían contar con un equipo de monitoreo remoto viable, que permita cuantificar los KWh generados, estado de mantenimiento del sistema, y el impacto ambiental asociado como incentivo. Al mismo tiempo los instaladores fotovoltaicos deberían mantener el compromiso de seguimiento y fidelidad al cliente para mantener el sistema en operación óptima.

    Créditos de imagen: sistema de monitoreo de un SF instalado con equipos Enphase

    Conclusión

    En conclusión, como menciona Villareal y Tornel, (2017; p. 1), “la transición energética es el proceso que transforma un sistema energético centralizado dependiente de combustibles fósiles, en un sistema descentralizado ambientalmente más sustentable bajo en carbono y socialmente incluyente”.

    Particularmente en el Estado de México encontramos una oportunidad inmensa, pero también una que requiere un análisis riguroso y una postura ética que no tema confrontar las contradicciones debidas a diversidades culturales, sociodemográficas y económicas.

    Solo al abordar de manera transparente los desafíos sociales, económicos y ambientales, podremos construir un futuro energético que no solo sea sostenible, sino también justo para todos los mexiquenses. En este sentido el marco legal presente y futuro debería considerar la serie de inequidades y diversidades debidas a variabilidad cultural, económica y orografía mexiquense.

     

    Escrito por Karmina Isabel Álvarez Velázquez, estudiante de la Maestría en Derecho Ambiental y Política Pública de la Universidad del Medio Ambiente.

    Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente

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    Maestría con validez oficial. RVOE: 205200000/556/2011

    UMA MDAPP 2022

    Referencias

    Ocampo, O. (2021). Democratizar la política energética en México Ciudadanos y consumidores ante la transición energética. Pluralidad y Consenso11(48), 76-81 (IMCO). Recuperado de Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO)…. – Google Académico

    Villarreal, J., & Tornel, C. (2017). La Transición Energética en México: retos y oportunidades para una política ambientalmente sustentable y socialmente inclusiva. Friedrich-Ebert-Stiftung en México, Recuperado de La Transición Energética en México: retos y … – Google Académico

    H Villavicencio, D., & Millán, J. C. (2020). La transición energética en México: disyuntivas, tensiones y avances en la ejecución del proyecto nacional. Caravelle. Cahiers du monde hispanique et luso-brésilien, (115), 101-118. Recuperado de Villavicencio, D., & Millán, J. (2020). La transición… – Google Académico

  • Hacia el rumbo bioclimático: El habitar en su dimensión espacial

    Hacia el rumbo bioclimático: El habitar en su dimensión espacial

    El concepto de habitar ha sido estudiado en diversas disciplinas, no sólo en la arquitectura y por ello puede abordarse desde distintas dimensiones: la espacial, la sensorial, la emocional, la social, la cultural, la espiritual, la ambiental.

    Solís, M. (2015)

    Para este primer artículo, me interesa iniciar con su dimensión más básica, la espacial, con la finalidad de reflexionar acerca de la trascendencia que puede tener el diseño bioclimático teniendo como base la propia existencia humana.

    Estas reflexiones surgen al concluir el primer trimestre de la Especialidad en Arquitectura Bioclimática de la UMA, en donde nos enfocamos en conocer los factores que intervienen en el confort del ser humano, la importancia del entendimiento del entorno natural, de sus variables climatológicas y de las condicionantes propias del individuo que influyen en él.

    Entendiendo el habitar

    De ser posible, procura despejar tu mente, busca un sitio agradable preferentemente con vista al exterior, levanta tu cabeza, mira hacia el cielo por un par de segundos y plantéate la siguiente pregunta: ¿Qué es el habitar?

    Seguramente en la respuesta se esbozan conceptos como vivir, residir, asentarse, o quizás algunos relacionados a la propiedad y a la colectividad. Con el objetivo de plantear una definición propia del concepto de habitar, más que una revisión etimológica, me parece interesante realizar el ejercicio que solemos hacer cuando desconocemos el significado de una palabra.

    En la edición 23ª del Diccionario de la lengua española (2014), habitar es un verbo transitivo que proviene del latín habitāre que significa “Vivir, morar”; morar a su vez se define como “Habitar o residir habitualmente en un lugar”, con esta última podríamos identificar tres palabras clave: existir – tiempo – espacio.

    El significado de vivir, se entiende como “acomodarse a las circunstancias y aprovecharlas para lograr sus propias conveniencias” (Real Academia Española, 2014, definición 8). La definición de existir, es “tener vida, estar…” (definición 2 y 3). Podemos decir entonces que existimos cuando estamos vivos y, vivimos cuando estamos presentes. Uno de los sinónimos de existir, es subsistir, que bajo este mismo esquema, significa “Mantener con vida, seguir viviendo” (definición 2).

    En mi hipótesis inicial, con este enfoque espacial, habitar es una acción, una necesidad que consiste en ocupar con nuestro cuerpo un espacio específico que brinde las condiciones para mantenernos con vida. Desde este enfoque, resulta interesante pensar cómo sería existir sin habitar.

    El habitar en su dimensión espacial – Elaboración propia
    Habitar para sobrevivir

    Haciendo un breve traslado a la época prehispánica, al ser nómada, el ser humano aprendió a sobrevivir en refugios naturales de manera temporal. Por ejemplo, las cavernas brindaron protección del clima y de otros animales, resguardo y almacén de utensilios, herramientas y alimento, un sitio en donde descansar.

    Desplazados por las condiciones climáticas, la escasez de alimento y el crecimiento de los grupos, la necesidad de permanecer en un sitio por más tiempo, nos llevó a establecernos en un entorno que ofreciera las mejores condiciones, convirtiéndonos en sedentarios.

    Nuestra conciencia e instinto de supervivencia, nos llevaron a observar, aprender y crear con nuestras propias manos lo necesario para sobrevivir… a construir, a cultivar. Todo a partir de nuestro entorno y proveniente de él, de la naturaleza de la Tierra. Además, aprendimos que los recursos son finitos, que el coexistir con otros y con el entorno es lo que nos permitiría seguir con vida.

    Habitar a escala

    Ahora, me gustaría auxiliarme del cortometraje Powers of Ten de Charles y Ray Eames de 1977 para ilustrar la siguiente reflexión:

    https://www.youtube.com/watch?v=0fKBhvDjuy0

    https://www.youtube.com/watch?v=0fKBhvDjuy0 “Powers of Ten (1977). A film dealing with the relative size of things in the universe and the effect of adding another zero.” Made by the office of Charles and Ray Eames for IBM.

    Partiendo de la escena de un picnic en un parque de Chicago, se muestra cómo al aumentar la distancia de la cámara en potencias de 10 cada 10 segundos, el cuadro se va ampliando hasta llegar a la imagen del universo observable en donde sólo hay polvo y vacío. Después, nos llevan de regreso al picnic y a partir del encuadre de la mano del hombre acostado en el parque, se va reduciendo la distancia bajo la misma métrica, hasta llevarnos a la estructura del átomo.

    Los Eames nos muestran la dimensión de nuestro existir en el universo en cuanto a superficie, pero al trasladarse en altura, nos llevan a repensar la significancia del lugar que ocupamos en él. Como humanos, nuestro cuerpo es diminuto, y a su vez, nuestro cuerpo es también un universo.

    ¿Qué pasaría si desde el primer encuadre intentamos identificar las cosas que lo componen? ¿Y si analizamos sus particularidades y la relación de unas cosas con otras? ¿Cómo te imaginas que se relacionan en el siguiente encuadre aumentado o reducido?

    Rumbo a la arquitectura bioclimática

    Nuestra profesión como arquitectos nos lleva a trabajar a distintas escalas, tanto en el análisis, en la planeación y hasta en la representación. Lo edificado como producto de nuestra labor, existirá en la escala 1 a 1, pisos, muros y techos afectados por las condiciones de su entorno y afectando a ese mismo entorno desde su concepción hasta su fin de vida útil.

    Debemos repensar cómo a través del diseño, lo construido funciona hacia el interior para quienes lo habitan en las condiciones específicas del sitio. Hay que ampliar y reducir la escala del emplazamiento entendiendo cómo cada decisión de diseño en espacio y tiempo aporta para mantener la vida.

    Aunque actualmente contamos con herramientas tecnológicas que nos permiten visualizar posibles escenarios y analizar su comportamiento, el conocimiento ancestral con un entendimiento profundo puede trascender como la base del entendimiento de nuestro entorno, como bien se menciona en el artículo de “Diseño bioclimático: transitar del sentido común a la ciencia” en https://base.umamexico.com.mx/wp69/diseno-bioclimatico-mas-alla-de-la-arquitectura-del-sentido-comun/.

    Aunque seguramente encontraremos otras formas de habitar, tenemos que cohabitar en la Tierra y a pesar de las variables que puedan intervenir en cada proyecto, ¿la base no debería de ser la relación de nuestra propia existencia con el entorno que habitamos? ¿no es la relación con nuestro planeta? ¿no sería entonces la arquitectura bioclimática la base del diseño para el habitar? 

     

    Bibliografía:

    Real Academia Española. (2014). Habitar. En Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. Recuperado en 14 de julio de 2025, de https://dle.rae.es/habitar?m=form

    Real Academia Española. (2014). Morar. En Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. Recuperado en 14 de julio de 2025, de https://dle.rae.es/morar?m=form

    Real Academia Española. (2014). Vivir. En Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. Recuperado en 14 de julio de 2025, de https://dle.rae.es/vivir?m=form

    Real Academia Española. (2014). Existir. En Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. Recuperado en 14 de julio de 2025, de https://dle.rae.es/existir?m=form

    Real Academia Española. (2014). Subsistir. En Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. Recuperado en 14 de julio de 2025, de https://dle.rae.es/subsistir

    Eames Office. (26 de agosto de 2010). Powers of Ten™(1977) [Archivo de video]. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=0fKBhvDjuy0

    Escrito por Sofía Caballero (estudiante de la Especialidad en Arquitectura Bioclimática)

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Dependencia de maíz importado en México

    Dependencia de maíz importado en México

    La dependencia del maíz importado en México ha aumentado significativamente en los últimos años, de acuerdo con el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA). En 2024, el maíz amarillo importado es el que representó la mayor dependencia con 24 millones de toneladas. Mientras tanto, el maíz blanco se ubicaba en 200 mil toneladas en este mismo periodo. Sin embargo, para 2025 en el periodo de enero a mayo, la importación de maíz blanco creció un 163,8 % (430 mil toneladas). 

    El Panorama Agroalimentario Maíz 2025 del Fideicomisos Instituidos en Relación a la Agricultura, la dependencia del maíz importado amarillo se prevé que este año rebase la cantidad de 2024 llegando a 25 millones de toneladas (posicionando a México como el primer importador de maíz en el mundo).

    Año 2025 incremento de la dependencia de maíz blanco importado en México

    La soberanía alimentaria en maíz blanco que existía en México hasta 2024 era auspiciada por el estado de Sinaloa, que registraba la mayor producción de maíz. Estos pasaron de producir 6,4 millones de toneladas en 2022 a 2 millones de toneladas en 2024. De acuerdo con estos datos, en 2025 se proyecta cultivar solo el 45% de lo que se requiere (GCMA, 2025). Esto obliga al sector de consumo de maíz blanco a satisfacer la demanda a través del incremento de la dependencia de maíz importado. Principalmente, de EUA, lo cual implica un maíz de menor calidad, tal vez transgénico y con exceso de agroquímicos.

    Producir maíz en México es un reto. Los precios están muy bajos y los insumos muy caros. Existe una sequía en la mayor parte del territorio nacional. Además, hay erosión de suelos y los programas sociales son insuficientes. La capacitación técnica está mal ejecutada, etc. Todo lo anterior nos da como resultado tener una producción promedio en zonas rurales e indígenas de 2 toneladas por hectárea, muy por debajo de los promedios nacionales. Estas son de 11 toneladas por hectárea como las de Sinaloa, que dejará de producir la mayor parte de maíz blanco por el bajo precio del maíz (Servicio de Información agroalimentaria y Pesquera). Con todos estos elementos en contra, México se colocaría como el principal importador de maíz en el mundo.

    Posibles soluciones a la dependencia de maíz importado en México.

    El panorama resulta desolador, con pocas oportunidades para los campesinos y agricultores mexicanos que ven incrementar la dependencia del maíz importado año tras año. Sin embargo, es necesario abordar los problemas desde el fondo. El gobierno, en coordinación con el sector privado y educativo, debe atender las peticiones del campesinado mexicano. Actualmente, seguimos viviendo años de exclusión y resistencia. Somos los responsables de conservar 52 razas de maíz nativo, que son adaptadas a sus lugares de origen. Tienen mejor calidad que el importado y además tienen el potencial de devolver la soberanía alimentaria del maíz de consumo humano. Igualmente, fortalecerían la cadena productiva.

    El campesinado mexicano cuenta con la mayoría de los requisitos para producir el maíz que estamos importando. Complementando a este sector con inversión e infraestructura para mejorar las cadenas de valor, podemos tener un campo fuerte produciendo maíz y granos necesarios. Esto permitiría detener la erosión social, ambiental y económica. También se podría fomentar la readaptación de las técnicas ancestrales de producción, ya que estas, como fueron concebidas, son actividades de regeneración. Así, es lo que el sector busca.

    Negocios que buscan disminuir la dependencia de maíz importado en México.

    La creciente dependencia de maíz importado en México ha motivado a crear y fortalecer las empresas, proyectos y campesinos que miran a un futuro prometedor para el sector agrícola. Empresas como TAMOA, que promueve un sistema alimentario transparente, justo, diverso y delicioso, son una de las opciones para fortalecer este sector en el campesinado mexicano. Ofrecen oportunidades de comercializar los granos a mejor precio, fortaleciendo la comunidad y la actividad productiva. Otra de ellas es Tierra de Monte, que apuesta a una agricultura libre que regenere ecosistemas. Y también está la empresa Biofábrica Siglo XXI, que busca cambiar la agricultura por una más ecológica, sostenible y rentable. Estos tres proyectos nos muestran que es posible poder aspirar a un entorno agrícola con enfoque regenerativo. Otro de ellos se da en instituciones educativas como la Universidad del Medio Ambiente, con la Maestría en Administración de Empresas Socioambientales donde se busca integrar la sostenibilidad como guía estratégica para negocios y organizaciones. Este tipo de proyectos participativos nos ofrecen rutas para construir negocios que ayuden a eliminar la dependencia de maíz importado en México. Además, mejorarían las condiciones socioeconómicas y ambientales de las comunidades. 

    Si quieres conocer más acerca del plan de la UMA, el plan de estudios y la comunidad educativa, da clic en la imagen.

    REFERENCIAS

    Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (2025) Panorama agroalimentario Maíz 2025

    Villa, E. (2025, 7 de enero). La razón: Producción de maíz, en un momento crítico; bajó este 2024 y no ven mejora en 2025. GCMA; Grupo Consultor de Mercados Agrícolas. https://gcma.com.mx/la-razon-produccion-de-maiz-en-momento-critico-bajo-este-2024-y-no-ven-mejora-en-2025/

    Sistema de Información Agrícola y Pesquera (2025) Panorama Agrícola. (s/f). Gob.mx. Recuperado el 2 de septiembre de 2025, de https://dj.senasica.gob.mx/Contenido/tableros/SIAS/EstadisticaTransversal/PA/index.html

    FIRMA

    Escrito por Iván de Jesús Mendoza (egresado de la Maestría en Administración de Empresas Socioambientales, generación 2023), Campesino y Presea del Estado de México al Mérito Agrícola 2023.

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe y no reflejan la postura de la Universidad del Medio Ambiente.

     

  • Colombia y la Opinión Consultiva OC-32/25: un llamado a defender la vida frente a la crisis climática

    La defensa del clima y del territorio se ha convertido en uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo. Lo que antes parecía un problema lejano, casi abstracto, hoy se siente en los ríos que se desbordan, en los campos que se secan y en la vida de quienes habitan el país. Esta crisis no conoce fronteras, ni respeta sistemas jurídicos; atraviesa vidas enteras.

    En distintos rincones del mundo, personas y comunidades han llevado la lucha climática hasta las más altas instancias judiciales, obteniendo fallos históricos. Pero también existen resistencias territoriales que no cuentan con acompañamiento legal, pero luchan con la misma fuerza y dignidad. En medio de ambos caminos, emerge la Opinión Consultiva OC-32/25 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, un instrumento que no solo orienta a los Estados en su deber de proteger la vida y el ambiente, sino que puede convertirse en una herramienta viva para la acción comunitaria, con o sin tribunales de por medio.

    Foto tomada de: Global Voice
    Foto tomada de: Global Voice

    El 29 de mayo de 2025, la Corte Interamericana hizo historia con esta Opinión Consultiva, solicitada por Colombia y Chile. No es un documento frío ni un mero trámite internacional: es un grito jurídico y ético que afirma, con claridad, que la crisis climática es también una crisis de derechos humanos, y que la inacción frente a ella es una forma de violarlos.

    Colombia no fue espectadora. Junto a Chile, pidió a la Corte que respondiera: ¿qué deben hacer los Estados para proteger a sus pueblos y territorios de esta amenaza que avanza? La respuesta llegó contundente: actuar con urgencia, con justicia y con responsabilidad compartida.

    Mandatos concretos para proteger la vida y la tierra

    Foto tomada del artículo: AntiCOP 2024: Un llamado global desde Oaxaca para la defensa de la tierra, el agua y la justicia climática
    Foto tomada del artículo: AntiCOP 2024: Un llamado global desde Oaxaca para la defensa de la tierra, el agua y la justicia climática

    La Opinión Consultiva no se queda en conceptos generales; establece pasos claros: reducir emisiones de gases de efecto invernadero, proteger la naturaleza como sujeto de derechos, garantizar agua, alimentos, salud y vivienda, escuchar y proteger a las comunidades, y salvaguardar a quienes defienden la tierra y el agua.

    En la realidad colombiana, estos mandatos son palpables:

    • Las familias de La Mojana, que ven año tras año cómo las inundaciones arrasan sus cultivos y hogares.
    • Las comunidades wayuu, que caminan kilómetros bajo el sol para conseguir agua en medio de la sequía y la desnutrición infantil.
    • Los campesinos del Cauca y Nariño, afectados por un clima impredecible que destruye cosechas enteras.
    • Los pueblos indígenas amazónicos, que resisten la deforestación mientras sienten el calor crecer y la selva arder.
    • Las y los defensores ambientales, en Cali, el Caquetá, Chocó y Magdalena Medio, amenazados por alzar la voz contra proyectos que ponen en riesgo la vida.

    La Corte ordena lo que Colombia necesita:

    • Respetar y garantizar derechos humanos frente a los impactos climáticos.
    • Prevenir daños irreversibles, actuando con la mejor ciencia disponible y con diligencia reforzada.
    • Asegurar participación real de las comunidades en decisiones sobre el clima, no como oyentes, sino como protagonistas.
    • Proteger de manera diferenciada a niñas, niños, pueblos indígenas, afrodescendientes, campesinos, mujeres y personas vulnerables.
    • Cooperar internacionalmente, no solo con palabras, sino con financiamiento, tecnología y apoyo para adaptación.

    En la práctica, esto significa que el derecho al agua del pueblo wayuu no puede depender de medidas incumplidas; que la Amazonía no puede arder mientras se discuten presupuestos; que el derecho a la alimentación debe garantizar políticas que apoyen a agricultores a adaptarse; y que ningún líder ambiental debería temer por su vida al defender su territorio.

    La OC-32/25 es, entonces, mucho más que una interpretación legal: es una herramienta de esperanza y exigencia, un respaldo para fortalecer leyes y planes climáticos, exigir responsabilidades internacionales, dar voz y poder a las comunidades, y proteger a quienes protegen la tierra.

    Tres historias judiciales que inspiran

    Foto tomada de: EFEverde
    Foto tomada de: EFEverde

    A nivel global, la lucha climática ha tomado la vía judicial con resultados emblemáticos:

    1. Urgenda Foundation vs. Países Bajos
      La Corte Suprema neerlandesa ordenó al Estado reducir al menos un 25% sus emisiones de gases efecto invernadero para 2020, marcando un precedente mundial: los tribunales pueden exigir metas climáticas vinculantes basadas en derechos humanos.
    2. Los jóvenes portugueses ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos
      Seis jóvenes demandaron a 33 Estados europeos por inacción climática. Aunque la demanda fue declarada inadmisible por no agotar recursos internos, envió un mensaje claro: las nuevas generaciones no aceptan heredar un planeta herido sin luchar por él.
    3. La queja de Greta Thunberg y otros 15 niños ante la ONU
      En 2019, niños de 12 países denunciaron a Argentina, Brasil, Francia, Alemania y Turquía por inacción climática. Aunque la queja fue declarada inadmisible por cuestiones procesales, colocó a la infancia en el centro de la narrativa climática, reafirmando su derecho a un futuro vivible.

    Estos casos muestran que la justicia climática es posible, que los derechos humanos son el eje de la lucha ambiental, y que los tratados internacionales son puentes entre la justicia local y global.

    Justicia ambiental más allá de los tribunales

    Foto tomada de: Portal ambiental
    Foto tomada de: Portal ambiental

    Pero la historia no termina en los tribunales. Existen luchas silenciosas, donde las comunidades defienden su territorio sin abogados ni visibilidad mediática: mujeres que custodian ríos, pescadores que protegen manglares, comunidades indígenas frente a retroexcavadoras.

    Aquí, la OC-32/25 se convierte en brújula: un marco jurídico y ético que legitima la resistencia, fortalece la voz comunitaria y recuerda al Estado que proteger la vida y el ambiente es una obligación ineludible.

    Defender el territorio, con o sin abogados, es un acto de amor radical por la vida. La Opinión Consultiva OC-32/25 puede orientar ese amor hacia exigencias concretas, articulación de luchas y construcción de un futuro donde justicia y naturaleza sean un solo camino.

     

    Escrito por Lina Marcela Enriquez Barbosa, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad de 4o semestre. 

     

    Referencias bibliográficas

    Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2025). Opinión Consultiva OC-32/25. Emergencia climática y derechos humanos. San José, Costa Rica. https://www.corteidh.or.cr/docs/opiniones/seriea_32_esp.pdf 

    Centro de Estudios Constitucionales de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. (2023, 17 de enero). El cambio climático ante la Corte Suprema de los Países Bajos: El caso Urgenda Foundation v. State of the Netherlands. SCJN. https://www.sitios.scjn.gob.mx/cec/blog-cec/el-cambio-climatico-ante-la-corte-suprema-de-los-paises-bajos-el-caso-urgenda-foundation-v

    Tribunal Europeo de Derechos Humanos. (2020). Carvalho y otros c. Portugal y otros. Expediente núm. 39371/20. 

    Comité de los Derechos del Niño. (2021). Sacchi et al. v. Argentina, Brazil, France, Germany, and Turkey. Comunicación núm. 104/2019. 

     

    Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente

  • Corredor Biocultural: un acuerdo histórico para la protección de la Biodiversidad de la Gran Selva Maya

    Corredor Biocultural: un acuerdo histórico para la protección de la Biodiversidad de la Gran Selva Maya

    Una alianza trinacional sin precedentes

    El pasado 15 de agosto de 2025, los gobiernos de México, Guatemala y Belice firmaron en Calakmul, Campeche, la Declaración de Calakmul, mediante la cual se creó el Corredor Biocultural de la Gran Selva Maya. Este acuerdo busca proteger y preservar más de 5.7 millones de hectáreas del bosque tropical más extenso de Mesoamérica, considerado la segunda selva tropical más grande del continente después de la Amazonía (Gobierno de México, 2025).

    El acto reunió por primera vez a los tres jefes de Estado: Claudia Sheinbaum, presidenta de México; Bernardo Arévalo, presidente de Guatemala; y Johnny Briceño, primer ministro de Belice. Con este gesto, los tres países refrendaron su voluntad de cooperar en materia de conservación ambiental, desarrollo sostenible y bienestar de las comunidades que habitan en la región.

    La importancia del acuerdo no radica solo en su dimensión territorial, sino también en su significado cultural. La Gran Selva Maya fue hogar de civilizaciones milenarias y hoy continúa siendo refugio de pueblos mayas y afrodescendientes, herederos de una cosmovisión que coloca a la naturaleza en el centro de la vida comunitaria.

    Contexto global y relevancia

    En un escenario marcado por la crisis climática y la pérdida acelerada de biodiversidad, el acuerdo representa un ejemplo mundial de cooperación internacional. Los mandatarios subrayaron que este pacto va más allá de las fronteras políticas y responde a la necesidad de preservar uno de los últimos pulmones verdes del planeta.

    El acuerdo se inscribe dentro de los compromisos globales en materia ambiental, como el Convenio sobre la Diversidad Biológica de la ONU y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular el ODS 15: Vida de ecosistemas terrestres. En este sentido, la alianza trilateral se posiciona como una contribución significativa a los esfuerzos colectivos de conservación.

    Además, México anunció la segunda fase del programa Sembrando Vida en Guatemala y Belice, con el objetivo de regenerar suelos degradados, restaurar la cobertura forestal y fomentar la autosuficiencia alimentaria. Esta medida complementa la creación del corredor y demuestra que la biodiversidad está estrechamente vinculada al bienestar social.

    Zona de implementación. Foto: Secretaría de Relaciones Exteriores de México

    La biodiversidad en riesgo

    La Gran Selva Maya alberga alrededor de 7 mil especies de flora y fauna, de las cuales 200 están en alguna categoría de riesgo, 50 son consideradas prioritarias y 250 son endémicas de México (Gobierno de México, 2025). Entre sus habitantes destacan especies emblemáticas como el jaguar, el tapir, el mono araña y el quetzal, cuya conservación depende de la continuidad ecológica que este corredor garantiza.

    Asimismo, la región contiene ecosistemas únicos como selvas tropicales bajas, medianas y altas, manglares y petenes, que desempeñan funciones clave en la regulación del ciclo hídrico y en la captura de carbono. En un mundo que enfrenta temperaturas cada vez más extremas, estas áreas naturales son aliadas indispensables en la mitigación del cambio climático.

    El acuerdo reconoce que sin la participación de las comunidades locales no será posible frenar amenazas como la tala ilegal, los incendios forestales o la expansión de la frontera agrícola. Por ello, se estableció un Consejo trinacional de Áreas Protegidas que coordinará acciones junto a organizaciones ambientales, académicas, sector privado y sociedad civil.

    Patrimonio cultural y natural

    La dimensión cultural de la Gran Selva Maya refuerza el carácter integral del acuerdo. Esta región no solo es biodiversidad, sino también historia viva. Sitios arqueológicos como Calakmul en México, Tikal en Guatemala o El Caracol en Belice son testimonio de la grandeza de los pueblos mayas.

    El reconocimiento del papel de las comunidades indígenas y afrodescendientes como guardianes de la naturaleza representa un paso significativo hacia un modelo de conservación con justicia social. Este enfoque biocultural coloca en el centro la relación indisoluble entre identidad, territorio y biodiversidad.

    La declaratoria también instituye el 15 de agosto como Día de la Gran Selva Maya, así como un reconocimiento al “Mérito a la Conservación”, con el propósito de visibilizar y agradecer a quienes dedican su vida a proteger estos ecosistemas.

    Impactos esperados

    El impacto ambiental del corredor será múltiple. En primer lugar, asegura la conectividad ecológica de más de 50 áreas naturales protegidas de los tres países, lo que facilitará la movilidad de especies y reducirá la fragmentación del hábitat.

    En segundo lugar, fortalecerá la capacidad de enfrentar amenazas compartidas como el tráfico de especies y la deforestación, al crear un marco de cooperación trinacional. Y, en tercer lugar, fomentará prácticas de turismo regenerativo y desarrollo rural sostenible, que permitirán a las comunidades obtener beneficios económicos sin comprometer la biodiversidad.

    En palabras de Claudia Sheinbaum, el acuerdo es “histórico y hermoso”, porque convierte coincidencias geográficas y culturales en una alianza sólida para el futuro (Gobierno de México, 2025). Así, la Gran Selva Maya se consolida como un símbolo de cooperación regional y un referente de cómo el patrimonio natural y cultural pueden integrarse en una visión compartida de sostenibilidad.

    Conclusión

    El Corredor Biocultural de la Gran Selva Maya es más que un acuerdo ambiental: es una apuesta por el futuro. Sus 5.7 millones de hectáreas representan un santuario de biodiversidad, un reservorio de cultura y una esperanza para millones de personas que dependen de su equilibrio.

    En un momento donde la degradación ambiental amenaza la vida en el planeta, este pacto trinacional se convierte en un recordatorio de que la cooperación y la visión de largo plazo son posibles. La palabra clave de este esfuerzo es clara: biodiversidad, pues protegerla significa defender la vida misma.

    Escrito por Rubén Cors, estudiante de la Maestría en Derecho Ambiental y Políticas Públicas, generación 2025.

    Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente

     

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    Referencias

     

     

     

  • ¿Poner la basura… en su lugar?

    ¿Poner la basura… en su lugar?

    Al final de un proyecto exitoso, los jefes agradecieron el esfuerzo del equipo y la líder del proyecto repartió pastel para todos. El pastel fue “patrocinado” por los jefes. Todo eran risas, hasta que noté algo: al terminar su pastel, uno de los jefes dejó su plato desechable sobre la mesa. Le dijo a su asistente “ahí te lo dejo” y regresó a su oficina. Ni siquiera incluyó un “por favor” en la frase. Simplemente dejó el plato desechable ahí, poniendo en claro que ahora era el problema de su asistente.

    Ramírez, N. (2025, 9 mayo). Pastel en la oficina.

    Como si la obligación de una asistente ejecutiva fuera encargarse de la basura que genera su jefe. Tal vez se sintió con ese derecho por ser jefe, por ser hombre, porque tenía mucha prisa o simplemente… porque al ser un jefe “tan importante”, no puede dedicar su valioso tiempo a buscar un bote de basura y prefiere que lo haga “alguien más”.

    No pude ocultar mi inconformidad y mi mirada se cruzó con su asistente. Ambas, indignadas y molestas, entendimos perfectamente el sentimiento de la otra, pero no reclamamos nada. Hay personas que no escuchan y, como dicen, hay madera que no agarra el barniz¿Alguna vez te has comportado como ese jefe? ¿A quién le dejas el trabajo de limpiar lo que tú ensucias? ¿A quién le das tu basura (física y emocional) para que “se encarguen de ella”? ¿A dónde va a parar esa basura y de quién es responsabilidad ahora?

    Escrito por Belén Ramírez, estudiante de la Maestría en  Proyectos Socioambientales de 2° semestre. 

    Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente

  • La urgente necesidad de redefinir la “sustentabilidad”

    El Reporte ‘Panorama de Recursos Globales, 2024’, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente de la ONU (UNEP), comienza asegurando de manera alarmante que estamos transitando una triple crisis planetaria que incluye tres fenómenos interrelacionados: cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación (UNEP, 2024 pg. 4).

    Tomado de la página web de la UNEP
    Tomado de la página web de la UNEP

    A lo largo del documento vemos una y otra vez que a pesar de utilizar términos como ‘pensamiento sistémico’, ‘enfoque interseccional’ y ‘acción participativa’, los esfuerzos globales en cuanto a desarrollo sustentable, en línea con la tradición histórica desde el informe Brundtland de 1987 hasta los ODSs de la ONU del 2015, siguen promoviendo una visión fragmentada, insuficiente y superficial de la sustentabilidad.

    El primer aprendizaje clave que se incluye en el reporte es que ‘el incremento de recursos naturales es el principal motor de la crisis planetaria’ (UNEP, 2024, pg. XIV). Esta manera tan reduccionista de entender la crisis civilizatoria invisibiliza los modelos mentales capitalistas y patriarcales que rigen nuestro quehacer como sociedad y la voracidad de nuestro sistema económico como causas estructurales de la crisis.

    Al ver la crisis planetaria desde la perspectiva sistémica se vuelve evidente que los problemas sociales, económicos, políticos y ambientales que enfrentamos están íntimamente ligados y tienen su origen en lo que Corsino Vela llama una ‘implosión’ asociada a la lucha terminal del capitalismo por sostenerse a través de la aniquilación de la biosfera y las relaciones sociales.

    ‘La naturaleza suicida, entrópica, del modelo de reproducción social capitalista va mucho más allá de la mera hipótesis teórica, se trata de una realidad fáctica cuya verificación práctica ha alcanzado cuotas de nocividad irreversibles en la vida cotidiana que ponen en cuestión la supervivencia del planeta y de la especie humana’. (Vela, 2022, pg. 40)

    Esta implosión es evidente en todas las áreas: la pérdida irreparable de diversidad biocultural, el impetuoso avance del cambio climático, la discriminación y la violencia que se ejerce sobre poblaciones racializadas, mujeres y grupos indígenas, y el avance de las guerras imperialistas de las naciones poderosas, por mencionar algunos de los síntomas de la crisis del capital.

    Las soluciones ‘sustentables’ propuestas por estos modelos de desarrollo anclados a los principios deterministas, mecanísticos y utilitarios heredados de la modernidad Europea de Newton, Descartes y Bacon, son también insuficientes y superficiales.

    En el reporte al que me refiero previamente, el aprendizaje clave número 6 dice: ‘Comparado con tendencias históricas, es posible reducir el uso de recursos y al mismo tiempo disfrutar de crecimiento económico, reducción de la desigualdad, aumento en el bienestar y una reducción dramática de los impactos ambientales’. Se habla aún de buscar un modelo que permita el crecimiento económico minimizando el daño ambiental, ignorando el hecho de que el crecimiento económico sostenido visto desde la lógica del capital en cuanto a sobreproducción y consumo globalizados, no es compatible con un planeta cuyos recursos son finitos y que depende de la diversidad biocultural para operar a su máximo potencial.

    A este concepto de sostenibilidad le falta sobre todo valentía. La valentía necesaria para nombrar las cosas como son, para apuntar hacia las potencias globales responsables de la crisis, del bagaje histórico colonial de despojo, patriarcado, racismo y destrucción que nos han traído hasta aquí, pero sobre todo para proponer soluciones radicales que incluyan un re-imaginar revolucionario de la realidad como la conocemos.

    Tomado de la página web de Tecam group
    Tomado de la página web de Tecam group

    La noción actual de sustentabilidad sufre de lo que Corsino Vela advierte sobre las alternativas históricas al capital que él considera han estado ‘inscritas en el universo de la ideología dominante, y ancladas en una mentalidad marcada por el fetichismo del valor…expresiones de la dominación formal del capital sobre la actividad humana [que]…expresaban el rechazo ideológico del capital, su negación verbal, formal, pero no su superación/supresión real’. (Vela, 2022).

    El concepto de desarrollo sustentable que promueven hoy los organismos internacionales es por lo tanto no solo insuficiente sino contraproducente para la lucha por la vida ya que promueve una especie de ‘greenwashing’ que solo contribuye a distraer de los esfuerzos reales en esta materia.

    La sostenibilidad debe proponer la construcción de sociedades basadas en lo que Giraldo llama ‘Afectividad ambiental’ a través del amor, el cuidado, la empatía y el respeto por la vida como ejes en cuanto a ética y debe trascender las propuestas planteadas para incluir no solo el trabajo en cuanto a lo que existe (operación eficiente de recursos y resiliencia frente a los cambios inesperados) sino al potencial no realizado de nuestros sistemas sociales y naturales a través de la mejora y regeneración como propone el desarrollo regenerativo según Hagaard.

    Ya desde 1995, Regenesis definía el desarrollo regenerativo como una propuesta para desarrollar la capacidad de los sistemas vivos tanto sociales como naturales para expresar la totalidad de su potencial en cuanto a diversidad, complejidad y creatividad (Regenesis, 2016, pg. XXVII).

    Esta co-evolución se acerca mucho más a poner el énfasis de la transformación en los modelos mentales culturales y psicológicos que están detrás de nuestra noción de progreso y desarrollo, y no en las soluciones tecno-científicas que esperamos nos salven de esta catástrofe.

     

    Escrito por Lilian Galante, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad de 4o semestre. 

     

    Bibliografía 

    UN Environment Programme, International Resource Pannel. (2024). Bend the trend. Pathways to a livable planet as resource use spikes. Global resources outlook 2024. Recuperado de: https://www.unep.org/es/resources/Global-Resource-Outlook-2024 

    Vela, C. (2022). La sociedad implosiva. Traficantes de sueños.

    Regenesis, P. M. B. (2016). Regenerative Development and Design. A Framework for Evolving Sustainability. John Wiley & Sons.

    Tecam Group. (10 de abril de 2024). Desempeño Ambiental e Informes de Sostenibilidad: El papel de la transparencia y la comunicación en la mejora de la imagen corporativa y compromiso ambiental. Recuperado de https://tecamgroup.com/es/desempeno-ambiental-e-informes-de-sostenibilidad/

     

    Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente

  • México ante el Acuerdo de Alta Mar: Biodiversidad marina, impacto ambiental y financiamiento global

    México ante el Acuerdo de Alta Mar: Biodiversidad marina, impacto ambiental y financiamiento global

    El océano es vasto, profundo y en su mayoría, no pertenece a ningún país. Sin embargo, su riqueza biológica es patrimonio común de la humanidad. En este contexto, el 19 de junio de 2023, las Naciones Unidas adoptaron un tratado histórico: el Acuerdo sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina en Zonas fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ, por sus siglas en inglés).

    México se sumó a este esfuerzo multilateral mediante un proceso legislativo que culminó con la publicación del decreto en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 22 de julio de 2025. Este instrumento internacional, adoptado en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), representa un parteaguas en la protección de la biodiversidad marina más allá de las fronteras nacionales.

    Créditos de imagen: Imagen de John en Pixabay

    Objeto, alcance y ratificación del Acuerdo

    El objetivo central del Acuerdo BBNJ es crear un marco legal vinculante para proteger la biodiversidad en las zonas fuera de las jurisdicciones nacionales, es decir, alta mar, así como los fondos marinos profundos, que representan aproximadamente el 90% del hábitat ocupado del planeta. No se aplica a las zonas marinas que están bajo la jurisdicción de los estados costeros, como el mar territorial o la zona económica exclusiva.

    El Acuerdo BBNJ se centra en cuatro pilares: acceso y distribución equitativa de recursos genéticos marinos, creación de áreas marinas protegidas, evaluaciones de impacto ambiental y desarrollo de capacidades y transferencia de tecnología.

    En México, el proceso de aprobación comenzó con la recepción del acuerdo por parte de la Comisión Permanente del Congreso el 11 de junio de 2025. El Senado lo aprobó por unanimidad el 25 de junio de 2025, y finalmente, el Ejecutivo lo publicó el 22 de julio de 2025 en el DOF como decreto presidencial.

    Este paso coloca a México entre los países que reconocen la necesidad urgente de actuar colectivamente para proteger la biodiversidad en espacios comunes y garantizar su uso sostenible.

    Créditos de imagen: Imagen de Pete Linforth en Pixabay

    Importancia global y relevancia para México

    En el contexto internacional está dándose una creciente conciencia ambiental. En últimas fechas España y Francia ratificaron el tratado, alineándose al objetivo global “30×30”, que busca conservar y gestionar eficazmente al menos el 30% de la superficie terrestre y de aguas continentales del mundo para 2030.

    Al adherirse a este acuerdo, México está haciendo patentes sus compromisos internacionales en materia ambiental. Además, se considera que México podría jugar un rol activo en la región promoviendo un enfoque justo, científico y precautorio de gestión de alta mar. La ratificación del tratado le permite acceder a foros multilaterales, fondos internacionales y decisiones sobre la gobernanza oceánica.

    Sin embargo, esto también tiene implicaciones técnicas, jurídicas y financieras que requieren atención. La implementación del acuerdo exige ajustes normativos y fortalecimiento institucional.

    Evaluación de impacto ambiental: nuevos estándares

    Uno de los elementos clave del acuerdo es la obligación de realizar Evaluaciones de Impacto Ambiental (EIA) para cualquier actividad que pueda generar impactos significativos en el medio marino en alta mar. Esto incluye la pesca industrial, exploración minera, bioprospección genética o investigación científica.

    Estas evaluaciones deberán cumplir con procedimientos rigurosos como análisis técnicos, consulta pública internacional, revisión científica y monitoreo. Esto representa un cambio de paradigma en la manera en que se entienden las responsabilidades ambientales más allá del territorio nacional.

    En el caso de México, este nuevo marco implicará adaptar leyes nacionales como la LGEEPA y fortalecer las capacidades técnicas de instituciones como SEMARNAT y SEMAR. También se requerirá la formación de expertos en derecho ambiental internacional y ciencia oceánica.

     

    Créditos de imagen: imagen creada con IA.

    Impactos y oportunidades ambientales

    Aunque el tratado se aplica fuera de la jurisdicción nacional, sus beneficios se reflejan dentro de nuestras fronteras. Por ejemplo, la biodiversidad marina migratoria, como ballenas, tortugas y atunes, puede verse protegida al evitar impactos en alta mar que afecten su ciclo de vida.

    Además, establecer áreas protegidas en alta mar ayuda a reducir la presión sobre aguas jurisdiccionales mexicanas, mejorando la salud de los ecosistemas costeros. La aplicación de la EIA también previene daños transfronterizos y fomenta una gestión precautoria.

    Para México, esto se traduce en oportunidades: financiamiento internacional, liderazgo regional y colaboración científica. Sin embargo, el riesgo de no implementar correctamente el tratado podría marginar al país de decisiones clave o derivar en responsabilidades internacionales si actores mexicanos causan impactos sin evaluar adecuadamente sus efectos.

    El fondo financiero del Acuerdo BBNJ

    Para hacer posible todo lo anterior, el tratado crea un Fondo de Implementación, destinado a apoyar a países en desarrollo en la ejecución de sus obligaciones. Este fondo podrá recibir aportaciones voluntarias, recursos de beneficios derivados de recursos genéticos marinos, y eventualmente contribuciones obligatorias.

    México puede acceder a este fondo para capacitación, investigación, elaboración de EIA, desarrollo tecnológico y participación en órganos internacionales. Esto permitirá fortalecer sus capacidades sin depender exclusivamente del presupuesto federal.

    El fondo también busca asegurar equidad, es decir, que los beneficios de proteger la biodiversidad sean compartidos entre todos los países, no solo aquellos con capacidad tecnológica avanzada.

    Implicaciones financieras y de gobernanza

    El acceso al fondo dependerá de que México diseñe estrategias claras, identifique proyectos prioritarios y establezca mecanismos de rendición de cuentas. También podría, en el mediano plazo, considerarse como contribuyente, en función de su nivel de desarrollo.

    Este esquema impulsa una nueva forma de diplomacia ambiental basada en la corresponsabilidad. México deberá crear puentes entre su política nacional oceánica y la implementación del tratado, integrando a actores científicos, pesqueros, indígenas y sociedad civil.

    Así, el Acuerdo BBNJ no es sólo un tratado ambiental, sino que también es una plataforma de colaboración global que redefine cómo se gestiona y se comparte la biodiversidad.

     

    Créditos de imagen: de acceso libre

    Conclusión

    La firma y ratificación del Acuerdo BBNJ por parte de México representan un paso valiente y necesario hacia una gobernanza oceánica responsable. No solo es una obligación legal, sino una oportunidad estratégica para proteger la biodiversidad, acceder a financiamiento, modernizar capacidades técnicas y posicionarse como un líder ambiental.

    El reto ahora es implementar este compromiso de forma efectiva. La biodiversidad marina no espera y el océano tampoco. México ya dio el primer paso, ahora, toca navegarlo con visión, justicia y responsabilidad.

    Escrito por Rubén Cors, estudiante de la Maestría en Derecho Ambiental y Políticas Públicas, generación 2025.

    Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente

     

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    REFERENCIAS 

    Publicación en el Diario Oficial de la Federación del 22 de julio de 2025:

    Diario Oficial de la Federación. (2025, 22 de julio). Decreto por el que se aprueba el Acuerdo en el marco de la CONVEMAR relativo a la biodiversidad marina en alta mar. https://sidof.segob.gob.mx/notas/5763479

    Bibliografía consultada:

    Naciones Unidas. (2023). Agreement under the United Nations Convention on the Law of the Sea on the conservation and sustainable use of marine biological diversity of areas beyond national jurisdiction. https://www.un.org/bbnj

    Naciones Unidas. (2023, 19 de junio). Acuerdo BBNJ: Acuerdo relativo a la Diversidad Biológica Marina de las Zonas Situadas Fuera de la Jurisdicción Nacional. https://www.un.org/bbnjagreement/es

    Hutchins, R. (2025, 13 de febrero). Spain and France first EU nations to ratify UN High Seas Treaty. Oceanographic Magazine. https://oceanographicmagazine.com/news/spain-and-france-first-eu-nations-to-ratify-un-high-seas-treaty/

    Oceana in Europe. (2025, 29 de mayo). Oceana welcomes EU ratification of High Seas Treaty as a key step to reach the 30×30 goal. Oceana. https://europe.oceana.org/press-releases/oceana-welcomes-eu-ratification-of-high-seas-treaty-as-a-key-step-to-reach-the-30×30‑goal/

    High Seas Alliance. (2023). The Biodiversity Beyond National Jurisdiction (BBNJ) Treaty explained. https://www.highseasalliance.org/treaty-explained/

    United Nations. (2023). A historic moment for ocean governance: Adoption of the BBNJ Treaty. UN Chronicle. https://www.un.org/en/chronicle/article/historic-moment-ocean-governance

    Greenpeace International. (2023, March 5). Treaty agreed to protect the High Seas after two decades of talks. https://www.greenpeace.org/international/story/58249/un-high-seas-treaty-agreed-2023/

    Intergovernmental Oceanographic Commission of UNESCO. (2023). BBNJ Treaty and its contribution to the UN Decade of Ocean Science for Sustainable Development. https://www.oceandecade.org

    Ramírez Mendoza, E. (2025, 26 de junio). SRE celebra ratificación de Acuerdo sobre el Derecho del Mar. UnoTV. Recuperado de https://www.unotv.com/nacional/sre-celebra-ratificacion-de-acuerdo-sobre-el-derecho-del-mar/

    Senado de la República, Coordinación de Comunicación Social. (2025, 11 de junio). Recibe Comisión Permanente el Acuerdo en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Senado de la República. https://comunicacionsocial.senado.gob.mx/informacion/comisionp/cp-comunicados/12108-recibe-comision-permanente-el-acuerdo-en-el-marco-de-la-convencion-de-las-naciones-unidas-sobre-el-derecho-del-mar

    Senado de la República, Coordinación de Comunicación Social. (2025, 20 de junio). Comisión Permanente convoca a ambas Cámaras del Congreso a un periodo extraordinario de sesiones. Senado de la República. https://comunicacionsocial.senado.gob.mx/informacion/comisionp/cp-comunicados/12146-comision-permanente-convoca-a-ambas-camaras-del-congreso-a-un-periodo-extraordinario-de-sesiones

    Senado de la República, Coordinación de Comunicación Social. (2025, 24 de junio). Avalan en comisión acuerdo para protección del mar fuera de la jurisdicción nacional. Senado de la República. https://comunicacionsocial.senado.gob.mx/informacion/comunicados/12177-avalan-en-comision-acuerdo-para-proteccion-del-mar-fuera-de-la-jurisdiccion-nacional

    Senado de la República, Coordinación de Comunicación Social. (2025, 25 de junio). Senado avala Acuerdo en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Senado de la República. https://comunicacionsocial.senado.gob.mx/informacion/comunicados/12214-senado-avala-acuerdo-en-el-marco-de-la-convencion-de-las-naciones-unidas-sobre-el-derecho-del-mar

    Relaciones Exteriores [@SRE_mx]. (2025, 26 de junio). El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo refrenda en los hechos su compromiso con el medio ambiente y las generaciones futuras [Tuit]. X. Recuperado de https://x.com/SRE_mx/status/1938073497655181458

    Wikipedia. (s.f.). Acuerdo sobre la Biodiversidad Marina más allá de Jurisdicción Nacional. https://es.wikipedia.org/wiki/Acuerdo_sobre_la_Conservaci%C3%B3n_y_Uso_Sostenible_de_la_Biodiversidad_Marina_m%C3%A1s_all%C3%A1_de_las_Jurisdicciones_Nacionales

     

     

     

  • Certificaciones para la edificación sostenible: ¿Cómo iniciaron y para qué aplicarlas?

    Certificaciones para la edificación sostenible: ¿Cómo iniciaron y para qué aplicarlas?

    La conversación sobre sostenibilidad en el sector de la construcción no es nueva, pero se ha intensificado en las últimas décadas ante la crisis climática global. Cada vez más se escucha hablar de las certificaciones sustentables o, específicamente, de las certificaciones de edificación sostenible. Sin embargo, sigue la duda de:

     ¿Qué son las certificaciones de edificación sostenible? 

    Son herramientas de evaluación que permiten medir y verificar el desempeño ambiental de un edificio en distintas etapas de su ciclo de vida: desde el diseño y la construcción, hasta su operación y mantenimiento.

    Cada certificación establece sus criterios, tanto técnicos como metodológicos, para evaluar el desempeño y el impacto ambiental de cada edificio. Esto busca promover prácticas constructivas más responsables con el medio ambiente, más saludables para los ocupantes y más eficientes en el uso de recursos naturales y económicos.

    Buscando en la Historia, ¿cómo iniciaron las certificaciones de edificación sostenible?

    Surgieron como una respuesta a la preocupación sobre el impacto ambiental que aumentó a raíz de eventos catastróficos a nivel mundial.

     

    Linea de tiempo – Elaboración propia

    En los 60´s surgieron las primeras preocupaciones ambientales con la publicación de Primavera Silenciosa, de Rachel Carson. Esta publicación alertaba sobre el impacto de los pesticidas en el medio ambiente.

    En 1986 ocurrió el desastre de Chernóbil en Ucrania, un accidente nuclear que liberó radiación masiva.  Esto mostró los riesgos de la energía mal gestionada y aumentó la presión para establecer regulaciones ambientales y promover el uso de energías más seguras. Como resultado, en 1987 surgió el Informe Brundtland, también conocido como Nuestro futuro común. Fue elaborado por una comisión de las Naciones Unidad y presentado por la entonces primera minitra de Noruega, Gro Harlem Brundtland.

    Estos antecedentes sentaron las bases para que, en 1990, surgiera el primer sistema de evaluación ambiental para edificios: BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assessment Method) desarrollado por la organización BRE Global de Reino Unido.

     En 1998, el U.S. Green Building Council lanzó el sistema LEED (Leadership in Energy and Environmental Design). Este sistema se convirtió en un referente mundial en certificaciones de edificación sustentable. 

    Para la década de los 2000´s se dio un impulso global a las regulaciones de impacto ambiental. En 2005 entro en vigor el Protocolo de Kioto, el primer acuerdo internacional que estableció metas obligatorias de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para países desarrollados. Diez  años después, en el 2015, se firmó el Acuerdo de París,  en el que mas de 190 países se comprometieron formalmente a limitar el calentamiento global. Para lograrlo, debían implementar planes concretos de reducción de emisiones, con el objetivo de no superar los 1.5 °C.

    Con el tiempo surgieron certificaciones como EDGE (Excellence in Design for Greater Efficiencies) o WELL, cuyo enfoque va más allá del ahorro de energía. Estas se centran también el el bienestar general de los ocupantes.

    ¿Para qué aplicar una certificación?
    Aspectos que intervienen en una edificación sustentable – Fuente: Arqdaily

    Más allá del reconocimiento que ofrecen, las certificaciones funcionan como una guía estructurada para tomar decisiones sustentables en cada etapa del ciclo de vida del edificio. Desde la elección del sitio y los materiales, hasta el diseño de los sistemas de agua y energía, una certificación permite evaluar de manera integral el impacto de nuestras decisiones como arquitectos, desarrolladores o administradores de inmuebles.

    En mi experiencia como consultora, uno de los principales beneficios de aplicar una certificación es que obliga a los equipos a tener conversaciones que muchas veces no se tendrían de otra manera. Por ejemplo:

    • ¿Realmente necesitamos tanto estacionamiento?

    • ¿Cómo optimizamos el diseño para aprovechar la luz natural?

    • ¿Estamos considerando el costo de operación a largo plazo y no solo el costo inicial?

    Además, en un contexto donde las regulaciones ambientales se están endureciendo y los inversionistas valoran cada vez más los activos sostenibles, las certificaciones se han convertido también en una herramienta estratégica de mercado.

     

    Bibliografía

    Carson, R. (1962). Silent spring. Houghton Mifflin.

    Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. (s.f.). El Protocolo de Kioto. https://unfccc.int/es/kyoto_protocol.

    Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. (2015). Acuerdo de París. https://unfccc.int/sites/default/files/spanish_paris_agreement.pdf.

    EDGE Buildings. (s.f.). Certification. https://edgebuildings.com/certify/certification/

    U.S. Green Building Council. (s.f.). LEED rating system. https://www.usgbc.org/leed

    BRE Group. (s.f.). BREEAM: Sustainable Building Certification. https://breeam.com/

    Escrito por Ana Giselle Parada Rabell (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2025)Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.