La restauracion de ecosistemas, es clave ante la crisis que atraviesan los bosques de México, causada por la deforestación, tala ilegal, incendios y expansión urbana, atectando suelos, cilma y servicios ecosistémicos.
Ante este escenario, es indispensable combinarciencia con los saberes locales y comunitarios y así restaurar los ecosistemas y fortalecer la resiliencia social y ecológica, el bienestar de las comunidades y la conservación de la diversidad de flora y fauna.
Restaurar un ecosistema no es solo sanar un territorio: es también reparar las relaciones sociales, económicas y culturales que lo sostienen.
¿Por qué es importante la restauración de ecosistemas?
Recuperación del suelo y la mejora de su capacidad de retener agua y nutrientes.
Incremento de la cobertura vegetal, lo que reduce la erosión y mejora el microclima local.
Promoción de la biodiversidad, al brindar hábitats a especies nativas.
Reactivación de economías locales, mediante empleos verdes temporales y actividades sustentables.
Reconexión con el territorio, fortaleciendo vínculos comunitarios y culturales.
Elaborado por Lucero Franco
Barranca de Tarango: Vida en la ciudad
Es uno de los pocos pulmones naturales, ubicada en el corazón de Álvaro Obregón, la Barranca de Tarango resguarda 270 hectáreas de vida y esperanza. Desde 2009, fue reconocida como Área de Valor Ambiental (AVA).
Hoy, su estrategia de restauración se basa en un Programa de Manejo diseñado para proteger y regenerar este ecosistema, en coordinación con la Secretaría del Medio Ambiente de la CDMX. Este esfuerzo se fortalece gracias a alianzas multisectoriales entre organizaciones civiles, empresas, universidades y comunidad local, que colaboran activamente en su conservación.
Tarango es testimonio vivo de que sí es posible regenerar en contextos urbanos cuando trabajamos de forma colaborativa y con visión integral.
Elaborado por Lucero Franco *AVA Son Áreas verdes cuyos ambientes originales han sido modificadas por las actividades humanas.
Construir un presente equilibrado
Participar en procesos de restauración es mucho más que una actividad ambiental; es una invitación a repensar nuestra relación con el territorio y a cuestionar las formas en que habitamos el mundo.
En el Diplomado de Restauración de Ecosistemas en Zonas Urbanas buscamos darte las herramientas teóricas y prácticas desde un enfoque integral y multidisciplinario para que desarrolles estrategias participativas de regeneración en espacios urbanos perturbados.
Creemos que cada persona puede aportar desde su disciplina, su sensibilidad y su compromiso ético a la construcción de entornos más justos, resilientes y sostenibles.
Los ecosistemas degradados no solo reflejan daños a la naturaleza, sino también a los vínculos sociales, económicos y culturales que hemos roto como sociedad.
Es urgente transitar hacia modelos más sostenibles e integradores.
Todas y todos tenemos la responsabilidad y también la oportunidad de construir conocimiento con sentido crítico, de involucrarnos activamente y de sumar desde nuestras disciplinas a soluciones reales. Restaurar es construir un presente más equilibrado, donde la ciencia, la técnica y la sensibilidad social trabajen juntas.
Visitas prácticas, Diplomado en Restauración de ecosistemas en zonas urbanas 2024
¿Te gustaría ser parte? Conoce más sobre el Diplomado en Restauración de Ecosistemas Urbanos aquí
33 millones sin derechos laborales en México: una crisis que exige regeneración social y económica
La cifra es alarmante: 33 millones de personas en México trabajan sin acceso a derechos laborales básicos. Esta realidad no solo representa una emergencia social, sino también una oportunidad para replantear el modelo económico que perpetúa la informalidad y la desigualdad. En este contexto, los negocios socioambientales y el desarrollo regenerativo pueden y deben asumir un papel protagónico para revertir esta tendencia.
¿Por qué 33 millones de personas están fuera del sistema laboral formal?
De acuerdo con el análisis publicado en Expok News, esta crisis estructural se debe a una combinación de factores:
Falta de oportunidades laborales formales, especialmente en zonas rurales y marginadas.
Exceso de burocracia y poca flexibilidad legal que desincentiva la formalización, especialmente para microempresarios.
Educación insuficiente y desconectada del mercado, lo cual limita el acceso a empleos con seguridad social.
Economías de subsistencia, donde emprender o emplearse en la informalidad es la única vía posible.
Pero reducir esta crisis a un problema administrativo o económico es insuficiente. Se trata de una crisis del tejido social que exige una transformación más profunda.
La informalidad laboral es también un reflejo de un sistema agotado
El trabajo informal no solo excluye a millones de personas de prestaciones sociales, jubilación o seguridad médica. También reproduce una visión extractiva de la economía: una que ve al ser humano como recurso y no como sujeto con dignidad, creatividad y derechos.
Frente a esto, urge adoptar una visión regenerativa del desarrollo. No basta con “no hacer daño”; es tiempo de reconstruir lo que ha sido roto: comunidades, economías locales, vínculos sociales y ecosistemas.
¿Qué es el desarrollo regenerativo?
Según el marco de Regenerat.es, el desarrollo regenerativo implica crear sistemas económicos y sociales que no solo sean sostenibles, sino que nutran la vida en todas sus formas:
Revitalizan comunidades en lugar de explotarlas.
Fortalecen la resiliencia local en vez de depender de estructuras centralizadas.
Promueven una economía del cuidado y la cooperación, no solo del capital.
Esto es especialmente relevante en el contexto mexicano, donde las comunidades son ricas en saberes, cultura, biodiversidad y tejido comunitario, pero históricamente desatendidas por las políticas laborales formales.
Negocios socioambientales: aliados clave en la regeneración del empleo
En este panorama, los negocios con propósito socioambiental tienen un rol crucial. No solo generan empleo, sino que lo hacen desde otra lógica: priorizando el bienestar común, la equidad y la conexión con el territorio.
¿Cómo pueden ayudar concretamente?
Creando empleos dignos en zonas rurales con procesos de producción locales y justos.
Ofreciendo esquemas de participación comunitaria que revalorizan el trabajo como parte de la vida colectiva.
Formalizando desde lo pequeño, con esquemas flexibles pero regulados, compatibles con la economía local.
Invirtiendo en formación y educación regenerativa, que empodera y no solo capacita.
Los negocios regenerativos no deben ser la excepción sino el modelo a seguir.
La regeneración no se limita al medio ambiente. También implica restaurar los derechos, la dignidad y el sentido del trabajo en nuestras comunidades. Si aspiramos a un país más justo, debemos dejar atrás el modelo que tolera la precarización como “inevitable”.
Es tiempo de pensar en un nuevo contrato social, donde los derechos laborales no sean privilegios, sino manifestaciones del valor que cada persona aporta al tejido de la vida.
Conclusión: regenerar el empleo, regenerar el país
Los datos son claros y dolorosos. Pero también son un llamado a actuar. La solución no llegará solo desde las instituciones gubernamentales. La empresa con propósito, el liderazgo comunitario y la innovación regenerativa deben articularse para devolver al trabajo su poder transformador.
Regenerar el empleo es regenerar a México.
En la Universidad del Medio Ambiente, contamos con la Maestría en Administración de Empresas Socioambientales, en donde podrás conocer y desarrollar estrategías para generar negocios, estrategías que tengan una visión y propósitos regenerativos, contemplae la perspectiva sistémica entre actores, objetivos y alcances.
Si quieres conocer mas acerca del plan de la UMA, el plan de estudios y la comunidad Educativa, da clic en la imagen.
Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.
La rápida expansión urbana, ha provocado una alarmante pérdida de áreas verdes. Esta degradación ambiental genera diversos impactos como contaminación del aire, menor captura de carbono, aumento de calor urbano y pérdida de biodiversidad, con efectos negativos sobre la salud y la calidad de vida urbana. (Manzanilla-Quiñones et al. 2021)
La crisis de las áreas verdes urbanas
Como ejemplo, entre 2000 y 2019, la zona metropolitana de Monterrey redujo su área verde urbana per cápita de 13.31 m² a 7.75 m², es decir, una disminución de 5.46 m² por habitante (Jiménez Pérez et al. 2013). Varios estudios concluyen que hasta un 30 % de cobertura vegetal en un barrio, la regla “3‑30‑300” (ver tres árboles desde casa, 30 % de vegetación, parque a menos de 300 metros), mejora significativamente la salud mental y física de la población. (Nature Based Solution Institute, 2021)
Por qué plantar jardines nativos y polinizadores
Foto de Ana Hdz.
Conservación de la biodiversidad y servicios ecosistémicos:Los jardines para polinizadores, diseñados con plantas nativas, ofrecen alimento (néctar y polen), refugio y sitios de anidación para abejas, mariposas, colibríes y otros insectos vitales para la polinización. Estos espacios actúan como corredores ecológicos en medio urbano, conectando fragmentos naturales y fortaleciendo la resiliencia biológica local (Verde Constructivo SAS, 2025). Además, la polinización biológica está relacionada con la producción de la mayoría de cultivos que consumimos, lo que también apunta hacia su relevancia para la seguridad alimentaria. (SEDEMA, 2019)
Mejora ambiental:Las plantas nativas requieren menos agua y fertilizantes, ya que están adaptadas al clima y suelo local. Con sus raíces profundas reducen la erosión y mejoran la calidad del suelo. También ayudan a disminuir el efecto de isla de calor urbano, reducen el ruido y capturan contaminantes atmosféricos como CO₂ y partículas finas. (Verde Constructivo SAS, 2025)
Beneficios para la salud y bienestar humano: Numerosos estudios muestran que el contacto regular con vegetación urbana disminuye los niveles de estrés, ansiedad y depresión, mejora la atención y reduce el consumo de ansiolíticos. Además, favorece la actividad física, que a su vez reduce riesgos de enfermedades cardiovasculares y obesidad. La presencia de plantas y jardines también refuerza la salud mental, mejora el ánimo, la creatividad y disminuye la fatiga cognitiva. (WHO, 2017)
Cohesión social y educación ambiental: Los jardines comunitarios fomentan el encuentro, fortalecen el tejido vecinal y promueven un sentido de pertenencia. Permiten organizar talleres, actividades educativas y movilizar conciencia ecológica colectiva.
Foto de Ana Hdz.
Cómo diseñar jardines nativos y de polinizadores
Selección de plantas nativas: elegir especies locales que florezcan en distintos periodos del año. Es importante investigar las plantas según tu región. La plataforma de Naturalista es una excelente herramienta para ello https://mexico.inaturalist.org/
Diseño que cubra múltiples servicios: incluir bebederos, troncos, ramas y tierra suelta para anidación; asegurar floraciones continuas y diversidad de hábitats dentro del espacio. (ComunadISM, 2025)
Mantenimiento ecológico: sistemas de riego eficientes (como goteo), compostaje, control biológico de plagas, poda responsable y mínima intervención para preservación del equilibrio ecológico. (Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. 2023)
Foto de Ana Hdz.
Un llamado a la acción comunitaria
Implementar jardines nativos y para polinizadores no es solo embellecer el paisaje urbano; es actuar de forma estratégica ante la crisis ecológica actual. Son espacios inteligentes que aportan servicios ambientales, fortalecen comunidades, educan y generan beneficios duraderos para clima, salud y biodiversidad. Estos proyectos reflejan una visión integrada de desarrollo urbano sustentable, donde la naturaleza y la comunidad se regeneran mutuamente. (Cruz, Alvarado. 2025)
En contextos como la ciudad de Monterrey, con alta presión urbanística y déficit en áreas verdes, sumar iniciativas comunitarias que generen jardines de plantas nativas y polinizadores puede marcar una gran diferencia en el bienestar ambiental y social de los habitantes, y aquí la Educación para la Sostenibilidad juega un rol importante.
Foto de Ana Hdz.
Escrito por Ana Hernández, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.
Nature Based Solutions Institute. (2021, febrero). The 3 + 30 + 300 rule [página web]. Recuperado el 30 de julio de 2025, dehttps://nbsi.eu/the-3-30-300-rule/
Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.
Transversalidad: cuando el marco legal no es suficiente
Este planteamiento surge de una reflexión propia, inspirada en los temas abordados por el Dr. Adolfo Mejía Ponce de León, Presidente de la Federación Mexicana del Colegio de Biólogos y del Colegio Profesional de las Ciencias Biológicas del Estado de México, en su clase magistral “Transversalidad y Política Pública Ambiental. El caso de los Gobiernos Subnacionales”, ofrecida como parte del Diplomado “Avances y Tendencias de los Sistemas Ambientales” de la Universidad del Medio Ambiente.
Con una mirada crítica y realista, el Dr. Mejía compartió por qué muchas leyes ambientales no se aplican adecuadamente. El problema, explicó, no siempre está en el contenido legal, sino en la falta de articulación entre órdenes de gobierno, la desconexión entre sectores y la ausencia de participación ciudadana.
Obstáculos de las políticas públicas ambientales
Uno de los mayores obstáculos para la efectividad de las políticas públicas ambientales es la fragmentación institucional. En muchas ocasiones, los programas y proyectos se diseñan desde un solo sector, sin dialogar con otras áreas clave como salud, movilidad o desarrollo urbano.
Cuando no se logra una coordinación efectiva, las acciones se duplican, se contradicen o simplemente no llegan a su destino. Aquí es donde la transversalidad se vuelve fundamental. Sin ella, la gestión ambiental se debilita, por más leyes que existan.
Desde la Cumbre de Río de 1992, los gobiernos subnacionales (estatales y municipales) comenzaron a asumir un rol más activo en temas ambientales. En México, cada estado tiene leyes y dependencias dedicadas al medio ambiente, pero no todas cuentan con estructuras sólidas ni con los recursos suficientes para cumplir con sus funciones.
Articulación institucional
El Dr. Mejía enfatizó que las políticas ambientales no pueden operar solamente desde el ámbito federal, pues muchas competencias están repartidas entre distintos órdenes de gobierno. La falta de alineación entre ellos afecta directamente la gobernabilidad ambiental.
Además de la articulación institucional, la gobernanza implica abrir espacios a la ciudadanía, garantizar transparencia, asegurar acceso a la justicia ambiental y construir confianza. Todo esto es esencial para que las decisiones públicas respondan a las necesidades reales del territorio.
No basta con tener leyes técnicamente correctas. Se requiere voluntad política, capacidad técnica y participación efectiva para que las normas se traduzcan en cambios tangibles en el entorno.
Diplomado “Avances y Tendencias de los Sistemas Ambientales”
Ante estos retos, formarse en gestión ambiental con una mirada actualizada y multidisciplinaria es una necesidad urgente. Por eso, el Diplomado “Avances y Tendencias de los Sistemas Ambientales” de la UMA ofrece un espacio de actualización profesional para quienes buscan incidir con mayor claridad y herramientas.
Con seis módulos temáticos sobre cambio climático, biodiversidad, agua, economía circular o ciudades sustentables el programa combina conocimiento técnico, marco normativo y análisis de contexto. Además, fomenta el diálogo sobre barreras y oportunidades para la implementación efectiva de las políticas públicas.
Este diplomado está dirigido a profesionales de biología, ecología, ingeniería ambiental, derecho, ciencias políticas, economía y otras disciplinas afines. Personas que, desde diferentes ámbitos, contribuyen a la sostenibilidad y quieren hacerlo de forma más efectiva.
En un contexto donde la complejidad ambiental exige soluciones integrales, la transversalidad no es solo un concepto técnico, es una forma de trabajo que marca la diferencia entre el papel y la acción.
Escrito por Martha Vargas, estudiante de la maestría en Derecho Ambiental y Política Pública
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente.
Si te interesa profundizar en los temas abordados en esta clase magistral y fortalecer tu práctica profesional con una mirada integral, técnica y contextualizada, te invitamos a inscribirte al Diplomado “Avances y Tendencias de los Sistemas Ambientales” de la UMA. Este programa ofrece herramientas actualizadas para quienes buscan incidir de manera efectiva en la gestión ambiental en México. Consulta los detalles e inscríbete aquí: Avances y tendencias sobre los sistemas ambientales – Universidad del Medio Ambiente %
Reseña del proyecto de titulación de Perla Castañón Floresde la generación 2023. Maestría en Proyectos Socioambientales de la Universidad del Medio Ambiente.
Contexto y problema socioambiental
La crisis ecológica actual, resultado de formas de vida insostenibles y de un modelo económico extractivista, colonial, capitalista y patriarcal, ha generado una profunda degradación ambiental y social, afectando de manera desproporcionada a comunidades vulnerables y a los ecosistemas que sostienen la vida. Esta crisis tiene raíces ontológicas, vinculadas a una visión jerárquica del ser humano sobre la naturaleza y otros seres, y plantea la necesidad urgente de imaginar nuevos modos de habitar el mundo desde una transformación cultural profunda.
En este contexto, las prácticas creativas emergen como herramientas potentes para la reflexión, la reconstrucción de vínculos y la transición hacia futuros más justos y sostenibles. Retomando esta mirada, el proyecto se sitúa en una realidad específica —principalmente en la Ciudad de México, Valle de Bravo y zonas cercanas—, con una primera fase desarrollada en Inhala, un espacio en el bosque de Villa Victoria, Estado de México, que ofrece condiciones ideales para la conexión con la naturaleza, la introspección y la creación colectiva. Este lugar, gestionado desde valores comunitarios como la generosidad, el respeto y el placer de convivir, fue sede del prototipo y la experiencia piloto del proceso, que servirán de base para su adaptación futura en otros contextos y con distintos públicos.
Problema socioambinetal
Imagen por Perla Castañón Flores
El proyecto parte del reconocimiento de una desconexión profunda entre los seres humanos, la naturaleza y sus propios cuerpos, percibida como una de las principales barreras para establecer vínculos más armónicos con el entorno. Esta ruptura responde a un paradigma de separación que nos ha hecho concebirnos como entidades aisladas, legitimando relaciones de dominación, explotación y desequilibrio con otros seres y sistemas de vida. Desde la perspectiva de la Afectividad Ambiental, esta ilusión de separación revela una alteración en nuestras relaciones, no solo con la naturaleza, sino también con lo sagrado, lo colectivo y lo vital. Comprender que somos parte de una red compleja de interdependencias —en la que nuestra existencia está entrelazada con múltiples cuerpos, humanos y no humanos— implica asumir una responsabilidad activa en la calidad de nuestras relaciones. Así, el daño al entorno es también un daño a nuestra integridad física, emocional y espiritual. Esta visión sustenta la necesidad de proyectos que busquen restablecer el equilibrio natural desde una ética del cuidado, la reciprocidad y el respeto por los sistemas que sostienen la vida.
Propósito de cambio
Estado actual: Representa la percepción colectiva actual del sistema en el que nos encontramos inmersos los profesionales creativos en México, específicamente en la Ciudad de México.
Potencial futuro: Identifica el potencial (aquello que puede llegar a ser) basado en la detección de posibilidades que emergen del sistema. Promueve movimientos y transformaciones viables según la disposición del sistema.
Estado futuro deseado como sueño en común: Visualización colectiva a futuro acorde a las posibilidades del sistema y en concordancia con el sueño en común entre codiseñadores.
El propósito de cambio es el diseño de una experiencia transformadora que posibilite un cambio de percepción en la comunidad profesional creativa mediante la exploración de los vínculos entre la creatividad y el cuidado de la vida para promover la creación de obra con narrativas que pongan al centro el cuidado de la vida y con ello contribuir en la promoción de relaciones recíprocas con la vida y los sistemas de soporte vida, con el fin de contribuir a la preservación de la vida y los sistemas que la soportan y con ello, al bienestar personal y colectivo.
El proyecto propone analizar y mapear el sistema en el que se desenvuelven los profesionales creativos en la Ciudad de México, a partir de una lectura colectiva que considera tres momentos clave: el estado actual, un futuro potencial y un estado deseado construido colaborativamente. El propósito general es identificar las dinámicas, tensiones y posibilidades de transformación dentro del ecosistema creativo contemporáneo, con énfasis en los factores sociales, económicos y culturales que influyen en las prácticas de creación.
Imagen por Perla Castañón Flores
Se reconoce que el contexto actual está profundamente atravesado por la lógica del capital, lo cual condiciona tanto la producción como la circulación del arte, limitando las posibilidades de subsistencia para quienes no se alinean con las demandas del mercado. Este panorama evidencia desigualdades estructurales en el acceso a la profesionalización, a los espacios de exhibición y al consumo cultural, lo que perpetúa la exclusión de voces no hegemónicas y restringe el rol del acto creativo como fuerza transformadora en la sociedad.
El proyecto también indaga en las motivaciones profundas de la creación, contrastando la búsqueda de validación externa con la expresión auténtica, así como en el tipo de participación que se genera entre creador, obra y audiencia. Asimismo, se exploran las tensiones entre discursos dominantes y propuestas disidentes, el papel de los espacios autogestionados y la relación entre creación y naturaleza, visibilizando una desconexión común frente a los conceptos de ecología, cuidado y vida.
Esta investigación busca contribuir a la construcción de una visión compartida sobre un futuro posible para el ecosistema creativo, más justo, inclusivo y sostenible, a partir del reconocimiento de su complejidad, de la diversidad de sus actores y de la potencia transformadora que emerge desde lo colectivo.
Objetivos del proceso de transformación
Generar conciencia en la comunidad creativa de la urgencia de contribuir como gremio en contra de la crisis civilizatoria.
Visibilizar el don de la creación y su impacto en la sociedad como un poder y una responsabilidad para accionar en beneficio del mantenimiento de la vida.
Resignificar el papel de los creativos en la sociedad y su importancia en las estrategias para lograr un futuro sustentable y armónico con toda forma de vida.
Generar vínculos y redes colaborativas en la comunidad creativa para impulsar proyectos y narrativas desde la cooperación, la conciencia y el cuidado, así como imaginar en conjunto nuevas posibilidades de interacción y economías para la industria creativa.
Evaluar la calidad de nuestras relaciones y orientarlas hacia la reciprocidad a partir del entendimiento de la interdependencia radical.
Generación de una comunidad de aprendizaje y de vida en torno a las prácticas creativas y su impacto de transformación
Imagen por Perla Castañón Flores
Estrategia y teoría de cambio
La teoría de cambio parte del principio que restablecer relaciones recíprocas con la vida y los sistemas que la sostienen no solo favorece su preservación, sino que también mejora el bienestar personal y colectivo. Esta restauración vincular permite una reconexión con el cuerpo y las emociones, fortaleciendo la empatía y el reconocimiento de otros seres como parte de una misma red interdependiente. Al integrar una perspectiva de ecodependencia, se debilita la noción individualista de autonomía que sostiene al capitalismo y al patriarcado, abriendo paso a prácticas de cuidado, colectividad y cooperación. La sensibilización corporal y emocional también permite afinar dimensiones no racionales —como la intuición o la vivencia espiritual— que favorecen una comprensión más amplia del sentido de la existencia y refuerzan una ética de la reciprocidad.
Imagen por Perla Castañón Flores
Esta transformación interior, a su vez, impulsa una práctica creativa comprometida con el cuidado de la vida, capaz de generar narrativas que inspiran, cuestionan estructuras dominantes, fortalecen comunidades y promueven nuevas posibilidades de ser y estar en el mundo. Así, la creación se convierte en un proceso profundamente valioso tanto para quien lo produce como para quienes lo reciben, alimentando un ciclo virtuoso de reconexión y transformación colectiva.
Siguientes pasos y continuidad del proceso de transformación
El plan diseñado para implementar las estrategias propone crear una metodología para el diseño de la Inmersión Creatividad y Vida mediante la implementación del Laboratorio de Creatividad y Vida, en un proceso iterativo, adaptativo e incremental.
De este modo, cada fase genera un producto y un aprendizaje que enriquecen la planificación de la siguiente, validando y fortaleciendo el contenido de la Inmersión, al tiempo que se ejercitan las habilidades de facilitación y se adquieren nuevos saberes.
Imagen por Perla Castañón Flores
El ciclo de vida completo se proyecta a 34 meses, al final del cual se tendrá como producto:
Diseño y prototipo de Laboratorio de Creatividad y vida – Dimensión cuerpos.
Sistematización del prototipo de Laboratorio de Creatividad y vida – Dimensión cuerpos.
Diseño y prototipo de Laboratorio de Creatividad y vida – Dimensión espíritu.
Sistematización del prototipo de Laboratorio de Creatividad y vida – Dimensión espíritu.
Diseño y prototipo de Laboratorio de Creatividad y vida – Dimensión cuidados.
Sistematización del prototipo de Laboratorio de Creatividad y vida – Dimensión cuidados.
Diseño y prototipo de la Inmersión de Creatividad y vida
Sistematización del prototipo de la Inmersión de Creatividad y vida.
Informe de resultados, evaluación y reflexión de los tres laboratorios implementados y una inmersión de transformación.
Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.
El metabolismo de la finca se refiere al flujo de energía u materiales dentro de un sistema agroecológico, incluyendo la entrada de nutrientes, producción de alimentos y gestión de los residuos y como es que estos procesos interactuan para manter la salud del suelo y la productividad del sistema como un todo, como un organismo vivo.
La finca es un espacio donde se protegen los servicios ambientales: agua, suelo y biodiversidad para garantizar la alimentación, la producción, la obtención de ingresos y el bienestar familiar, considerando la interacción con y entre el medio ambiente, las instituciones y el respeto a la cultura (adaptado de Arango H. 2000).
Taller de Agroforestería en Rancho Gola, Amanalco, Edo. de México
Fotografía por: René Fonseca
Así como un ser vivo transforma energía y nutrientes para sostener su vida, una finca también tiene su propio metabolismo. Entenderlo, diagnosticarlo, rediseñarlo y darle un manejo adecuado es fundamental si queremos transitar hacia agroecosistemas más resilientes, eficientes y vivos.
A continuación te dejaré aspectos clave que te ayudarán a entender como el adecuado manejo de tu agroecosistema impactará de manera positiva al metabolismo de tu finca:
Territorio
El metabolismo de cada finca responde a su territorio, la historia, el clima, cultura, y aspectos sociales es por eso que el manejo agroecológico se basa en el diagnóstico participativo y en el diseño adaptado a cada contexto específico.
Sistema Agroforestal en Rancho Gola, Amanalco, Edo. de México
Fotografía por: René Fonseca
Salud del suelo
El suelo no es solo soporte físico, sino el lugar donde ocurren la mayoría de los procesos metabólicos del agroecosistema. Un suelo vivo, es decir que cuente con materia orgánica, microorganismos y minerales favorece la transformación de nutrientes y la resiliencia frente a enfermedades y/o sequías.
“El suelo es el estómago del agroecosistema” (Gliessman, 2015).
Incorporación de enmiendas y composta a camas de cultivo
Fotografía por: René Fonseca
Agua
Su captación, almacenamiento, infiltración y reutilización son esenciales para mantener procesos vitales en la finca. La agroecología promueve soluciones como: terrazas, zanjas de infiltración, policultivos que retienen humedad y técnicas para el riego eficiente.
Milpa asociada con agave (biogel retenedor de agua)
Fotografía por: René Fonseca
Semillas
Las semillas son mucho más que insumos: son el inicio de los ciclos ecológicos, culturales y productivos, es por ello que una finca agroecológica, conservar y reproducir semillas criollas o adaptadas fortalece la autonomía y reduce la dependencia externa asi como también mantiene la diversidad genética y funcional del sistema.
Cosecha de semillas de calabaza
Nutrientes y materia orgánica
Una finca saludable no funciona de forma lineal, sino como un sistema circular donde prácticas como el compostaje, el uso de abonos verdes, el reciclaje de estiércoles o la cobertura vegetal permite que los nutrientes se mantengan dentro del sistema, en lugar de depender de fertilizantes y/o insumos externos.
Abonado con compost a plantas de hinojo
Fotografía por: René Fonseca
Por tanto el metabolismo de la finca ya no es un concepto abstracto: es un instrumento valioso para rediseñar y manejar sistemas egroecológicos hacia una mayor eficiencia, resiliencia y regeneración.
Si te gustaría saber más, los mencionados anteriormente se trabajan de manera teórica y práctica en el Diplomado en Manejo de Sistemas Agroecológicos, pensado para quienes buscan conocer la manera de cuidar la salud de los elementos que integran su finca o huerto, así como la importancia de su cuidado para el fomento de la soberanía alimentaria.
Cosecha de un Sistema Agroecológico
Fotografía por: René Fonseca
En tiempos donde la prisa y la fragmentación dominan muchos procesos productivos es esencial aprender a manejar un sistema agroecológico con paciencia y entendimiento profundo porque no basta con sembrar, es necesario aprender a cuidar lo que cultivamos en relación con todo lo que lo rodea.
Escrito por Melissa Carrera, estudiante de la Maestría de Agroecología y Sistemas Alimentarios Regenerativos, (generación 2025)
Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.
Bibliografía:
Cammaert, C., Palacios, M. T., Arango, H., & Calle, Z. (s.f.). Mi finca biodiversa: Herramienta didáctica para la planificación de la biodiversidad en finca. Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt.
Gliessman, S. R. (2015). Agroecology: The Ecology of Sustainable Food Systems (3rd ed.). CRC Press.
Pretty, J., Toulmin, C., & Williams, S. (2011). Sustainable intensification in African agriculture. International Journal of Agricultural Sustainability, 9(1), 5–24. https://doi.org/10.3763/ijas.2010.0583
En artículos previos hemos abordado el marco legal alrededor de los incendios, las autoridades competentes y esfuerzos ciudadanos como el de la Comunidad de las montañas que se puede consultar en el siguiente enlace:
Aunque las lluvias han llegado, queremos aprovechar para abordar nuevamente la importancia de la ciudadanía en la atención de los incendios y en las acciones asociada para su prevención.
Árboles que no resistieron incendios pasados, créditos de imagen: Cristina Juares H.
Neblina por incendios 2025, créditos de imagen: Cristina Juares H.
La cultura de “apagar incendios”
Es muy importante cambiar la cultura de “apagar incendios” a una cultura de llevar a cabo acciones para prevenirlos. Aunque las desgracias siempre nos llevan a ser solidarios y unir esfuerzos, nos olvidamos que el cuidado de los ecosistemas debe ser una constante y no una excepción.
La inversión en acciones de prevención son necesarias durante todo el año, que los incendios disminuyan es un indicador de éxito, pero si dejamos de poner energía y atención, se repetirá el ciclo.
En Valle en cuanto hay un incendio la movilización es inmediata, se quiere ayudar, se quiere donar, participar e invariablemente se habla del Money Pool de incendios, en este artículo vamos a hablar de eso.
Comité del Fondo Ciudadano en apoyo a Brigadistas Forestales: Un ejemplo de comunidad y protección ambiental
La protección de los bosques y viviendas en Valle de Bravo es un esfuerzo conjunto de autoridades, comunidad y organizaciones como Brigada Acatitlán. En entrevista con Adolfo Boisseauneau, miembro del Comité del Fondo Ciudadano en apoyo a Brigadistas Forestales y jefe de vinculación de Brigada Acatitlán, conocimos el trabajo dedicado y valioso de apoyo a brigadistas forestales de la región.
Créditos de imagen: Brigada de Acatitlán, Valle de Bravo, Estado de México.
La grabación completa de la entrevista, en donde tratamos temas de las donaciones, su administración, la capacidad de respuesta para atender incendios, el futuro del Fondo, entre otros, la puedes consultar en:
Historia y misión de la Brigada Forestal en Valle de Bravo
Hace once años, surgió el Comité del Fondo Ciudadano en apoyo a bomberos y brigadistas forestales en la región. Inicialmente, se enfocaron en atender emergencias y en capacitar a comunidades para proteger sus hogares y bosques. Gracias a la colaboración de personas como Alejandra Echeverría, Sandro Cusi (QEPD), Jaime Nuñez de Barrio 28, el propio Adolfo Boisseauneau y el apoyo de la comunidad, hoy se cuenta con un sistema fortalecido y preparado.
El objetivo principal es prevenir incendios y responder de manera efectiva ante posibles emergencias. Se ha capacitado y equipado a más de 300 brigadistas con material de protección personal y herramientas, y se trabaja en mejorar la capacidad de movilidad y respuesta ante incendios forestales.
Créditos de imagen: Brigada de Acatitlán.
La estrategia comunitaria para la conservación del agua y los bosques
Uno de los logros más importantes ha sido la formación de un cinturón de brigadas alrededor del lago de Valle de Bravo, que protege el bosque y los servicios ambientales que este provee. La prevención de incendios es fundamental para garantizar la sustentabilidad de la región, particularmente la captación de agua.
La colaboración con ProBosque ha permitido realizar censos y definir estrategias de equipamiento y fortalecimiento de las brigadas en zonas como Santa Teresa Tilostoc, Amanalco, Saucos, Villa de Allende y Donato Guerra.
Desafíos y necesidades actuales
A pesar del progreso, aún hay retos por superar, principalmente en el equipamiento y en el transporte de brigadistas. La insuficiencia de vehículos limita la capacidad de respuesta rápida en zonas vulnerables. Además, las donaciones son clave para mantener y ampliar estas acciones. Cuando los incendios disminuyen, las aportaciones también caen, poniendo en riesgo la continuidad del trabajo preventivo.
Haz tu aportación y ayuda a proteger nuestros bosques
El apoyo de todas las personas que disfrutamos el bosque y todos los servicios ambientales que este nos presta es fundamental para seguir fortaleciendo a las brigadas forestales, adquirir equipo, mantener vehículos y promover campañas de prevención. Las donaciones, por pequeñas que sean, marcan la diferencia y aseguran que la comunidad esté preparada para actuar ante cualquier emergencia.
Puedes hacer tu aportación a través la liga money Pool: https://base.umamexico.com.mx/wp69/www.moneypool.mx/p/-fpYCwM Si requieres recibos de deducibles, puedes escribir directamente a adolfogba@me.com ¡Sé parte activa de la protección de Valle de Bravo! ¡Tu colaboración ayuda a conservar sanos nuestros maravillosos bosques!
Escrito por Cristina Sanches Juárez H. directora del área de Derecho Ambiental y Política pública de la Universidad del Medio Ambiente; y Martha Vargas Salgado, estudiante de la Maestría en Derecho Ambiental y Política Pública.
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente
Estudié la carrera de Biología por mi amor y respeto a la Madre Tierra, más el camino me llevó hacia la educación. Aquí descubrí el profundo impacto que ésta puede tener al sembrar pequeñas semillas en mis alumnos. Al día de hoy, he descubierto que muchas de esas semillas han germinado y movilizado su sensibilidad hacia el cuidado y la comprensión del entorno natural.
Foto de Ana Hdz.
En la guía “Educación que transforma”, Irene Milleiro menciona que la educación tiene el poder de cambiar profundamente a las personas y a las comunidades, ayudándoles a imaginar y construir un mundo mejor. Esta idea resuena profundamente conmigo, porque he sido testigo de cómo, a través de procesos educativos significativos, los individuos comienzan a mirar el mundo con otros ojos, a cuestionarse y a actuar de forma distinta.
Foto de Ana Hdz.
Para enfrentar los problemas actuales, necesitamos habilidades como la empatía, el trabajo en equipo y la capacidad de transformar la realidad. La Educación Transformadora, como señalan Menéndez Sadornil y colaboradores (2024), no solo transmite conocimientos, sino que impulsa a las personas a actuar para mejorar la sociedad. Esta educación ayuda a entender cómo se conectan las distintas crisis que vivimos y muestra que es posible cambiarlas. El objetivo es que cada persona desarrolle habilidades para crear un futuro más justo y sostenible.
Foto de Ana Hdz.
Estoy convencida de que todos podemos y tenemos el poder de cambiar el mundo, y que la educación, cuando es verdaderamente transformadora, nos brinda las herramientas para usar ese poder de forma positiva. Por eso, sigo apostando por ella, desde donde estoy y con lo que soy, con la esperanza de seguir sembrando semillas que algún día florezcan en acciones conscientes y comprometidas.
Ahora bien, en la educación es de suma importancia vivir la experiencia de lo que se está aprendiendo, para que sea realmente transformadora. Larrosa (2006) nos invita a repensar la experiencia como «eso que me pasa», un acontecimiento que irrumpe desde el exterior y deja una huella subjetiva en quien lo vive. La experiencia no es solo un hecho, sino un proceso que nos afecta, nos cambia y nos lleva a otro lugar.
Foto de Ana Hdz.
Puedo llevar esta perspectiva hacia la educación ambiental. Cuando la naturaleza se presenta como un “otro” que nos afecta, no solo aprendemos sobre el medio ambiente, sino que nos involucramos emocional y éticamente con su cuidado. Con esto en mente, al generar proyectos educativos busco este tipo de encuentros transformadores, donde la idea es que no solo se adquieran conocimientos, sino que se viva la experiencia que nos movilice a todos hacia la acción ambiental.
Foto de Ana Hdz.
Y con ello, la educación para la sostenibilidad se convierte en una práctica ética, ya que implica reconocer la alteridad de la naturaleza y asumir la responsabilidad de su cuidado. Es un proceso de formación que va más allá del conocimiento cognitivo, involucrando la sensibilidad, la reflexión y la acción transformadora. Por lo que, continuando con el pensamiento de Larrosa, la educación no se trata de solo transmitir información, sino una invitación a vivir experiencias que nos toquen, nos cambien y nos comprometan con el mundo que habitamos.
Escrito por Ana Raquel Hernández, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad, generación 2025
Referencias:
Menéndez Sadornil, S., & Rico Trigo, A. (2024). Una educación que transforma: experiencias de educación transformadora para un mundo de agentes de cambio. Fundación Ashoka- Emprendedores Sociales.
Larrosa, J. (2006). Sobre la experiencia I. Revista Educación y Pedagogía, 18.
Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.
Conociendo a los Umanos surge con el objetivo de acercarnos un poco más a la vida de los docentes y comunidad UMA. Es interesante descubrir los caminos que han recorrido: ¿Cuál fue esa senda que atravesaron para estar hoy en día aquí? ¿Cómo ha sido esa búsqueda del propósito? ¿Qué viene en adelante para cada una/uno y para la UMA?
En esta segunda edición de Conociendo a los UMAnos, tuve la oportunidad de tener una charla virtual muy interesante con el Arquitecto Luis Fernando Guerrero Baca, referente en el campo de la arquitectura con tierra. Su carisma, entusiasmo y, sobre todo, su pasión por compartir el conocimiento hacen que conversar con él sea una experiencia emocionante y reflexiva.
Primeros encuentros con la tierra
Luis Fernando fue uno de nuestros profesores del taller de tierra del primer semestre de la maestría en arquitectura sostenible de la UMA. Aunque el tiempo compartido fue corto, alcanzamos a realizar pruebas para identificar la composición de diferentes tierras, fabricar adobes, completar parte de un muro en bahareque y reparar unas bancas utilizando la técnica del cob.
Para contextualizar parte de su trayectoria, comparto un apartado tomado del libro que escribió junto a Alejandra Caballero: Experiencias de Bioconstrucción. Conceptos generales y visiones desde México (2021), con algunos datos actualizados a la fecha:
“Arquitecto, Maestro en Restauración Arquitectónica y Doctor en Diseño con especialidad en Conservación y Restauración del Patrimonio Construido. Desde 1998, pertenece al Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt con Nivel III. Ha realizado investigaciones sobre tipología arquitectónica, teoría de la conservación del patrimonio, sistemas constructivos tradicionales y edificación sostenible con tierra, ha escrito más de 250 artículos en publicaciones mexicanas y extranjeras, ha impartido más de 350 conferencias, cursos y talleres sobre estos temas en instituciones académicas alrededor del mundo. Escritor y editor de varios libros. Desde 1987 ha sido profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana. Es miembro del Área de Investigación en Conservación y Reutilización del Patrimonio Edificado. Es consultor internacional para el Comité de Patrimonio Mundial de UNESCO, miembro de la Red Iberoamericana PROTERRA, y representante en la UAM-Xochimilco de la Cátedra UNESCO de Arquitecturas de Tierra, Culturas Constructivas y Desarrollo Sostenible.”
Foto del grupo con Luis Fernando Guerrero Baca. Fuente: Adriana Córdoba
¿Podrías contarnos un poco sobre tu juventud, dónde estudiaste? ¿Qué te motivó a enfocarte en la arquitectura en tierra? ¿Hay alguna experiencia personal o cultural que influyó en esta decisión?
Desde niño siempre quise ser arqueólogo, pero mis papás decían que eso no era rentable, que tenía que estudiar algo “serio”. Me cambié a ingeniería química y a los dos años salí corriendo de la carrera. Siempre me han gustado las cosas artísticas, así que me cambié a Arquitectura, sin saber mucho. No tenía ningún contexto familiar en la arquitectura, además empezaba con “Arq”, como Arqueología.
Estudié en la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. A finales de los setentas y comienzos de los ochentas llegaron varios profesores sudamericanos exiliados: chilenos, uruguayos, algunos brasileros y muchos argentinos. Entre ellos, tres venían huyendo de Argentina porque promovían el uso de la tierra como material constructivo. Hoy nos suena increíble, pero en los ochenta la gente podía ir a la cárcel por proponer la lectura del libro Arquitectura para los pobres de Hassan Fathy. Eran vistos como comunistas, sin necesariamente ser militantes.
Comencé a llevarme bien con ellos sin saber nada sobre construcción con tierra. Lo triste es que fuimos solo cuatro estudiantes los que nos interesamos por estos temas. Yo les seguí los pasos y los tuve tres trimestres seguidos. Estamos hablando de 1982 y había muy poca información sobre estos temas en México. Así que comenzamos a salir de Ciudad de México para hacer registros en los pueblos cercanos. Estuvimos en la exposición itinerante de CRAterre sobre la obra de Hassan Fathy, consultábamos la bibliografía que nos compartían… y así me fui adentrando en este mundo.
Formación autodidacta y colaboración internacional
Al terminar la carrera, quise especializarme en construcción con tierra, pero descubrí que no había nada específico en las universidades. Lo más cercano era la maestría en restauración de monumentos del INAH. Esto fue en 1985, justo cuando ocurrió el terremoto en la Ciudad de México, lo que cambió mucho el panorama. Trabajamos intensamente en el Centro Histórico, aprendimos muchísimo y nos dimos cuenta de que carecíamos de datos: estábamos empezando desde cero a entender la construcción con tierra.
Seguí mi formación de manera autodidacta, preguntándole a la gente, viajando por el país, pero lo que encontré fue que aquellos interesados en el tema, estábamos muy desconectados. Oía algo de Alejandra Caballero, pero no nos conocíamos. Fue hasta el 2011 que esto sucedió y desde entonces sigo colaborando con ella en sus talleres en Tlaxco.
Yo veía que la construcción con tierra se realizaba de forma muy aislada. Desde mi puesto como profesor en la universidad, me fui conectando con el Instituto de Antropología. Paradójicamente, terminé colaborando con varios arqueólogos, así que volví a mi sueño infantil. Hoy no ejerzo como arquitecto; me dedico a la docencia, investigación y documentación. Me buscan mucho para asesorar restauraciones, no porque sepa mucho, sino porque somos pocos quienes trabajamos estos temas.
En 1999 tomé un curso que organizó CRAterre con el Instituto Getty en Perú. Fue una experiencia única, porque entré en contacto con colegas de varios países. Ahí descubrí que no estaba solo, y encontré el potencial del trabajo en red.
Taller de Construcción con tierra en la UMA. Fuente: Adriana Córdoba.
¿Qué opinas sobre las tecnologías como la impresión 3D con tierra?
La verdad es que tengo sentimientos encontrados, ya que se contradice la lógica natural del trabajo con la tierra. Es una estrategia pensada para la automatización que obviamente genera dependencia de la tecnología y soluciones estandarizadas, lo que es opuesto a la libertad que ofrece la tierra como material constructivo. Es importante avanzar en la disminución del esfuerzo de algunas etapas de la construcción, pero no podemos dejar todo el trabajo a las máquinas porque, además de hacernos dependientes, se mercantiliza y precariza la actividad humana, se desintegra la colaboración comunitaria y se agudizan las diferencias económicas entre las sociedades que tienen acceso a las tecnologías y las que no lo tienen.
¿Qué identificas como ventajas o desventajas del uso de tierra en la construcción?
Mucha gente desconoce las ventajas que tiene la construcción con tierra: la condición higrotérmica apropiada que tienen estos materiales. Es claro que falta información, faltan estudios, para entender y dimensionar sus potencial y limitaciones a fin de no idealizarlo. Hay regiones en México donde las personas viven en casas de tierra muy bien, sin necesidad de aires acondicionados, gracias a los espesores de muro, que dan confort.
Cuestiones como el uso de los recursos locales, el ser un material 100% reciclable y tener tantos milenios de experiencia constructiva, son rasgos que muchas personas no valoran. Ven la construcción en tierra como algo complejo, con la percepción de que lo que está hecho con cemento es lo que funciona, y que la tierra es insalubre, insegura y reflejo de pocos recursos económicos.
¿Cómo ves la evolución de la arquitectura en tierra en México?
El desarrollo constructivo y los procesos académicos relacionados con el uso de la tierra son muy heterogéneos. Hay universidades como el ITESO, en Guadalajara, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y la Universidad Autónoma de Baja California que mantienen interés y enseñan sobre el tema, pero hay otras instituciones como el Instituto Politécnico Nacional, la UAM o la UNAM, la universidad más grande del país, en las que no se habla sobre el uso de la tierra como material constructivo. Sigue habiendo mucho desinterés, a pesar de que, paradójicamente, comienza a haber mucha demanda.
¿Hay algún proyecto o iniciativa en la que hayas trabajado en construcción con tierra que destaques como un proyecto bien ejecutado?
Me está dando mucho gusto lo que está pasando en Guatemala. Me invitaron desde hace ya cuatro años a colaborar en la exploración, y al mismo tiempo, consolidación de lo que iba apareciendo en Kaminaljuyú, una ciudad que debería estar en la lista de Patrimonio Mundial. Es un sitio fuera de serie, construido con diferentes técnicas de tierra por una cultura vinculada a los Mayas, que se desarrolló en lo que ahora es la ciudad capital de Guatemala.
La arqueóloga Barbara Arroyo me invita como restaurador de lo que va apareciendo, porque la arquitectura en tierra tiene esta condición que, al excavar, se comienza a desintegrar. Así que hemos experimentado varias técnicas de consolidación, reintegración, relleno de grietas y he aprendido muchísimo de estos edificios tan bien hechos con tierra.
¿Qué sugerirías para la facultad de arquitectura de la UMA a futuro?
Espero que se dedique más tiempo práctico a la valoración de la construcción con tierra. Yo veo que en otras asignaturas que toman, le dedican muchas horas a la parte teórica, pero el tiempo destinado a la práctica es muy corto. Entre las cosas que más valoro de la tierra es que es un material que te permite aprender haciendo, despegándote un poco del computador.
Adicionalmente, pienso que en la docencia de la construcción con tierra se confía demasiado en la perspectiva de CRAterre. Es como un manual del que no se salen y siento que se pierde de vista todo lo que en nuestros países tenemos para explorar y experimentar. La visión de CRAterre resultó muy pedagógica en su momento, y qué bueno que hubo generaciones que aprendieron desde esa perspectiva, pero tenemos una riqueza casi infinita en nuestros países que estamos desperdiciando por depender de una estructura excesivamente metodológica, cuando la realidad nos rebasa por todos lados por su riqueza y diversidad.
Construyendo el bahareque Fuente: Adriana Córdoba
¿Qué le sugerirías a una arquitecta o arquitecto que ya se gradúa y quiere comenzar a acercarse al mundo de la tierra?
Lo primero sería la participación en talleres. Lo que uno aprende usando las manos lo memoriza el cuerpo completo. De nada sirve ver o leer sobre arquitectura con tierra si no metes las manos y los pies al barro. Gran parte consiste en desarrollar la capacidad de reconocer con los sentidos el material.
En la edificación con tierra no todo se puede planear. Casi todo es imprevisto, en especial en la restauración del patrimonio construido. Es urgente desarrollar el interés por aprender de los edificios viejos. No hay una tierra perfecta, sino que cada sociedad aprendió a mejorar su calidad en función de lo que les ofrecía la naturaleza localmente y, sobre todo, de sus necesidades reales. No deberíamos tenerles miedo a los errores. Echando a perder se aprende. Con la tierra, los errores no cuestan tanto.
Las experiencias y reflexiones de Luis Fernando Guerrero nos muestran que la construcción con tierra va más allá de la técnica: es una forma de reconectar con la cultura, la comunidad y el entorno. Su compromiso con la transferencia de saberes y la investigación nos invita a valorar y respetar estos conocimientos para construir un futuro más consciente.
Me siento muy agradecida por este espacio y emocionada por haber tenido esta oportunidad. Esperamos continuar conociendo más UMAnos.
Referencias:
Caballero, A., & Guerrero, L. F. (2021). Experiencias de bioconstrucción: Conceptos generales y visiones desde México. Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
CRAterre. (s.f.). Centre international de la construction en terre. Recuperado de https://craterre.org
Seminario Iberoamericano de Arquitectura y Construcción con Tierra (SIACOT). (s.f.). Red PROTERRA. Recuperado de https://redproterra.org/siacot
Escrito por Adriana Córdoba Jurado (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2025)Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.
Innovación en financiamiento sostenible para pequeñas empresas socioambientales
En un mundo donde los retos económicos y ambientales se entrelazan, los emprendimientos productivos socioambientales juegan un papel clave en el desarrollo rural y la conservación de la naturaleza. Sin embargo, muchas empresas rurales sostenibles enfrentan barreras importantes para acceder a financiamiento sostenible.
Acceso limitado al crédito en zonas rurales
Los modelos tradicionales de crédito no están diseñados para responder a las necesidades de las empresas socioambientales en territorios clave para la conservación. En México, sólo el 6.1% de las unidades de producción agropecuaria accedieron a crédito en 2022 (INEGI). Esto limita su capacidad para crecer, adoptar prácticas sostenibles y consolidarse.
Apoyar estas iniciativas no solo estimula la economía local, sino que también refuerza la seguridad alimentaria, la conservación de la biodiversidad y la inclusión de comunidades marginadas.
Nuevos modelos de financiamiento para el desarrollo rural.
Es urgente innovar en financiamiento para emprendimientos rurales que promueven el bienestar social y la protección ambiental. Para lograrlo, se necesitan productos y servicios financieros adaptados a contextos locales, con mecanismos flexibles de garantía, incentivos e inclusión financiera.
Coa: una estrategia de vínculo financiero para la sostenibilidad
Coa es una plataforma innovadora que facilita el acceso al financiamiento sostenible para pequeñas empresas socioambientales. No otorga créditos directamente, sino que vincula a emprendedores rurales con instituciones financieras comprometidas con el desarrollo rural sostenible.
El modelo de Coa moviliza capital privado y filantrópico, propone instrumentos para mitigar riesgos e incentiva la colocación de crédito en proyectos productivos sostenibles y viables.
Instrumentos clave de Coa:
Incentivos de originación: reducen costos operativos para que las instituciones financieras amplíen su cobertura.
Garantías líquidas: respaldan créditos a proyectos que carecen de garantías tradicionales.
Asistencia técnica: fortalece capacidades empresariales y financieras en las comunidades.
Desarrollo de capacidades: apoya a instituciones financieras en el diseño de productos para emprendimientos sostenibles.
Impacto y respaldo de Coa
Hasta hoy, Coa ha acreditado a más de 14 instituciones financieras como FINDECA, El Buen Socio, Fondo Mas y UCEPCO, todas con compromiso firme con el financiamiento sostenible en México.
Esta estrategia cuenta con el respaldo de la Fundación Kelloggs y el Proyecto Comunidades Prósperas y Sostenibles, financiado por USAID México y liderado por The Nature Conservancy.
Conclusión
El modelo de Coa representa una solución viable para superar las barreras que enfrentan los emprendimientos productivos rurales sostenibles. Innovar en mecanismos de financiamiento es clave para impulsar el crecimiento económico, la justicia social y la sostenibilidad ambiental en los territorios más vulnerables.
En la Universidad del Medio Ambiente (UMA) promovemos estas soluciones a través de programas como la Maestría en Administración de Negocios Socioambientales, el Diplomado en Finanzas Sostenibles y el Diplomado Líderes que Trascienden.
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Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.